Granada CF

Encajar primero es sinónimo de derrota

Los jugadores del Deportivo que forman la barrera observan la trayectoria de la pelota camino de la portería/Agencia Lof
Los jugadores del Deportivo que forman la barrera observan la trayectoria de la pelota camino de la portería / Agencia Lof

Como pasó en la Copa del Rey, empezar con el marcador en contra se hizo un asunto insuperable en Riazor

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELASGranada

Reaccionar a ir por detrás en el marcador es un asunto pendiente para el Granada. En los dos partidos de competición que empezó perdiendo, acabó con el mismo signo. Le pasó en la Copa del Rey ante el Elche y este lunes en Liga ante el Deportivo de La Coruña, en su única derrota del campeonato regular. En el Martínez Valero estuvo 49 minutos persiguiendo la remontada, jugando con un futbolista menos por la expulsión de Adri Castellano. En Riazor, el equipo tuvo efectivos parejos con el rival, pero no pudo sobreponerse al mazazo durante los 33 minutos que buscó el gol. La distancia se agravó y sólo pudo maquillar el resultado en el tiempo añadido con la falta de Montoro.

Ambos encuentros mostraron a unos rojiblancos que no se rindieron ante la adversidad, aunque luego no triunfaran. Si en tierra ilicitanas el pulso estuvo igualado hasta la tarjeta roja, sometiendo a la escuadra a un esfuerzo extra para reaccionar que no encontró premio, en suelo coruñés las circunstancias variaron. El arranque deparó un Granada chato, con mucho pase en el terreno propio y poca proyección en el ajeno, sin riesgo en los futbolistas llamados a marcar las diferencias. Cuando abandonó el discurso conservador, cuando empezaba a tutear al Dépor, llegó el desajuste que terminó con el penalti de Álex Martínez y el lanzamiento a la diana de Quique González.

Los nazaríes se han acostumbrado a ser los que golpean primero en Liga. El día que no lo lograron, en la primera jornada, también en Elche, se quedaron con las 'gafas' en el marcador, 0-0. En todas las demás citas sí sacaron puntos, desde el empate en la siguiente fecha ante el Lugo (1-1) a las tres victorias seguidas que lanzaron a la escuadra hasta la zona de fase de ascenso: Osasuna (2-0), Extremadura (1-3) y Rayo Majadahonda (3-0).

Poner de cara los encuentros con prontitud ha acomodado al Granada en una situación bastante favorable para crecer en lo futbolístico, aunque en el Francisco de la Hera, en Almendralejo, sí tuvo que retomar el hilo tras el empate provisional de los azulgranas. Los rojiblancos han sabido ser certeros y adaptarse a fases en las que no han cuestionado la posesión del balón, pero sí han sabido lanzarse en varias acometidas con dinamita. Esto le costó mucho a orillas del Océano Atlántico. El Deportivo salió a gobernar y el Granada se dejó hacer, no intimidado pero sí algo temeroso del potencial blanquiazul. La primera parte fue un reflejo de la consideración que se le otorgó al contrario. Sin salir del cerco, con ninguna tentativa en ataque, la retaguardia gallega navegó en calma.

Aunque el trabajo oscuro de Fede Vico en ese acto contribuyó a torpedear la línea de flotación del Dépor, fue cuando el cordobés se volvió a soltar en el balcón de la mediapunta cuando el Granada superó la frontera del centro del campo, en el que todos se contagiaron del recelo. Los movimientos de Vadillo eran detectados por el radar del enemigo y Antonio Puertas se sumió en una pugna embarrada de la que tampoco nació nada contundente. Ramos intentó despegarse pero apenas contabilizó un tiro con intención. Con ese panorama, el empate que reinaba parecía suculento, hasta que llegó la pifia de Álex Martínez, desencadenante de que los locales lograran adelantarse, deshilachando más al Granada diez minutos después del penalti.

Brotó el orgullo y el coraje después, algo digno de reseñar pues la situación invitaba a la rendición. Ya en Elche en Copa, cuando más curvada se puso la trazada, el Granada sacó fuerzas de flaqueza para encontrar un tanto que le deparó cierta esperanza para los últimos minutos. No dejó mucho margen la falta de Montoro, pero ya antes Rodri había estado a punto de cabecear a la red un buen centro desde la izquierda.

El agitador

Pozo contribuyó a agitar un ataque tibio, provocando la infracción que materializó el centrocampista valenciano con precisión de francotirador. Cada diana rojiblanca ha venido de una manera distinta y quedaba ésta por exhibirse, la del lanzamiento directo a pelota parada. En esta ocasión no pudo exprimir un fallo alevoso del contrincante. El Deportivo estuvo sublime atrás y sus escasas pérdidas de balón siempre llegaron en la pradera enemiga. Este es un juego de errores y el más grosero se cometió en el lado nazarí. Esto permitió comprobar que al Granada le cuesta salir de los trances, pero que jamás rompe la compostura y lo intenta al menos hasta donde le llega el talento.

Como hiciera el Sporting hace dos semanas, quiso impacientar al Deportivo para conducirlo a la precipitación. Los asturianos sucumbieron en el alargue. El Granada resbaló antes, sin remedio. Quizás una exposición a quemarropa desde el inicio le habría llevado al matadero previamente, pero queda la duda de qué hubiera pasado si esa personalidad guerrera aflora desde el principio. Toca olvidar Riazor y aguardar al Córdoba. Rinde visita el sábado y aun con sus problemas económicos, tiende a ser un conjunto osado en manos de Sandoval. Condición que al Granada le faltó en Coruña hasta que lo vio todo perdido.

 

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