Filial

El Granada destituye a Pedro Morilla

David Tenorio (primero por la izquierda) se perfila como sustituto de Morilla (sentado a su derecha). //RAMÓN L. PÉREZ
David Tenorio (primero por la izquierda) se perfila como sustituto de Morilla (sentado a su derecha). / /RAMÓN L. PÉREZ

Salvo sorpresa, David Tenorio dirigirá su primer entrenamiento como entrenador del filial en la mañana del miércoles

Antonio Navarro
ANTONIO NAVARROGRANADA

El Granada CF ha decidido cesar a Pedro Morilla como entrenador del Recreativo. El filial rojiblanco, que ocupa la decimoquinta posición del Grupo IV de Segunda B con dos puntos de margen sobre la zona de descenso, cayó derrotado el pasado domingo ante el Real Murcia (1-2) y su situación clasificatoria es complicada por haber ganado un solo partido de los últimos catorce que ha jugado.

Su sustituto probable en el banquillo, según ha podido saber IDEAL, sería el granadino David Tenorio, ayudante de Morilla durante la pasada campaña y auxiliar de Diego Martínez en el primer equipo del Granada durante presente curso 2018/19. Salvo sorpresa, Tenorio dirigirá su primer entrenamiento como entrenador del filial mañana miércoles.

A pesar del buen inicio de Liga, el filial granadino no ha logrado mantenerse lejos del descenso y su actual situación ha generado preocupación en la entidad por los muchos inconvenientes que acarrearía un descenso de categoría. Morilla, que no pudo sentarse en el banquillo el pasado domingo ante el Real Murcia por estar sancionado, nunca ha escuchado quejas del público en la Ciudad Deportiva, aunque su labor sí que ha sido cuestionada con frecuencia en las últimas semanas a través de redes sociales.

Primera etapa brillante

La experiencia de Pedro Morilla en el Granada se podría resumir en tres etapas claramente diferenciadas: la primera (durante los siete primeros meses del curso 2017/18) fue su vuelta a los banquillos como entrenador del Granada B; la segunda, su ascenso al primer equipo (al que dirigió durante siete jornadas de la 2017/18) y la tercera, su vuelta al banquillo del Recreativo Granada, al que dirigía hasta hoy mismo.

La primera fue sencillamente brillante. Morilla, que también formaba parte de la secretaría técnica del club, armó un equipo sólido y fiable, apoyado en varios jugadores a los que le sacó mucho provecho. El por entonces Granada B empezó la Liga con derrota ante el UCAM Murcia, pero cuatro victorias consecutivas lo llevaron al primer puesto. El liderazgo de futbolistas como Aarón (en portería) y Pablo Vázquez en defensa era incuestionable.

El equipo siguió asentado en la zona alta de la tabla durante toda la primera vuelta, llamando mucho la atención la evolución que estaban experimentando futbolistas como el defensa Fran Serrano o los mediocampistas Isi y José González. En ataque David Grande consiguió asentarse en el puesto de nueve, siendo el 4-2-3-1 el sistema favorito del técnico. Tres victorias consecutivas en enero del 2018 ante Villanovense, Mérida y Córdoba metieron de lleno al filial rojiblanco en la pelea por el ascenso en una segunda vuelta en la que Pablo Vázquez fue cedido a un equipo de Segunda (el Alcorcón) y en la que otros dos jugadores experimentaron una clara mejoría que los hizo ser indiscutibles en las alineaciones: el lateral Adri Castellano y el mediapunta Juancho.

La pelea por la cuarta plaza estaba siendo reñida aunque el verdadero objetivo del filial, formar jugadores para el primer equipo, se estaba cumpliendo de sobra. Tan satisfecha estaba la cúpula del club con el trabajo de Morilla que cuando despidió a Oltra como técnico del primer equipo, decidió darle al técnico hispalense la oportunidad de promocionar para intentar buscar el ascenso directo a Primera con el Granada.

Morilla intentó darle fiabilidad defensiva al equipo y recuperar a jugadores en los que Oltra había confiado poco, pero con el paso de las semanas sus resultados terminaron siendo peores que los de su antecesor. El Granada de Morilla consiguió una victoria (en su primera jornada, ante el Numancia), tres empates y dos derrotas. No ganar a los dos últimos clasificados -el Lorca y el Sevilla Atlético- dio lugar a que el técnico fuese muy cuestionado por la afición y la directiva decidió apartarlo del primer equipo y confiar en Miguel Ángel Portugal a cinco jornadas del final, con el conjunto rojiblanco en la octava posición de la tabla.

Portugal tampoco logró enderezar el rumbo del primer equipo y desde la entidad rojiblanca no pasó desapercibido el buen trabajo que Morilla había hecho con el filial. De cara a la temporada 2018/19 cuatro jugadores del Recreativo promocionaron al primer equipo (Aarón, Adri Castellano, Pablo Vázquez y José González) y Morilla volvió a tomar las riendas del filial.

Los cambios respecto a la temporada anterior fueron pocos, pero afectaron a la columna vertebral de lo que era su 'once tipo'. Dejaron de pertenecer al Granada futbolistas como el extremo Pablo González y el delantero David Grande y llegaron otros como en su puesto como Adri Rivas y Javier Ontiveros, que no están rindiendo al mismo nivel que sus predecesores.

A pesar de un comienzo fulgurante, en el que el equipo llegó a alcanzar el liderato tras golear por 5-1 a la UD Melilla, el Recreativo Granada no tardó en desinflarse por varios motivos. El principal fueron las lesiones. Isi, llamado a ser indiscutible en el centro del campo y habitual en los entrenamientos del primer equipo, sufrió una lesión a comienzos de Liga que lo ha mantenido apartado de los terrenos de juego durante más de cinco meses. Ontiveros se lesionó en su mejor momento de la temporada, Caio Emerson también, Marín (indiscutible en el lateral derecho) también... El equipo rojiblanco terminó el 2018 más o menos bien, pero en los primeros meses del 2019 lo que era un pequeño bache de dos jornadas sin ganar se convirtió en una gigantesca crisis que llegó a ser de 11 partidos sin ganar. El filial venció en su penúltimo encuentro en casa a un rival directo como el Villanovense, pero sumar otras dos derrotas consecutivas y la sensación de que los errores atrás y la anarquía en la zona de ataque no terminan de corregirse es lo que ha sentenciado a Morilla.