La crónica

Un Granada 'sin Ángel' se estrella frente al muro numantino

Competido encuentro en Los Cármenes que terminó sin goles. / PEPE MARÍN

El Granada obtuvo un escaso punto ante un rival que jugó con diez 20 minutos. Hasta tres veces consiguieron perforar la meta, pero en fuera de juego y a balón detenido. Aguirre completó un gran partido, pero el equipo añoró a Montoro

FRAN RODRÍGUEZGRANADA

El Granada no consiguió sumar los tres puntos en Los Cármenes ante un rocoso Numancia que dio por bueno el punto durante toda la segunda mitad. El buen tiempo, la afición -más de 13.000 personas- y el fútbol quisieron darse la mano, lo evitó el planteamiento conservador de López Garai y la falta de remate y, por ende, de gol en el conjunto local. El cuadro nazarí, al que no se le puede reprochar el esfuerzo ni el trabajo, acabó notando la baja de Ángel Montoro, timón del equipo, a pesar de que el argentino Nico Aguirre estuvo a gran nivel.

0 GRANADA CF

Granada: Rui SIlva, Víctor Díaz, Germán, Martínez, Álex Martínez, San Emeterio, Nico Aguirre (min. 77), Vadillo, Fede Vico, Pozo (Puertas, min. 64) y Rodri (Ramos, min. 53).

0 CD NUMANCIA

Numancia: Juan Carlos, Markel, Atienza, Escassi, Marc Mateu, Diamanka, Villalba, Kako (Carlos Guitérrez, min. 74), Yeboah, Alain y Guillermo (Jordi, min. 83).

árbitro:
Javier Iglesias Villanueva, del colegio gallego. Amonestó a Atienza (min. 42), Diamanka (min. 69), Nico Aguirre (min. 70), Kako (min. 72) y Jordi (min. 87). Además, expulsó con doble cartulina amarilla a Yeboah (minutos 61 y 71) y de manera directa a los dos entrenadores, Diego Martínez y Aritz López Garai, tras participar en una discusión al final del partido.
INCIDENCIAS:
Partido correspondiente a la 13ª jornada de La Liga 1|2|3, disputado en el Nuevo Los Cármenes ante 13.227 espectadores. Los jugadores salieron con una pancarta en referencia a la designación de Granada como ciudad europea del deporte en 2019. Se guardó un minuto de silencio por ´Machica´, exjugador del Granada fallecido recientemente.

El Granada afrontaba la reconquista del liderato, alfarero por circunstancias, desbancando así los malos augurios de los que pensaban que ser líderes y madrugar no era buena combinación. Y es que de aquel partido hace un año ante el Sevilla no hubo más semejanzas que las encontradas en la semana previa. Diego Martínez volvió a confiar en los jugadores que agitaron La Romareda, con la salvedad del sancionado Montoro. En su lugar, el pontevedrés apostó por la intensidad sudamericana del 'Bicho' Aguirre. Su carácter se dejó notar desde pronto, ocupando la medular con inteligencia en el cuerpo a cuerpo ante los numantinos y acertado además con el esférico en sus pies. La gran entrada que se vivió en Los Cármenes fue otra de las inclusiones de los rojiblancos en su alineación, el tan ansiado número doce.

Más del partido

El dominio avasallador de los locales en los primeros compases del encuentro no estuvo recompensado con el premio del gol -al menos, el legal- y Juan Carlos no tuvo que emplearse en la primera mitad. Víctor Díaz fue el puñal con el que los rojiblancos trataban de rasgar el entramado defensivo de López Garai, conociéndose el espíritu ofensivo del carril izquierdo numantino. Así llegaron los primeros arreones de peligro, con centros que acababan, por lo general, sin rematador. En algunas ocasiones por la buena disposición de los centrales visitantes, en otra por la poca fe de un Pozo que no esperaba el error de Markel en el despeje.

El Numancia trató de presentarse en el campo contrario con rápidas transiciones que acabaron por lo general en nada gracias a un Germán Sánchez que sigue demostrando que la regularidad es receta y premio. El central se mostró inconmensurable en todas las acciones que necesitaron de su intervención. Pudo rubricar su gran primera mitad con el gol que abriera la mañana. Cabeceó una buena falta lateral de Vadillo a meta, pero el linier se encontraba marcando su posición ilegal. Hiló fino, pues era difícil de apreciar. El susto volvió a relegar al Numancia al papel de víctima, con Nico Aguirre internándose en el área chica y cayendo trastabillado. Insuficiente para señalar pena máxima según Iglesias Villanueva.

Los intentos del cuadro de López Garai en ataque se limitaron a disparos muy lejanos de Guillermo. A la tímida propuesta del ataque soriano respondió seguro y sobrio el luso Rui Silva. Germán volvió a levantar a la grada con un testarazo en un córner que estuvo a muy poco de encontrar la escuadra de Juan Carlos. La superioridad aérea del Granada volvió a traducirse en manifiesto peligro de gol en la última jugada del primer tiempo. Aguirre, objeto de la falta gracias a su percepción del partido, la puso fina para Martínez, que peinó el servicio y encontró a Rodri en el segundo palo. El delantero remachó a gol, de nuevo, en posición ilegal para frustración de los 13.000 asistentes.

Tras el paso por vestuarios, Diego Martínez agitó la coctelera, quizá echando en falta presencia en el área rival de su ariete y chispa en la línea de mediapuntas. Así, acudió al colombiano Ramos para ganar altura y fijar la defensa contraria y al acierto goleador de Puertas. Poco hubo que contar del primer cuarto de hora tras el receso, con espesura en la creación de los rojiblancos y cierta sensación de conformismo en el bando soriano, al que el paso de los minutos beneficiaba y aliviaba. Así lo confirmó su guardameta, Juan Carlos, aletargando cada saque de portería ante la crispación de la parroquia filipina.

El partido necesitaba que ocurrieran cosas en el último tramo para romper el bloqueo en el que se encontraba inmerso. Yeboah, inocente, entró por detras a Vico y vio la segunda amarilla, dejando a los suyos en inferioridad durante los veinte último minutos. El nuevo escenario posibilitó el avance de los de Diego Martínez, que incluso celebraron por tercera vez un gol que no contó. Germán, tan serio en defensa como rápido en el otro área, empujó el balón tras un mal rechace de Juan Carlos a testarazo de Puertas. La expulsión del extremo obligó a los numantinos a dar un paso atrás y jugar más con el crono que con el esférico en campo enemigo. Lejos de abrir puertas, los visitantes redoblaron esfuerzos atrás y 'echaron los pestillos' a su ya de por sí sólida muralla.

El final desdibujó completamente el plan original del Granada, obcecado desde entonces a encontrar el gol de la victoria por la vía aérea y con Germán de improvisado nueve. También mostró la faceta más fea del portero numantino, que no hizo sino caldear el ambiente con una agresión de Vadillo que no existió y provocando una tumultuosa tangana tras el pitido final de la que Diego Martínez y López Garai también tomaron parte.

 

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