Granada CF

Falito, el incombustible lateral zurdo asturiano de los setenta, en El Molinón

Falito, antes del partido. /R. L.
Falito, antes del partido. / R. L.

Todavía ostenta el récord de disputar cuatro temporadas íntegras como titular en Primera. Recientemente perdió media pierna por un problema circulatorio

RAFAEL LAMELASGIJÓN

La dirección del Granada ha adquirido la costumbre de honrar a exjugadores míticos que vistieron su camiseta cuando el equipo visita la ciudad en la que viven o de la que están cerca. En el desplazamiento a Gijón la ocasión se presentó para saludar a Rafael García Vázquez, conocido como Falito, aquel incombustible lateral zurdo de los 70, la llamada época dorada de la entidad. Falito, que tiene 72 años, recibió un obsequio de parte del consejero Pepe Macanás y el director general Antonio Fernández Monterrubio. Una camiseta con su nombre. Luego estuvo en El Molinón esperando un triunfo nazarí que no llegó.

«No me gustó el partido. No te pueden hacer un gol a los 10 segundos», objetó sobre el Granada, equipo al que apoya desde la distancia, pues el Sporting nunca fue con decisión a por él. Acabó su carrera en el Langreo, el cuadro en el que empezó.

«El Granada tiene muchas posibilidades de subir, pero tiene que evitar la promoción, que es durísima», anticipa. «Lo importante tras una derrota es que aprendan la lección. Es bueno tomar nota incluso cuando te haces mayor», bromea.

Falito tuvo un percance reciente a raíz de un problema circulatorio. «Me hice una herida con un cortaúñas y la cosa fue a mayores», describe. Todo se agravó hasta tal punto que acabaron amputándole parte de la extremidad, por lo que ahora camina con una prótesis.

Aún tiene el récord de disputar todos los partidos en cuatro campañas seguidas, sin sanciones ni lesiones, cuando la Primera división tenía 34 jornadas. Formó parte de un 'once' memorable. El de Iscoa o Ñito como porteros, De la Cruz, Aguirre Suárez, Falito, Jaén, Fernández, Lasa, Porta, Barrios, Fontenla y Vicente. Tiene una hija granadina y todavía visita la capital una vez al año.

Cuando dejó el verde, un amigo le ofreció pasarse al mundo de los seguros como inspector. Hoy sigue siendo un apasionado del fútbol y guarda al Granada en su corazón. Lo dio todo en el campo y siempre estará en el recuerdo de los seguidores como alguien íntegro e implicado.