Granada CF

El eterno preparador físico que vio 'nacer' a Diego Martínez

José Alfonso Morcillo en la ciudad deportiva del Watford, su nuevo lugar de trabajo/Ideal
José Alfonso Morcillo en la ciudad deportiva del Watford, su nuevo lugar de trabajo / Ideal

José Alfonso Morcillo, que comenzó su carrera en Albolote con el gallego, vivió tres etapas distintas como rojiblanco antes de marcharse este verano al Watford de Pozzo

Camilo Álvarez
CAMILO ÁLVAREZGranada

El fútbol es un lenguaje universal que José Alfonso Morcillo (Villarrobledo, Albacete, 1971) domina, por eso no le ha costado demasiado adaptarse al ritmo de trabajo de una liga como la inglesa. El idioma por ahora es el que le preocupa un poco más, aunque se esfuerza para superar cada día nuevas barreras. El manchego, que fue preparador físico del Granada durante tres etapas distintas, es hoy uno de los encargados de implantar un sistema de trabajo estable en el Watford de Gino Pozzo como coordinador de rendimiento y salud de sus jugadores. Aunque sigue haciendo trabajo de campo, ahora pasa algo más de tiempo en los despachos. No forma parte del cuerpo técnico del entrenador, el español Javi Gracia, sino que se trata de un departamento distinto, un servicio de ayuda para construir un sistema de trabajo estable a nivel de club.

Morcillo se marchó de Granada el pasado verano, después de cumplir nueve temporadas como preparador físico del equipo rojiblanco. Esta era su tercera fase en el club. Su vinculación con el Granada comenzó con una estancia fugaz, de apenas mes y medio, en la temporada 1999/2000 y con Francisco Chaparro como entrenador. Luego regresó de la mano de Óscar Cano, al que ya había acompañado en muchos otros proyectos en el fútbol modesto granadino, justo antes de que llegara el proyecto de Pozzo en la ciudad granadina con Quique Pina al frente. Desde entonces ha ido superando etapas y cuerpos técnicos hasta que decidió emprender un nuevo reto.

Reconoce que le hubiera hecho ilusión enrolarse en el proyecto de Diego Martínez, un tipo al que conoce muy bien desde hace tiempo, pero para cuando el club apostó por el gallego José Alfonso Morcillo ya se había comprometido verbalmente con Gino Pozzo, quien le había presentado la propuesta «en febrero». Habló con el técnico actual del Granada, al que le hubiera gustado volver a trabajar con su viejo amigo, pero ya no había marcha atrás.

Del actual entrenador granadinista sabe mucho porque trabajó con él «hace más de quince años» en el Imperio Albolote, cuando ambos comenzaban a despegar. Del Diego de hoy día conoce menos porque con el tiempo perdieron el contacto, pero entiende que «lo único que ha hecho en estos años es mejorar», asegura. «El mismo gallego serio y sistemático con una gran capacidad de empatizar con los jugadores». La aptitud que ya demostraba «en su primera experiencia como entrenador» en el conjunto alboloteño.

La cara y la cruz

Morcillo vivió los mejores y los peores momentos del Granada en los últimos años. Dos ascensos consecutivos, varios años de cierta agonía para lograr la permanencia, aquel descenso sin nada positivo que rescatar y la decepción del curso pasado. Durante ese tiempo reconoce que siempre intentó «disfrutar de lo que hago. Fueron unos años espectaculares». Un tiempo enriquecedor del que se lleva muchos recuerdos, pero que le enseñó, sobre todo, que «del fútbol no se aprende con las cosas buenas, sino con las malas». Un periodo feliz en el que pudo disfrutar desde dentro «del fútbol en Granada, que hacía mucho que no ocurría», algo que le hace sentirse «un privilegiado».

Sus dos últimos años fueron algo más complicados, sobre todo el del descenso. Asegura el manchego de adopción granadina que «a nivel de calidad de la plantilla no era ni mucho menos de los tres peores equipos de la categoría». Sin embargo, se dieron otra serie de circunstancias que empujaron al equipo al abismo.

Para Morcillo el Granada es «mi casa», el lugar en el que pasó más de diez años de su vida profesional y en el que ha hecho buenos amigos. Algunos de ellos futbolistas, aunque «ni siquiera es algo a lo que aspiras» cuando entras a formar parte de un equipo de fútbol, puntualiza, ya que cada uno debe mantener su posición dentro del vestuario.

Sigue al equipo «con la mayor proximidad posible», intentando compaginar horarios para atender a la actualidad rojiblanca. «Siempre veo los partidos, me organizo para no perderme ninguno», apunta. Esta temporada las cosas van por muy buen camino, «tiene buena pinta», admite el preparador físico, que sabe un poco de esto. Entiende que el equipo de Diego Martínez «tiene muchas posibilidades» de éxito porque «es muy regular», una característica básica para triunfar en la categoría.

No le sorprende el camino tan positivo emprendido desde el verano hasta ahora por el conjunto granadinista, pues conoce bien a la gente que hay trabajando con el primer equipo y la estructura creada en el club para darle soporte. Diego Martínez es un hombre «sistemático que en el día a día se va ganando la confianza de los jugadores. Tiene una gran gestión emocional del grupo», señala. A eso une que consigue «regularidad en el rendimiento». Morcillo también rescata que el «diseño de la plantilla ha sido muy acertado», aunque para esta temporada se hubieran reducido los recursos económicos.

Tres ex en el Watford

En Watford se ha reencontrado José Alfonso Morcillo con tres jugadores con los que ya trabajó en Granada: Isaac Success, Abdoulaye Doucouré y Adalberto Peñaranda. Los tres destacaron aquí, algunos por motivos deportivos y otros alejados de las canchas, como el primero de ellos. Success llamó la atención desde que llegó al filial del conjunto rojiblanco con tan solo 17 años. A la temporada siguiente ya debutó con el primer equipo y un año después fue el gran protagonista, por su fútbol y su actividad nocturna. Llegó a estar apartado del equipo unas semanas, pero en el campo siempre era el mejor. Se marchó al Watford en 2016 y allí también le ha costado arrancar. El curso pasado probó en Málaga unos meses. Ahora ha vuelto concienciado de que se le escapa el tren.

José Alfonso cuenta del nigeriano que «está a un nivel espectacular» y «solo con trabajo» está consiguiendo acumular minutos. No es titular indiscutible con Javi Gracia, pero va siéndolo poco a poco. Lleva 18 partidos jugados, siete de titular, en los que ha marcado un gol. El que es un pilar fundamental es Doucouré, que lo ha jugado absolutamente todo este curso. Pasó en Granada media temporada tras llegar en enero de 2016. Dejó muy buenas sensaciones. Un centrocampista todoterreno que hubiera sido de gran utilidad de haber permanecido más tiempo. Inglaterra lo reclamó y allí se ha consagrado.

Peñaranda aún tiene camino que recorrer. También siendo un adolescente destacó en el filial del Granada y pronto se hizo un hueco en el primer equipo formando uno de los mejores ataques del conjunto rojiblanco en los últimos años junto a Success y Rochina. Le vino algo grande la historia y desde entonces ha tratado de ubicarse en el Watford, el Udinese y el Málaga. De vuelta a Inglaterra, los problemas burocráticos y las lesiones le han privado de debutar este curso. «Ha tenido mala suerte», cuenta Morcillo.