Granada CF

«Nuestro éxito fue aunar a todo el fútbol granadino en torno al Granada»

Paco Sanz, junto a la Fuente de las Batallas el pasado domingo, en su visita a la ciudad/Pepe Marín
Paco Sanz, junto a la Fuente de las Batallas el pasado domingo, en su visita a la ciudad / Pepe Marín

El mandatario que vivió el ascenso desde Tercera jugó en el Real Mallorca y tiene el «corazón dividido» en el partido del próximo domingo

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELASGranada

Su mujer e hija son mallorquinas, tiene casa allí, pasa meses del año en la isla y fue futbolista del conjunto bermellón pero, a pesar de todo esto, Paco Sanz tendrá el «corazón dividido» este domingo cuando se enfrenten el Mallorca y el Granada, club del que fue presidente durante dos temporadas y media, en una ciudad en la que estuvo de visita hace unos días.

«Siempre voy una o dos veces al año. Tengo la costumbre de hacerlo el primer fin de semana de octubre, en el que suelo bajar con otros amigos de Madrid que me acompañaron en aquella época y nos juntamos con el resto de mi directiva. Es una ciudad que me gusta mucho», comenta.

La aventura empezó en 2005, cuando su padre, Lorenzo Sanz, que consiguió dos Copas de Europa como mandatario del Real Madrid, se convirtió en la tabla de salvación de un proyecto rojiblanco que ni tenía garantías para jugar en Tercera división –en la que debía afrontar su cuarto curso consecutivo– y, encima, le había salido un 'oponente' tras la creación del Granada Atlético, que contaba con el apoyo de parte de las fuerzas vivas de la capital, sin deudas arrastradas. Lorenzo delegó en su hijo Paco.

«Si no llegamos nosotros, el Granada no sale a jugar. El único proyecto iba a ser el Granada Atlético, que por otra parte contaba con gente que apostaba por la desaparición del 'histórico' y que luego se subió a nuestro carro. Más allá de criticarlo, pienso que era el objetivo. Nuestro éxito fue aunar a todo el fútbol granadino en torno al Granada», subraya.

El equipo se repuso a todo y acabó ascendiendo a Segunda B. Tras dos años peleando en la categoría de bronce sin lograr meterse en la zona para subir a Segunda, el Granada inició una nueva campaña en la 'B' en la que acusó graves problemas económicos. Se pasó de la mágica foto de la afición celebrando el salto de categoría en la Fuente de las Batallas en 2006, a aquella instantánea más desagradable de enero de 2009, con los futbolistas de rodillas sobre el césped por los impagos acumulados. Sanz abandonó el cargo poco tiempo después.

«Sólo me quiero acordar de lo bueno, sobre todo de que inicialmente se salvó al equipo, el ascenso y la cantidad de amigos que hice. Lo malo, que también lo hay, se me ha borrado del 'disco duro'. Me quedo con las cosas bonitas que pasaron. Sobre todo, aquel partido con el Guadalajara», rememora.

Los Cármenes se llenó aquel día para festejar el abandono del infierno de Tercera. «El final fue malo, pero el principio resultó diferente. Ayudar a un equipo que prácticamente no podía salir a competir, pelear contra el Granada Atlético, hacerlo después ante el apoyo que podría recibir el Ciudad de Murcia (Granada 74). La gente que es de toda la vida del Granada CF sabe valorarlo. Los que han venido después no se acuerdan, y casi mejor que no lo hagan, porque significa que el Granada ha estado más arriba y que aquello quedó atrás», asume.

Falló el dinero y su etapa se fue al garete. «Justo fue el año que empezó la crisis y mucha gente que nos había apoyado en los dos primeros años, y con los que habíamos firmado contratos ya, te llamaban y te decían 'presi, que lo estoy pasando fatal y no puedo pagar'. Qué le vas a decir a alguien que te ha brindado ese impulso antes y que te reconoce que no puede. Intentamos tirar adelante y buscar el dinero en otro lado, pero en esa época era difícil. La bola se hizo gorda y no pudimos sacarla adelante», reconoce.

Crítica a Ignacio Cuerva

A su directiva le sucedió una junta gestora capitaneada por Ignacio Cuerva, que en su momento fue su vicepresidente y que regresó al Granada cuando aterrizó John Jiang, para abandonarlo al final de la temporada pasada. «Con Cuerva tenía buena relación. Con el paso del tiempo he visto que le gusta la sombra que mejor cobija. Él siempre ha ido a lo fácil. Cuando las cosas pintaban mal conmigo, fue el primero en marcharse, con alguno más. Creo que ahora lo ha hecho otra vez. Cada uno es como es y ya está», resume sin profundizar más.

Tras Cuerva llegaron Pina y Pozzo, cuyo ciclo «fue el mejor deportivamente hablando de los últimos 30 años. Desde que llegó este presidente chino las cosas no han ido como la gente esperaba. Puso el dinero para comprar el club y supongo que intentará hacer lo mejor para sus intereses. El Granada tiene que estar peleando por estar en Primera o por la parte de arriba de Segunda», abunda, al corriente de todo gracias a un grupo muy activo de WhatsApp que comparte con sus antiguos dirigentes locales. «Son personas maravillosas, muy granadinistas. Recordamos poco aquella etapa y lo que hacen es ponerme al día», desvela.

Ni se imagina viviendo la etapa de Primera división. «Mi tiempo de presidencia tenía fecha de caducidad sí o sí. Desde entonces vivo mucho más tranquilo. Me han ofrecido proyectos y los he rechazado. Si hubiéramos subido a Segunda en aquel momento, seguro que lo habría dejado», reconoce.

Sobre el duelo del domingo, al que no asistirá, mantiene la diplomacia. «Estamos al principio y ahora mismo quiero que gane el mejor y, a final de curso, el que más lo necesite. Es un partidazo. Aparte están los dos arriba, jugando bien. Será bonito, casi de Primera», alaba.

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