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Granada CF

El Granada aplica la misma receta que en el último ascenso corregida y aumentada

Dani Ojeda avanza con el balón en el partido del pasado domingo ante el Real Zaragoza./Ramón l. Pérez
Dani Ojeda avanza con el balón en el partido del pasado domingo ante el Real Zaragoza. / Ramón l. Pérez

'Trabajo, humildad y respeto' fue el lema elegido por Fabri para explicar su éxito y ahora Diego Martínez dibuja un modelo más fiable y versátil

MANUEL PEDREIRAGRANADA

El Granada vive instalado en los primeros puestos de la tabla desde el comienzo del campeonato. Aunque el club se cuida muy bien de lanzar las campanas al vuelo, la realidad es que la afición da por hecho que el regreso a Primera división ya es un objetivo viable cuando acaba de iniciarse el último tercio de la competición.

Ni siquiera en la temporada 2010/11, cuando se logró el ascenso a Primera tras más de tres décadas en otras categorías, se había visto un equipo tan fiable como el que dirige desde el banquillo Diego Martínez. Las comparaciones con aquella temporada resultan inevitables y, aunque lo único que cuenta es el resultado final y entonces fue un éxito, los números dejan a las claras que este Granada es mejor que aquel. O, como mínimo, más consistente.

Los datos no mienten y admiten pocas interpretaciones. Después de la jornada 29, la plantilla que entonces dirigía Fabri González era quinta con 45 puntos. Estaba a once puntos del ascenso directo y mantenía solo un punto de ventaja sobre el séptimo puesto. Los registros de Diego Martínez son imponentes. Suma 56 puntos, el equipo está en ascenso directo y la distancia sobre el séptimo es de once puntos.

Por catalogarlos de algún modo, aquel Granada llevaba trazas de colarse en los 'play off', como así sucedió, y el actual tiene derecho a soñar con el ascenso por la vía rápida. Rayo Vallecano y Betis ocupaban entonces los dos primeros puestos, con 57 y 56 puntos, respectivamente. Los dos equipos, por cierto, mantuvieron sus posiciones al final de la liga y regresaron a Primera de manera directa.

El Granada de Fabri González y el de Diego Martínez guardan parecidos razonables. El principal se resume en el lema que el recordado técnico lucense se encargó de convertir en un mantra de aquella campaña a fuerza de repetirlo: «Trabajo, humildad y respeto». Así resumía Fabri su actitud ante el fútbol y así explicaba el éxito de aquel equipo recién ascendido desde Segunda B, que perdió sus tres primeros partidos para acabar convertido en la sorpresa del curso.

Diego Martínez, gallego también, pertenece a otra generación tanto por edad como por trayectoria deportiva, pero cualquiera que observe el despliegue de sus jugadores sobre el césped –el choque ante el Zaragoza sirve como ejemplo– concluirá que el trabajo, la humildad y el respeto aparecen escritos con mayúsculas en la pizarra del míster rojiblanco. Ambos conjuntos, el de hace ocho temporadas y el actual, se han construido sobre el orden defensivo como primera referencia.

Armados como un bloque solidario, una de las diferencias entre los dos equipos estriba en que el de Diego Martínez entró en la competición con una idea muy clara y el modo de aplicarla. Apenas ha sufrido altibajos. Ha perdido cinco partidos, todos por un gol de diferencia, y prácticamente en todos compitió hasta el final.

Al de Fabri, sin embargo, le costó más coger carrerilla y alternó rachas buenas y malas, aunque las primeras fueron suficientes para lograr el objetivo. Una de sus armas fue el rendimiento en Los Cármenes, donde solo perdidó dos encuentros y donde sumó 49 de sus 68 puntos finales. El grupo de Diego Martínez no le va a la zaga. A estas alturas lleva un punto menos en casa que el de Fabri y son, por tanto, sus resultados a domicilio los que motivan el salto de calidad y los once puntos que distancian a ambos conjuntos a estas alturas del campeonato.

El inolvidable equipo de Mainz, Mikel Rico y Geijo sabía sufrir como el actual y además disponía de talentos individuales capaces de ganar un encuentro por sí mismos, como Orellana o Benítez. La plantilla de Diego Martínez no dispone, sin embargo, de 'piezas' de este tipo pero sustituye esa eventual carencia con un juego más coral y la aportación de jugadores como Montoro, Vico o Puertas, pichichi del equipo pese a no ser titular habitual.

La parcela en la que sale ganando el Granada de este curso es la de goles encajados. Con 18 tantos en contra, en el fútbol profesional solo el Atlético de Madrid ha recibido menos goles (17) pero con dos partidos menos. El equipo de Fabri fue más al intercambio de golpes y cerró el año con 71 goles a favor y 47 en contra. En la jornada 29, sus números eran 51-33 (+18) mientras que las cifras del actual Granada son 37-18 (+19).

Los números evidencian que, pese a partir de la misma receta, Diego Martínez ha sabido corregirla –con una defensa más eficaz– y aumentarla –con más soluciones ofensivas–. Caminos paralelos para conducir al mismo lugar