Cantera

El Granada, una cuestión de Honor

El plantel del Juvenil División de Honor entrenando en la Ciudad Deportiva. /P. MARÍN
El plantel del Juvenil División de Honor entrenando en la Ciudad Deportiva. / P. MARÍN

El Juvenil A vive su temporada más dulce . «Ahora sí se piensa en la cantera», dice el míster

FRAN RODRÍGUEZ GRANADA

El futuro sonríe al Granada desde las colinas que se divisan tras su Ciudad Deportiva. Incluso las nubes parecen bajar a las cuatro de la tarde, ignorando la siesta, para asistir al entrenamiento de un equipo rojiblanco. Aún lejos de los focos que soportan los de Diego Martínez y sin haber probado todos el licor del fútbol de bronce, un plantel de imberbe talento salta al césped para prepararse, pues en pocos días asaltarán la segunda plaza. Neeskens, Arnau, Lavela, Torrente, Pepe, Aranda o Cristian son algunos de los nombres que sonarán pronto en la megafonía de los estadios donde se curtieron sus ídolos. Están allí donde confluyen la timidez más adolescente y la profesionalidad. Los primeros amoríos y la eterna pasión por el fútbol. Entre los 16 y los 18 años, un grupo de futbolistas se encuentra ante el paso definitivo para vivir del balompié. En este tránsito les guía un amante de este deporte, Rubén Torrecilla, que junto al capitán Castillo habla con IDEAL.

El míster, conocido por su etapa de jugador, es ahora la cabeza visible de una de las joyas de la cantera nazarí, el preparador del buque insignia juvenil tras una corta pero prometedora carrera en la que ha sabido adaptarse a cada salto competitivo con éxito. Y es que Torrecilla cogió el relevo de Rafa Morales tras conseguir la Liga con el Juvenil Nacional. «El año pasado se hizo muy bien en esa liga y muchos chicos han promocionado a División de Honor», comenta antes de analizar una segunda parte de 2018 que ilusiona y responsabiliza al técnico placentino. «Tenemos un bloque muy bueno entre los que han subido del Nacional y los que estaban ya el año pasado en el Juvenil A. El cambio es importante porque en esta categoría hay equipos de calidad como el Sevilla, el Betis, el Almería, el Málaga o el Cádiz».

Trabajo diario

Con 41 puntos, el Granada ha alcanzado al Betis «gracias al trabajo diario. Nos marcamos unas pautas que son competir en cada entrenamiento, en cada partido y mirar de tú a tú a los rivales, porque si no te pasan por encima», confiesa Torrecilla, que saca pecho por el trabajo de los que han desarrollado a los que ahora son sus chicos. «Hemos hecho una plantilla competitiva que juega muy bien al fútbol, con resultados buenos ante equipos que a priori eran mejores. Hay canteras que firman jugadores hasta con traspasos y que nosotros juguemos con bastantes granadinos dice mucho». No obstante, para el entrenador es importante adaptarse a los tiempos y ve necesario «tener una mezcla. No todos valen para jugar en División de Honor. Si quieres estar a la altura de las canteras importantes debes fichar gente de fuera. Este año en el once titular tenemos 7 u 8 de Granada, aunque yo no miro si son de Granada o no. Juega el que se lo merece. Ya no estamos en alevines para dar minutos a todos».

Rubén Torrecilla destaca a José Luis Oltra y a Antonio Tapia como dos de los entrenadores que más le han marcado y se define como un técnico de gran profesionalidad. «Me gusta mucho este mundo y he aprendido mucho de los entrenadores que he tenido como Oltra, con el que estuve a punto de subir a Primera, o Tapia, por su disciplina», y explica que «los jugadores tienen su libertad, pero me gusta que se cuiden, que entrenen bien y sean profesionales. Les enseño lo que he aprendido para que lleguen al fútbol profesional los máximos posibles».

Otros dos técnicos importantes en el día a día del placentino son sus compañeros Diego Martínez y Pedro Morilla, con los que tiene una constante comunicación. «Estoy aprendiendo mucho de Diego. Me gusta la forma en la que trabaja, la intensidad que mete al equipo y se preocupa mucho por la cantera. Luego con Morilla hablo diariamente porque cada semana se lleva dos o tres jugadores míos a los entrenamientos. Algunos están entrando en dinámica de Segunda B y hasta debutando. Es lo que hace que crezca la cantera. Se han estrenado 'Casti', Arnau, o Dani Moreno».

