Granada CF

La despedida más feliz de los que nunca paran

La afición de Granada también es de Primera. Encuéntrate en la galería./ALFREDO AGUILAR
La afición de Granada también es de Primera. Encuéntrate en la galería. / ALFREDO AGUILAR

El partido se vivió con la tranquilidad de los deberes ya hechos y con un punto de nostalgia

JOSÉ IGNACIO CEJUDOGRANADA

Los Cármenes abrió sus puertas por última vez en una temporada de ensueño, quizás la más feliz que se recuerde en la historia del Granada. Los fieles del equipo rojiblanco lo sabían. Faltaban tres horas para el inicio del partido y al templo nazarí ya lo rodeaba un gentío con ganas de fiesta, todos con el mismo escudo en la camiseta. Era el último día, la traca final, de un equipo que ya se recordará para siempre. Había que despedirlo como merecían.

Los miembros de la grada de animación del Granada sentían nervios. Lo habían avisado en redes sociales pero pocos en el estadio sabían de la dimensión de lo que tenían preparado. Una vez visto el tifo, aún menos sabrán cuánto cuesta llevarlo a cabo. Primero recibieron al autobús del equipo con las caretas de 'La Casa de Papel', con bengalas y carteles de 'Se busca' con los rostros de los héroes del ascenso. Luego, ya con todo el mundo en su asiento, desenrollaron su obra maestra.

Juanma no paraba quieto. El cabecilla de los diez encargados del tifo debía controlar que todo marchaba según lo previsto, que cada peón ocupaba su lugar en una estructura pensada al detalle. «Todos salen bien, pero siempre tienes miedo», contaba, tenso. Poco antes de retumbar el himno, las cintas americanas soltaron las cuerdas y los soldados de abajo, enmascarados como en la aclamada serie de A3Media, comenzaron a tirar. El tifo desnudó un trabajo que comenzó el 6 de abril en la ingeniosa cabeza de Juanma, obtuvo el visto bueno de Daniel Hurtado al frente del G19 y fue plasmado luego por el arte de 'Jerezito'. 5.000 euros para una pieza de cuarenta metros de largo y once de ancho, 'La Casa de los Sueños', con toda la plantilla granadinista en formato Simpson y Diego Martínez al frente como el Profesor.

El granadinismo se rindió a la pieza. La grada de animación, con la peña La Horizontal como principal agitadora, ha obtenido al fin el reconocimiento que merecía tras años de dudas sobre sus jóvenes miembros. Lo recuerda Javi, entre otros. Inicios complicados en lo deportivo con la caída de Primera y una situación incómoda entre el resto de grupos, deslegitimados por inexpertos. Todo ha cambiado. Son jóvenes, sí; sus voces aún son algo frágiles, es cierto también; pero animan con todo el corazón que les cabe en el pecho y no paran. Son estudiantes en su mayoría y sólo quieren lo mejor para su equipo, el que les hace no sólo sufrir sino dedicar horas y horas sin pedir nada a cambio, ni al club ni a nadie. Por mero sentimiento, un intangible que pocos comprenden. «Quién nos lo iba a decir», suspiraba Javi. Volverán a Primera como las voces de Los Cármenes con el equipo que habrían dibujado si se lo hubieran pedido. Uno que lucha como lo harían ellos.

Son buenos chicos. Acceden a su esquina con la complicidad de los empleados de seguridad, que lejos de temerles, como se suele temer a los ultras, los quieren como a sus sobrinos. Gerardo Morales lo controla todo. Son el nuevo orgullo del club por su comportamiento excepcional. Ya en sus puestos, el veinteañero Adri se posiciona sobre la plataforma y toma el micro para dirigir los cánticos durante la primera parte. Este aficionado al Granada, muy conocido en redes sociales por su virtud a la hora de crear vídeos de motivación hacia el equipo, se parte el pecho y la garganta. Reacciona con presteza con una nueva canción cuando la anterior no funciona como espera. Se siente fuerte y lo es.

Y sin embargo el micrófono revienta. Adri se queda sin utensilio pero no deja de animar. Pide más fuerza todavía para pedir el coreo del fondo opuesto, el norte, y regresa de vuelta una voz como de ultratumba que impone, lenta como frenándose por los surcos del césped. Es entonces cuando el Papa del Graná se acerca y en una colaboración divina presta su megáfono hasta que le arreglan el micrófono. Las canciones se consensuan y cualquiera puede iniciar uno. Una democracia en la que a todos les suda lo que juegue su equipo, donde se disfruta casi que más cuando se le da la espalda. No importa lo que ocurra en el césped, sí lo que se cante en la grada. José Mantas tomaría el relevo.

Fiesta final

Aunque hubo alguna discusión entre la grada de animación, alguna incitación a la invasión, la fiesta se desarrolló en paz. Los jugadores regresaron al césped tras la actuación de David Deseo y Barroso y uno a uno fueron coreados por la grada de Los Cármenes, donde todavía permanecía la mayoría de acólitos. No hubo jugador que se quedase sin su nombre zumbando o aplaudido, y se suplicó su permanencia a José Antonio Martínez, Alejandro Pozo y, sobre todo, a Fede San Emeterio, algo triste anoche. Entre todos el rey fue Diego Martínez. Todos tuvieron el detalle de pararse un buen rato con la grada de animación para ser parte de su 'Sha la la la'. Dulces sueños.

Los jugadores dan el adiós en familia

Queda claro que la plantilla de Diego Martínez ha sido esta temporada una hermandad fiel al 'pasito a pasito' que ha marcado el curso. Esa unión quedó plasmada cuando saltaron uno a uno junto a sus familiares para invitarles a formar parte de una celebración gestada durante algo más de nueve meses, casi como un parto. Fran Rico, el más ovacionado de la tarde junto al propio Diego Martínez, recibió el cariño de Los Cármenes junto a su hijo Mikel, como el de Portonovo quería cuando se propuso volver al fútbol.

Los futbolistas del Granada seguían con ganas de fiesta tras varios días de éxtasis. Germán fue uno de los más efusivos al colocarse una careta de las que tenían preparadas en la grada de animación, que cedió una a Rodri por si marcaba. El sevillano de Soria hizo sus volteretas para deleite de su afición. Otros como Víctor Díaz, San Emeterio o Escandell decidieron llevarse parte de la red. Un curso memorable.