Para enmarcar

Mantener la trayectoria tenida hasta este momento y continuar con las dinámicas positivas hasta la fase final del campeonato debe ser el objetivo que perseguir a medio y largo plazo

LOF
EDUARDO ZURITAAFICIONADO DEL GRANADA CF

Concluyó el Granada la primera vuelta del campeonato con la magnífica marca de cuarenta puntos. Una cifra que de repetir en la segunda llevaría casi con seguridad al mayor de los éxitos imaginables a los rojiblancos. Tanto da que al final de la jornada se ocupe la primera o la segunda plaza, pues las prestaciones del equipo hasta ahora han sido excepcionales, llevándolo a estar en ascenso directo al final de este periplo con plenos merecimientos.

El último punto de esta primera fase se consiguió en el Ramón de Carranza, ante el Cádiz, en un partido muy cerrado, de escasas ocasiones por ambas partes, jugado de poder a poder en el centro del campo, con unas defensas magníficamente colocadas y resolutivas que ahogaron todos los intentos ofensivos de los rivales.

Fue el Granada de la primera parte más reconocible que el de la reanudación. Durante el primer periodo, a pesar del equilibrio que imperó durante todo el duelo, los rojiblancos mostraron mejor dominio de juego y más profundidad que los cadistas. La mejor ocasión tras una pared entre Vadillo y Quini, la tuvo Ramos tras asistencia del cordobés, pero Cifuentes respondió con solvencia al tiro por bajo del colombiano. Sólo Vadillo se había acercado antes a la meta rival, y Rui Silva no tuvo que intervenir hasta poco antes del receso, tras un remate franco de cabeza de Lekic que afortunadamente fue dirigido hacia el sitio que ocupaba el portugués.

La crónica

En los primeros cuarenta y cinco minutos, los cambios de orientación de Montoro, la picardía de Vadillo y la movilidad de Vico, habían hecho que el Cádiz se tuviera que limitar a capear el temporal, si bien durante diez minutos los locales amenazaron los intereses rojiblancos con las penetraciones profundas de Brian Olivan y Vadillo por la banda de Víctor, desasistido en ese tiempo por un Álvaro Vadillo que sufre mucho en las ayudas.

La reanudación volcó la balanza para el lado local, y fue el Cádiz el que gozó de mejores ocasiones en este periodo, aunque en número escaso: un remate de Álex Fernández a centro de Correa, y una incursión de Manu Vallejo que atajó el cada vez más seguro Rui Silva.

El Granada se puso el mono de trabajo en el segundo acto, afanado por evitar recibir un gol, con gran sacrifico de todos sus jugadores para cerrar huecos y evitar desequilibrios, que sólo se produjeron tras pérdidas evitables del balón cuando el Granada extravió la precisión en el pase.

Emergió en esta labor estajanovista de esforzada defensa la figura de Germán, el mejor de los rojiblancos en Cádiz, que dio un recital de lo que debe ser un buen central: perfecto en el juego aéreo, decidido en el corte, con tablas para tapar carencias y dirigiendo a toda la línea trasera como un líder. La renovación de este valladar ha sido una de las mejores noticias en el arranque del año. Su desaprovechamiento la campaña pasada, un misterio difícil de explicar.

Torpeó el Granada en ella elaboración del juego en el segundo tiempo, con un Pozo desparecido, un Vadillo con energías reducidas y un Vico cada vez menos clarividente. También Montoro no estuvo tan fino como en otras ocasiones en las asistencias. Sólo Ramos mantuvo el tipo bajando una y otra vez los pases largos que le lanzaban y buscando el desmarque continuamente. La aparición de Puertas en sustitución de Pozo, tras unas primeras jugadas muy dubitativas del almeriense, sí aporto mayor aplomo a la parte delantera, aunque no hubo oportunidad de demostrar su buen olfato goleador. Los otros dos cambios, Rodri por Vadillo y Nico Aguirre por Ramos, no aportaron mayor claridad al juego rojiblanco, de todo punto imposible en el caso del segundo al saltar al terreno de juego muy avanzado el tiempo reglamentario. Al final del partido se llegó sin sobresaltos, sólo con muestras palpables del buen trabajo táctico de ambos equipos en las situaciones de defensa del balón parado.

Reparto justo de puntos, donde la línea trasera del Granada fue lo más destacado en esta ocasión del equipo. A la seguridad de Rui Silva y el liderazgo de Germán, se añadieron dos buenas actuaciones en los laterales de Víctor Díaz y Quini -magnífico como éste está supliendo la baja de Álex Martínez en banda izquierda-, un aseado encuentro de Martínez, aunque fallón en algunas salidas de balón, y nuevamente un esforzado y efectivo trabajo de un San Emeterio que lo da todo en el medio centro.

Más allá del valor del punto obtenido en Carranza, un feudo difícil donde los haya, cabe reflexionar en el cierre de esta primera vuelta de campeonato sobre el valor de lo obtenido por el equipo, que es para enmarcar: sólo derrotado en tres de los veintiún encuentros; líder en la obtención de puntos como visitante con diecinueve en esta fase; equipo menos goleado del campeonato de Segunda con sólo con catorce dianas en contra; escuadra capaz de mantener en más de la mitad de los partidos disputados, once exactamente, su portería a cero; y uno de los conjuntos más goleadores de la liga, a pesar de no contar con un goleador nato definido en su filas.

Mantener la trayectoria tenida hasta este momento y continuar con las dinámicas positivas hasta la fase final del campeonato debe ser el objetivo que perseguir a medio y largo plazo. A corto, sólo pensar en una nueva reválida a disputar dentro de diez días ante el Elche en Los Cármenes, donde el equipo deberá volver a sudar y mucho para recuperar la dinámica de victorias como local.