Este último, el ariete, es uno de los ejemplos de precoz éxito, siempre basado en una ética de trabajo y sacrificio. «Que haya juveniles como Dani que el año pasado jugaban en Nacional y han pasado casi directamente al filial dice mucho del trabajo que hizo el año pasado tano él como el cuerpo técnico. No es fácil adaptarse a una nueva ciudad y equipo. Tuvimos que trabajar mucho tácticamente. Es esfuerzo de todos que dentro de unos años haya jugadores del juvenil en el primer equipo», comenta sobre uno de los nombres a tener en cuenta, pues el algecireño ya ha entrenado con el conjunto de Segunda división.

Capitán y entrenador son el futuro de la 'Eterna Lucha'.
Capitán y entrenador son el futuro de la 'Eterna Lucha'. / P. M.

Rubén Torrecilla cree que el secreto está en dar oportunidades. El salto entre el fútbol semiprofesional, como lo es el Juvenil A, y el sénior profesional se minimiza dando minutos a los muchachos. «La principal diferencia es el ritmo y la calidad. Lo importante es dar a los jugadores la oportunidad de entrar en dinámicas de Segunda B y Segunda para que se vayan haciendo a ese ritmo», asevera el técnico. Aunque se piense en la cantera como un todo, Torrecilla asegura que no hay una pauta de obligado cumplimiento y a cada equipo del fútbol base se le da libertad para usar un sistema propio. «No me impusieron ningún estilo, aunque sí se quiere que sea combinativo. Al final la identidad común de todos los equipos del Granada es competir, porque Los Cármenes pide que te dejes todo en el campo», detalla.

Él, que fue jugador en el primer año de la etapa Pozzo y entrenador ahora en el proyecto John Jiang, encuentra una diferencia notable entre ambos ciclos. «Ahora sí se mira por la cantera. Pina y Cordero miraban por el primer equipo, como es normal. Ahora hay una metodología. Entró Luis Fradua, que entiende mucho. Hay cada vez entrenadores más preparados y sobre todo tenemos estas instalaciones».

Si el preparador tiene que quedarse con un momento de 2018 es con la consecución de la Liga Nacional con el Juvenil B. «Mi cuerpo técnico, no sólo yo, se dejó muchas horas para que estos niños crezcan». Quizá por eso su único deseo para 2019 es que llegue a profesional el máximo número de chicos. Y, para el futuro, un sueño. «Veo cómo se trabaja aquí, la afición del Granada, las instalaciones,... Me siento casi granadino, mi mujer y mi hija lo son. Claro que se sueña con entrenar en el fútbol profesional y si es en Los Cármenes, mejor», sentencia.

Casti, la polivalencia

El capitán de esta gran generación es José Antonio Castillo, 'Casti'. Asiduo en los entrenamientos del filial, ya sabe lo que es jugar en Segunda B gracias, entre otras cosas, a su polivalencia, pues ocupa cualquier puesto en la zaga y tiene calidad para actuar de mediocentro. «Siempre acaba jugando en campo rival», avisa su míster. «Mi polivalencia me ha ayudado a adaptarme a cada situación y a debutar con el filial. Lo hice de lateral izquierdo, donde no había jugado esta temporada». Un defensa atípico que se mira en el espejo de Xavi Hernández. «Es el jugador que más me gusta del mundo. Y del Granada, Fede Vico».

De este 2018 que acaba se queda con su debut en Segunda B. «Tenía los pelos de punta al ver el apoyo de los jugadores y la grada llena de gente. No cambiaría ese momento por nada». Mientras tanto, sigue como referente de un vestuario «muy responsable. Los técnicos nos inculcan esa profesionalidad y nos llevamos muy bien. Es un gran grupo». Sobre la temporada, el capitán cree que «todos estamos compitiendo muy bien. Los titulares y los suplentes, todos damos el máximo». En su séptimo año en el Granada, Casti tiene claro que para defender este escudo hay que entender de sacrificio y profesionalidad. «Para mí es un orgullo llevar el brazalete de mi equipo, el de mi ciudad». Y reconoce que los del primer equipo son muy cercanos con la cantera. A las cuatro, los juveniles pisaban el césped horas después que los Vadillo, Vico, Ramos o Montoro. Ver trabajar a sus siluetas recortadas en el horizonte deja claro que el futuro del Granada es una cuestión de Honor.

El sueño intacto de jugar la Copa

El Juvenil A ha dado campanadas venciendo al Betis o sacando los tres puntos de Málaga para colocarse hoy segundo, empatado a puntos con el Betis (41). El capitán Castillo reconoce que, con humildad, se sueña en grande con poder jugar por primera vez en la historia del Granada la Copa del Rey. «La gente está con nosotros y nos apoya en los partidos. Hay un gran ambiente. Ojalá ganar la Liga (ríe), pero entrar en Copa ya estaría bien».

 

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