Fundamentos

La distancia en este periodo entre Granada y Córdoba fue mucho mayor que la que indicaba la puntuación de la tabla clasificatoria antes del arranque del encuentro

PEPE MARÍN
EDUARDO ZURITAGRANADA

Recuperó el Granada las sensaciones de victoria, y no sólo eso, sino que brindó una primera parte para el recuerdo, generando ingentes ocasiones que bien pudieron haber llevado a un marcador muy abultado. La impericia de los definidores locales y la buena actuación del meta rival Carlos Abad impidió una diferencia de escándalo.

La distancia en este periodo entre Granada y Córdoba fue mucho mayor que la que indicaba la puntuación de la tabla clasificatoria antes del arranque del encuentro. Los visitantes fueron barridos por un conjunto rojiblanco muy vertical que generó ocasiones de gol cada vez que merodeó el área rival. El engranaje perfecto de San Emeterio y Montoro en la sala de máquinas fue acompañado por la movilidad continua y la búsqueda del desmarque de Vadillo, Vico, Puertas y Ramos. Atrás, ni un solo problema para Víctor, Germán, Martínez y Álex, con Rui Silva de espectador. El Granada era una máquina de crear fútbol engrasada perfectamente frente a una escuadra cordobesista cadavérica y con muchas vías de agua en su defensa.

La vuelta del descanso le haría recordar pronto a los locales tanta ocasión desperdiciada en la primera parte. El Córdoba cerró filas atrás con una línea de cinco en defensa para parar la hemorragia del primer periodo, y se encontró con un penalti evitable de Víctor Díaz que le acercó en el marcador. La reacción del Granada fue casi inmediata, los rojiblancos cayeron después en un periodo de complacencia que rompería el segundo gol visitante que apretaba otra vez el marcador, aunque los rojiblancos en la última jugada del encuentro restablecerían la diferencia de dos goles, mucho más adecuada a lo presenciado durante toda la tarde.

Más allá de dar buena cuenta con solvencia de rivales de la zona baja de la clasificación y de asentarse con ello en los puestos de privilegio, el Granada está formando un bloque cada vez con mejores engranajes, más eficaces automatismos y capaz de brindar espectáculo con su solvencia ante la meta contraria. Fundamentos para empezar a creer en un proyecto deportivo sólido que puede cristalizar en esta campaña mirando hacia mayores crecimientos en futuras.

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