Filosofía y pasión

La del viernes fue una noche para recordar en la historia reciente del fútbol granadino

Filosofía y pasión
A. AGUILAR
JUAN TORRES COLOMERA GRANADA

Lo único que no me agradó del partido frente al Tenerife fue ver el palco del Nuevo Los Cármenes repleto de políticos, cuyos partidos, los suyos, tienen el estadio sin terminar, la ciudad colapsada y contaminada, y el cierre del anillo abandonado como tantas otras cosas, mientras declaman promesas y proyectos que explotan en el aire al salir de sus bocas, como lo hacen las pompas de jabón con las que juegan los críos.

Por lo demás fue una noche para recordar en la historia reciente del fútbol granadino. Y lo fue porque aunque no llegó a llenarse el campo –ya falta menos–, retornó al recinto del Zaidín el espíritu de las grandes gestas. El del sentimiento granadinista por encima del Madrid o Barça.

Un ambiente con reminiscencias del antiguo Los Cármenes, el de la triple arcada, el de la general y fondos de pie, aquel tan respetado por los rivales. Una evocación del pasado, que debiera servir para que el actual estadio archivara su historia más reciente, y recuperara ante los rivales el fútbol y la dignidad que durante décadas exhibió su progenitor.

Por sintetizar, la noche del pasado viernes desprendió olor a ascenso. Un ascenso que aún queda demasiado lejos aunque aparente estar cercano. Un ascenso que solo se columbra, y Diego Martínez es consciente de ello. Las cuentas son cuentos, dijo tras el partido del viernes, frase que acabó fraguando el Albacete con su triunfo en Majadahonda.

Porque a este Granada nadie da tregua. Ni los árbitros, aunque Ocón se redimiera el otro día, ni los adversarios. Como una presa, siente cerca la presencia del depredador, pero su astucia le sigue manteniendo a salvo. En Albacete se adentrará en otra sabana repleta de peligros.

Pero en este vestuario convergen filosofía oriental y pasión mediterránea, y en sus muros parece grabada la frase: Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria. Marco Tulio Cicerón. Que así sea.