La Crónica

El Granada le coge el gusto a los viajes

Antonio Puertas, autor del gol de la victoria en Reus, dispara en los últimos minutos de la primera parte. / LOF

La seriedad del Granada sirve para conquistar el triunfo en Reus, sobre un césped en pésimas condiciones

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELAS

Diego Martínez ha puesto el casete de la Orquesta Mondragón en el bus y ha conseguido que el Granada le coja el gusto a los desplazamientos. «Viaje con nosotros si quiere gozar», cantaba Javier Gurruchaga y la melodía se debe de tararear entre una plantilla que ha dejado atrás los tiempos en los que hacer la maleta daba vértigo. Ya no teme a sirenas ni a serpientes de mar. Da igual que el campo sea pequeño o el césped tenga la irregularidad de un prado. Se decía que escaseaba el fondo de armario en los rojiblancos pero lo que nadie esperaba es que cada atuendo combinara en cualquier estación. Ganó el equipo en Reus luchando, como se ha hecho marca de la casa, reaccionando a un 1-1, como en Extremadura. Con Puertas de nuevo marcando y Pozo por fin titular, San Emeterio en todas partes y los demás al ritmo de la misma música. «Viaje con nosotros a mil y un lugar, y disfrute de todo al pasar».

1 CF Reus

Edgar Badía; Moore (Bastos, m.58), Catena, Olmo, Borja Herrera; Gus Ledes, Juan Domínguez, Mario Ortiz; Alfred, Martí Vila (Enri, m.58), y Linares.

2 Granada CF

Rui Silva; Víctor Díaz, Germán, Martínez, Álex Martínez; Fede San Emeterio, Montoro; Vadillo (Fede Vico, m.79), Pozo, Puertas (Quini, m.86); y Adrián Ramos (Rodri, m.64).

goles
0-1, m.28: Víctor Díaz; 1-1, m.48: Linares; 1-2, m.74: Puertas.
árbitro
Pérez Pallas(colegio gallego). Amonestó a los locales Gus Ledes y Bastos así como a los visitantes Aarón, Montoro y Rui Silva.
incidencias
Partido de Liga en el Estadi Municipal de Reus ante 2.475 espectadores (cifra oficial).

La primera titularidad de Pozo en Liga coincidió ante el equipo que más se ve forzado a alinear y convocar jóvenes por su carestía económica. El 'Giraldillo' empezó en la banda izquierda. Es el perfil que le permite resaltar su zigzag y disparo, aunque en la diestra prorrumpe como un elegante camarero, con una bandeja repleta de servicios para sus compañeros. El sacrificio de Fede Vico en la mediapunta dio paso a la aparición de Puertas por dentro, en su idílica posición de segundo punta, atento a las dejadas de Ramos, el imán de cualquier balón en largo. Voluntad obrera.

Tiene el Reus un equipo diezmado que está sacando más puntos fuera que en casa. Quizás porque en su feudo se ve obligado a proponer más o porque su pésimo césped incomoda también al anfitrión. Cuenta con un chaval chisposo, Alfred Planas, y un delantero con galones de experto como Linares. Comenzó a sufrir en la primera parte con insistentes envíos desde la zona derecha rojiblanca. Víctor Díaz apareció con un centro presto que digirió mal Puertas en el segundo palo. No esperaba el despiste de la zaga y la pelota le rebotó en el cuerpo.

Los nazaríes han ganado cuatro de sus últimos cinco partidos; sólo pincharon en Riazor

San Emeterio aspiraba cada avance del adversario y de algunas recuperaciones nacían arrancadas a toda mecha. Vadillo intentó buscar socios en una de ellas y Ramos sí halló a Puertas, pero el tiro del almeriense salió defectuoso de su bota.

La zaga mantenía mientras tanto la firmeza, exigida en algún pelotazo aislado, enredado Germán en algún lance que no fue a mayores. Seguía percutiendo mejor el Granada. Aislado en su orilla, Pozo se descolgó hacia el área y pudo marcar en un envío de Ramos. El disparo del menudo sevillano acabó fácil en las manos de Badia, tras rebotar en uno de sus guardaespaldas.

