Granada CF

Fede Vico calma su frustración al final ante un portero que le tenía amargado

A Fede Vico le persiguieron por todo el campo y dispuso de muchas ocasiones de gol que desbarató Tomeu Nadal. /RAMÓN L. PÉREZ
A Fede Vico le persiguieron por todo el campo y dispuso de muchas ocasiones de gol que desbarató Tomeu Nadal. / RAMÓN L. PÉREZ

El cordobés logró doblegar, de penalti, a Tomeu Nadal, quien firmó otra sobresaliente actuación como el curso pasado para rascar un punto en Los Cármenes

JOSÉ IGNACIO CEJUDOGRANADA

En ocasiones los partidos de fútbol quedan reducidos al enfrentamiento entre dos jugadores como convertidos en un duelo tenístico. El empate en Los Cármenes pudo resumirse en la frustración personificada de Fede Vico ante los guantes de Tomeu Nadal, un portero de los que se crecen bajo palos hasta el punto de creer que puede ganar un partido él solo, o al menos no perderlo. Consiguió hacerlo ayer en Granada por segunda temporada consecutiva tras una nueva exhibición de poderío aéreo y reflejos bajo palos con alguna parada portentosa. Vico puso cara al granadinismo que vio cómo a su equipo sólo le faltó más acierto con el gol.

Primero y segundo se medían en Los Cármenes tras un parón navideño del que volvían con la presión de demostrar por qué ostentan esos puestos. Con mucha circulación de balón aunque sin ocasiones claras, el Granada pasó por encima de su rival durante gran parte del primer acto, agobiando a los pupilos de Ramis con una buena presión en 3/4 de campo. El Albacete no sólo no lograba salir sino que se disparaba en el pie con pérdidas continuas. Montoro lanzó el primer aviso a los once minutos, cerca del poste de Tomeu Nadal sin forzar su intervención. Bien controlados Pozo y Vadillo por los laterales Tejero y Olivera, el partido pedía más intervención de Fede Vico desde la mediapunta. Sin Puertas, sancionado, el equipo acusó la falta de mordiente. Con el cordobés se gana a un pelotero pero se pierde en instinto goleador.

Patadón a Manaj

La inercia del partido era música para los oídos granadinistas hasta que Germán remató al exgranadinista Rey Manaj en la única duda por alto de José Antonio Martínez ante Zozulya. El albanés orientó con la cabeza el balón para la carrera hacia Rui Silva cuando una patada brutal del que fuera su compañero hasta junio lo dejó K. O. Su caída como un peso muerto, terrorífica, hizo temer lo peor. Con sangre en el rostro y collarín en el cuello, Rey Manaj fue trasladado al Hospital PTS con un traumatismo craneoencefálico. Allí fue a visitarle tras el partido Germán, conmocionado por la acción.

El partido se detuvo durante seis minutos y pareció beneficiar precisamente al Albacete, que salió de la cueva con peligro por primera vez. Sin embargo el Granada respondió en el baile con su ocasión más clara. Víctor Díaz centró desde línea de fondo para Vadillo, que chutó en el segundo palo hacia la manopla de Tomeu Nadal para que, en boca de gol, Fede Vico rematase con precipitación al larguero. El encuentro mantuvo el toma y daca tras el descanso y tras otro centro magnífico de Víctor Díaz, esta vez tenso, Vico se encontró con Gentiletti en línea de gol para salvar el tanto tras un despeje de Nadal. Luego se estorbarían Rodri y Pozo, que tampoco tuvieron su partido.

La agonía del mediapunta era la del estadio entero, enamorado del juego intenso y dinámico de su equipo pero resignado al empate a nada. Se hizo todavía más evidente que Vico y el gol no son muy amigos en una conducción del cordobés hacia la frontal en la que, con hueco para el disparo, prefirió abrir a banda. Contra pronóstico, el Albacete se subió a la moto de Tejero y Bela abrió el marcador. Tocaba corneta pero Tomeu Nadal volvió a tapar toda la portería en un remate en plancha al segundo palo de Vico, una vez más Vico, a centro de Ramos. Pocos minutos después, tuvo la personalidad de vengar su suerte con el penalti que devolvió la igualada.

Un rifirrafe entre Rodri y Bela tras el gol de Vico que acabó con amarilla para el delantero francés desató las hostilidades. El revuelo continuó tras el pitido final en la bocana de vestuarios con ambos cuerpos técnicos implicados en una discusión acalorada. En rueda de prensa, Ramis acusó a un jugador del Granada, sin concretar, de «actitudes racistas». Bela terminó en el vestuario sollozando.