La Crónica

Galgos arriba y el cuchillo en la boca atrás

Fede San Emeterio (derecha) frustra el avance de Barreiro, con Víctor Díaz y Germán atentos. / LOF

Un gol a la contra de Pozo premia al Granada con otro triunfo fuera de casa en el que no faltó sufrimiento ante el Nástic

RAFAEL LAMELASTARRAGONA (Enviado especial)

Vadillo y Pozo emularon una carrera de galgos para que el Granada batiera a un Nástic que es el último pero que no puso sencilla su capitulación. Los tarraconenses no son uno de esos equipos que baja los brazos. Hicieron todo lo que pudieron para comprometer el quinto triunfo rojiblanco fuera de casa de la temporada. La escuadra se había marchado de Los Cármenes con alguna duda en el ambiente tras la derrota ante el Sporting y ahora retorna reforzada de sus dos salidas seguidas, líder provisional, en ascenso directo. En ambos desplazamientos recientes, tanto en Málaga como en Tarragona, con ejercicios de supervivencia y efectividad. Portería a cero y un gol a favor. El lema del 'pasito a pasito' llevado al paroxismo, nada de zancadas. Con trabajo en la protección y cierta angustia en alguna fase.

0 Nástic de Tarragona

Bernabé; Coris (Omar, m.73), Albentosa, Salva, Djetei, Abraham; Imanol García, Viti, Javi Márquez (Uche, m.78); Manu Barreiro y Manu del Moral (Luis Suárez, m.67).

1 Granada CF

Rui Silva; Víctor Díaz, Germán, Martínez, Quini; Fede San Emeterio, Montoro (Alberto Martín, m.80), Vadillo (Fede Vico, m. 63), Puertas, Pozo; y Adrián Ramos (Rodri, m.70).

goles
0-1, m.34: Pozo.
ÁRBITRO
Sagués Oscoz (colegio vasco). Amonestó a los locales Manu Barreiro, Luis Suárez y Albentosa así como a los visitantes Fede San Emeterio y Montoro.
INCIDENCIAS
Partido de Liga disputado en el Nou Estadi de Tarragona ante 8.625 espectadores (cifra oficial).

En esta categoría, en la que pocos visten de etiqueta y no hay distinciones de clase, suele ganar el astuto, el que con más afán aprieta el cuchillo en la boca y mejor usa el filo para cortar cuando debe. A los rojiblancos les podrán salir llagas en la comisura de los labios, rechinar los dientes o doler la mandíbula de tanto morder la hoja, pero ahí permanece, lista para usarse, útil para defenderse. En cuanto el Granada ha impedido que le perforen la red ha vuelto a colocarse los laureles. Sobre su impresionante mecano defensivo también revolotean talentos preparados para desarmar al contrario en cualquier instante. Unas veces nace el éxito de un tiro duro con un desvío afortunado, como el de Montoro en La Rosaleda. Otras, zumbando al contragolpe como si Vadillo y Pozo, asistente y finalizador, persiguieran una liebre.

Diego no tuvo que echar de menos a Álex Martínez porque el partido de Quini resultó impecable. El lateral cordobés forma parte de esa cohorte de meritorios que fortalece a la base habitual cada vez que salta al césped, con hechuras para varias posiciones. Futbolistas preparados siempre para el reemplazo, que justifican una plantilla corta, aunque al final la mayoría reconozca que no se puede ir tan justo de piezas porque en cuanto alguno más sufra una avería o se le quede el depósito en reserva arreciarán más problemas de combinación.

Quini se incrustó a la perfección en la zaga que comanda Germán, todo un cacique ante un Nástic que intensificó el fuego cruzado tanto antes de la diana rojiblanca como después. Un asedio reivindicativo ante su público en la segunda mitad de la que no sacó nada pero con el que despertó muchos suspiros. Hasta dejó espacio para la polémica en una acción anulada por fuera de juego de Barreiro que no era, y que Uche acabó mandando a la portería, aunque Rui ni siquiera intentó la parada al ver el banderín del asistente.

La presencia de Puertas en la mediapunta identificó al armazón ofensivo con el empleado en Reus, otro encuentro que fue crudo en las disputas de balón y en las pugnas aéreas. Al almeriense le costó mejorar los tránsitos con la pelota, aunque no le faltó esmero en la presión. Más centelleante arrancó Pozo, que culebreó hacia el área y habilitó a Quini de espuela, quien cerró con un centro raso que no alcanzó hasta la posición de Ramos. Los principales jaleos en la retaguardia del Granada llegaron a balón parado. Javi Márquez, con una actuación muy digna, puso varios envíos envenenados. Uno lo tocó Del Moral y le cayó a Albentosa, que solucionó con suma torpeza mandando fuera el esférico. El otro Manu local, Barreiro, generó inquietud con sus movimientos. Viti se sumó a la carrera y a Coris le anularon un gol por fuera de juego en la primera mitad que sí fue. Justo antes, Puertas pudo reclamar un penalti en un ligero empujón que ni protestó.

Tras un comienzo atolondrado, el Nástic dio sensación de despertar de la siesta. Insistió mucho, pero olvidó guarecerse. Martínez despejó el enésimo balón y Pozo pescó el rechace muy cerca de la frontal. Abrió hacia un lado para que Vadillo saliera disparado. Pozo le siguió la estela hasta ponerse a su lado, esperando un regalo que llegó en el área. Tiro cruzado, sutil, para que el sevillano alcance las cuatro dianas.

El Nástic reclamó después una mano de Germán en el área. El gaditano se tiró a despejar el balón y, en el suelo, le rebotó primero en el cuerpo y luego en el brazo. El colegiado no apreció voluntariedad y le perdonó el lance.

La segunda mitad pudo ser más plácida si Germán convierte una falta botada por Montoro, pero le tapó Djetei. Fue la última ronda en vanguardia. Desde entonces, tocó contención, orden y algo de riesgo, porque cualquier despiste podía tornar los acontecimientos en tragedia. Fede Vico tampoco rearmó la medular y todos siguieron rastreando sombras. Los minutos se consumieron con lentitud, aunque sin ruido real para Rui Silva. Alberto Martín volvió al tapete tras muchas semanas y San Emeterio arañó segundos en la prolongación para que el conjunto no tuviera que lamentar contingencias. Sin maravillar en ataque pero robusto atrás, al Granada le cuadran las cuentas. Le toca continuar ante sus parroquianos.

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