Héroes del ascenso: Ighalo

«El gol en Elche es inclasificable; ese recuerdo va conmigo siempre»

Odion Jude Ighalo, en una foto actual, tomada en China. /O. I.
Odion Jude Ighalo, en una foto actual, tomada en China. / O. I.

Odion Ighalo, que se ganó a pulso el apodo de 'Leyenda', manda ánimos desde Shanghái a una afición que «me hizo sentir como uno de ellos»

RAFAEL LAMELASGRANADA

«Estoy nervioso», confiesa Odion Jude Ighalo desde Shanghái, donde sigue goleando. Un errante nigeriano que dejó en Granada gran parte de su alma. Su nombre está escrito con letras de oro en los anales rojiblancos, con un apodo que le acompañará de por vida, el de 'Leyenda'. Un seudónimo que se ganó a pulso por el valor de sus goles en los dos últimos ascensos del equipo. El primero, para salir de Segunda B, lo hizo ante el Alcorcón, con una bonita maniobra de recorte en un partido que concluyó con un 2-0 valioso para la vuelta, cuando la escuadra cayó por 1-0; dulce derrota que abrió las puertas de la Segunda división. El otro, apoteósico por la calidad de su ejecución y por su influencia en el salto final, lo consiguió en Elche. Aquella imagen serpenteando ante el portero y cuantos defensas le salieron al paso, sin dejarse turbar por los nervios, le perseguirá siempre. Como aquellas portadas a hombros de la afición que le erigieron en héroe.

«Ese recuerdo va conmigo siempre, sigue en mi cabeza. El gol de Elche es inclasificable. Nunca he marcado un tanto así en mi carrera. Lo veo a veces en resúmenes de grandes dianas. Fue muy importante: por la manera en la que lo conseguí, porque sirvió para subir, porque estábamos fuera de casa en un campo abarrotado y ante un rival muy difícil... Gracias a Dios el equipo trabajó bien y conseguimos el objetivo. Todos lo merecíamos», resume orgulloso.

Ighalo no dudó en tuitear un mensaje de aliento al Granada en las horas previas al partido en Albacete. El crack tocó la fibra sensible de la afición. «Siempre estoy atento a lo que hace el equipo. Veo muchos partidos o atiendo a los seguimientos en directo. El otro día quise dar suerte porque Granada es como mi casa. Estoy contento con como están saliendo las cosas», asegura.

El nigeriano dejó por los suelos a Jaime antes de marcar.
El nigeriano dejó por los suelos a Jaime antes de marcar. / A. A.

Conoce al dedillo a toda la plantilla, que repasa en la conversación telefónica, pero hace un aparte para un jugador que le cae muy bien. «Puertas está fantástico. Cuando nosotros subimos a Primera, él estaba en el filial. Me alegro un montón que pueda vivir una experiencia así. Todos son muy trabajadores», resalta. Está al corriente de que la escuadra depende de sí misma para alcanzar la máxima categoría. Para ello, ha de ganar hoy al Cádiz. «Diego Martínez ha hecho un buen trabajo. El equipo está en la línea correcta y lo va a conseguir», abunda.

Cuando se le habla de la afición, aparece su lado más tierno. «Lo merece todo, me hizo sentir como si fuera uno de ellos. Yo no siempre jugaba bien. Sobre todo al principio me costó integrarme, porque era muy joven. Pero la gente me apoyó siempre. Disfruté mucho de mi vida allí. Nunca he estado tanto tiempo en un lugar, casi cinco años. Me siguen llegando menciones en las redes sociales constantemente que me hablan del Granada y que me llegan al corazón. Todos merecen estar en Primera», profundiza.

Ighalo vivió el camino de la división de bronce a la élite y sabe del apelativo que le define: «Sí, 'Leyenda' me llamaban hasta los compañeros», comenta riendo. «Tengo una hija granadina. Amo aquella tierra», suscribe el autor del mágico zigzag del Martínez Valero.

Desde el Altiplano de Baza a la cumbre de Primera

Varias familias componen hoy la Peña Granadinista del Altiplano. El grupo se creó con el último ascenso a Primera división pero entre sus fundadores destacan su presidente, con más de treinta años de socio, o su secretario, Manolo Navarro, otrora cancerbero y defensor de la portería del Granada CF. «Estamos en Baza y surgió esta iniciativa porque desde que tenía siete u ocho años, iba a Los Cármenes a ver al Granada. Ahora llevo más de veinte años viviendo en Baza y cuando llegué aquí a trabajar me encontré con un grupo de compañeros que sentían lo mismo que yo. Concretamente con uno de ellos fue jugador del Granada, Manolo Navarro. Nos juntamos, vimos que teníamos la misma idea y cogimos el impulso de Primera división», afirma el presidente.

«Las ilusiones esas que tienen todos los aficionados, pero escondidas. Se puede ascender, pero siempre comentamos que el año está siendo muy bueno, nos estamos divirtiendo, nos lo estamos pasando bien y que nos quiten lo 'bailao'. Y vamos a ascender, pero somos sufridores, del partido a partido. No nos queda otra que ser así hasta el final». / C. G.