Historia

San Emeterio y Pozo, últimos verdugos de un Granada líder y madrugador

San Emeterio celebra su gol, el definitivo 1-2 en aquella mañana. /LaLiga
San Emeterio celebra su gol, el definitivo 1-2 en aquella mañana. / LaLiga

Los dos jugadores fueron claves en el asalto del filial sevillista a Los Cármenes, último partido a las doce en el estadio rojiblanco

FRAN RODRÍGUEZGRANADA

El Granada recibirá el próximo domingo al Numancia en la matinal de La Liga 1|2|3. Lo hará además como líder de la categoría. Curiosamente, la última vez que todo esto ocurrió, el cuadro rojiblanco hincó la rodilla ante un rival, a priori, inferior que llegó como colista al Nuevo Los Cármenes. Aquel Sevilla Atlético recogía la herencia de quien hoy ocupa el banquillo local del feudo nazarí. El Granada llegaba de Pamplona con la confianza que otorgó la puerta a cero y en un escenario de enjundia, precisamente ante Diego Martínez.

Sin embargo, la confianza pesó para mal de los rojiblancos. La clave, un joven extremo había madrugado más. Estaba más despierto, más hambriento y más responsabilizado que rivales y compañeros. Ya en el calentamiento se le vio especialmente avispado, motivado por el clima del partido. Ante el líder, con todos los ojos de la categoría de plata fijos en el verde de Los Cármenes. Era un encuentro para tomar responsabilidades y desnudar sin miedo las virtudes. El Granada se vio sorprendido por el buen hacer colectivo del filial sevillista, comandados en el medio por un Fede San Emeterio pletórico. Pozo trazó un puente asociativo con Curro para hacer una pesadilla del soleado encuentro a Víctor Díaz y Chico Flores, que cometió un claro penalti sobre el visitante. El mismo Curro engañó a Varas y puso por delante al Sevilla Atlético. El líder pareció noqueado por el imberbe empuje de Pozo y compañía. Víctor Díaz se metió en el partido con un tremendo testarazo en un saque de esquina. El palo evitó que subsanara el tremendo lío que sufría en defensa. De hecho, no tardó Pozo en volver locos de nuevo a Víctor Díaz y Chico Flores. Recibió entre ambos, se internó en el área y colocó un zurdazo imparable que, para suerte de la afición local, acabó en el larguero.

La segunda parte comenzó con una cara bien distinta. Los de Oltra salieron del vestuario con la consigna clara de arriesgar en pos del empate. Y apenas en el minuto 9 del segundo acto ya lo habían conseguido por medio de Joselu. Pero el día, la jornada de la mañana, era para los jóvenes sevillistas. Sólo diez minutos más tarde, el ahora rojiblanco Fede San Emeterio se hacía grande en el centro del área y remataba a gol un buen saque de esquina. El tiempo y la falta de acierto jugaron en contra de un Granada dominado por Pozo, que madrugó y puso el domingo patas arriba. «El año pasado jugamos a las doce, el campo se llenó y aluciné con la afición. Fue espectacular escuchar el himno del Granada», dijo Pozo en su 'segunda' presentación. La primera fue un domingo por la mañana ante el líder.

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