El hachazo de Víctor Díaz

El exportero del filial nazarí sobrevivía sin achaques hasta que Víctor Díaz decidió teclear el lanzamiento de un misil tierra-aire. El lateral se descolgó hacia el balcón del área y a cierta distancia decidió probar un chut violento. El barullo tapó a Badia, que reaccionó tarde. El ajuste al poste hizo el resto.

Vino un lapso de reacción del Reus, con varios intentos de lanzamiento del brioso Mario Ortiz, todos frustrados. Diego Martínez dio cuatro voces y elevó la alerta. Sabía que retener el botín era clave en esos minutos de respuesta. Moore cabeceó fuera un buen centro de Alfred, que dejó atrás a Víctor Díaz. El entrenador gallego cambió a Vadillo y Pozo de flancos y la maniobra desconcertó a los tarraconenses. Pozo encontró más facilidad en el pasillo de Borja Herrera y culebreó para conectar con Ramos. Este encontró a Puertas y su centro, con cianuro, lo sacó Moore cerca del área pequeña. Habituado al rigor del costado, el almeriense tardó en acostumbrarse a la libertad que otorgaba merodear más el área. Llevaba unas citas sin anotar y empezaba a tener sed. Pudo dar el golpe en un esférico que le llegó tras una caída de Ramos. Le llegó mientras protestaba un posible penalti. En ello perdió unas décimas preciosas. Cuando encaró el disparo ya estaba más exigido.

El equipo se consolida en puesto de ascenso directo, aunque el club mantiene la cautela

Pozo mejoró en su lado natural y descompuso a Herrera con un quiebro seco con envío al primer palo y cabeceo forzado de Ramos, lejos del arco. Todo funcionaba a la perfección hasta el descanso. A San Emeterio se le queda corto aquel apodo del 'cemento' que le adosó Diego Martínez. Es el cemento, la hormigonera, la pala y los ladrillos de este conjunto. Un fiel escudero y un amigo para todos. Un 'ladrón' de guante blanco, sigiloso en su fútbol, pero fundamental para el engranaje.

El asunto parecía bajo control para los visitantes hasta que Ramos se llevó un golpazo de Olmo en el sector ajeno. El colombiano se quedó tendido pero el rival no echó el balón fuera, a diferencia de lo que hizo en la primera mitad en un lance similar con Puertas. No es obligación hacerlo, es potestad del árbitro parar el juego, pero hacerlo a la carta sí resulta poco ético. El Reus siguió atacando y una apertura de Gus Ledes acabó con un centro inmediato de Borja Herrera. La bola bajó como un meteoro y Rui puso las manos blandas. Ni blocó ni alejó el esférico a córner. Se lo dejó listo a Linares, que no rechazó la invitación.

El tanto tuvo un efecto perturbador para los nazaríes y estimulante para los de Bartolo, pero sólo duró unos minutos. El Granada se recompuso, mantuvo su presencia y Vadillo rozó el tanto, primero en un tiro y luego en un chut lejano de falta. El dominio era pendular pero las ocasiones seguían del lado visitante. Pozo también lo intentó y Rodri salió por Ramos. El punta se aturulló en varias aproximaciones de peso.

Un cambio de orientación volteó la dinámica. Álex Martínez buscó a Pozo y este encontró la frente de Puertas. El pichichi, como pasó en Almendralejo, apareció para romper un 1-1. Quiso reaccionar Enri con una volea y sufrió hasta el final el Granada, ante los nervios crecientes de Rui Silva. Puños mansos y medias salidas. Nada se lamentó y el equipo sigue instalado en el 'ático', segundo. Llegó con una pequeña mochila y se está quedando más noches de las esperadas. Lo mismo echa raíces y no se muda, aunque le guste viajar. «Quien compra nuestro billete, compra la felicidad», cerraba Gurruchaga. Y suscribe Martínez.

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