Convincente primera victoria

El inicio de la temporada ha mostrado en tres partidos a un Granada muy solidario, rocoso en la defensa de su meta y que está evolucionando claramente en su capacidad de creación de fútbol

Convincente primera victoria
ALFREDO AGUILAR
EDUARDO ZURITA. AFICIONADO DEL GRANADA

Las buenas sensaciones de la primera parte del partido ante el Lugo se extendieron al enfrentamiento en Los Cármenes ante el Osasuna, que fue superado de cabo a rabo por el Granada. Los rojiblancos rubricaron las sensaciones positivas mostradas en la anterior jornada. Nuevamente se vio una escuadra compacta, bien trabajada, y en esta ocasión con eficacia suficiente en su ataque y sin fisuras en su retaguardia.

El equipo de Diego Martínez empieza a dibujar su estilo abriendo la puerta a la esperanza. Tres jornadas con un solo gol encajado y con un ataque que, poco a poco, va pareciendo más conformado, lo permiten. Ante la escuadra pamplonica a la victoria contribuyó la presencia de un Ramos más próximo a lo que se espera de él, no sólo por ser autor del gol que abría el partido, sino por participar en numerosas acciones de ataque, rematando en la primera parte hasta tres veces más con peligro, ganando numerosos balones por alto, asociándose bien con compañeros, y hasta luchando en la recuperación y en labores de achique. La afición le reconoció la mejoría, ávida como está de que el delantero muestre las cualidades que se le suponen.

Tuvo de aliado a un Vadillo que también empezó a dar mayores muestras de su potencial. Magnífico en la asistencia a Adrián en el primer gol, incisivo en el uno contra uno y decisivo en la jugada del penalti en la segunda parte que él mismo transformó cerrando el marcador y el partido. Se espera mucho del ex-bético, de su calidad en el desborde, y de su progresión depende sobremanera el potencial por los flancos de los granadinistas. En la línea de ataque, Vico y Puertas parecen aún con suficiente margen de progresión, especialmente si el almeriense levanta más su cabeza para buscar a los compañeros y no se enreda en individualidades sin sentido. Desperdició, entre otras, una clara acción de contraataque en ventaja, hábilmente iniciada por Ramos, en la jugada final de la primera parte que parecía albergar muchas más posibilidades de las que logró encontrar.

El primer periodo, como ante el Lugo, tuvo a un Granada muy superior en juego a su rival, producto no sólo del acierto de los de adelante, sino de un conjunto bien trabajado, riguroso en la defensa, netamente superior en este periodo. En la segunda parte la escuadra rojiblanca estuvo bien plantada para no dejar escapar la victoria. Montoro estuvo estelar llevando la manija del partido, asistiendo y cortando cuanto pudo, omnipresente, cuajando quizá la actuación más redonda desde que es rojiblanco. Ante el Lugo ya demostró sus ganas de capitanear las acciones de creación desde el centro del campo del Granada, y ante el Osasuna completó un gran partido que ojalá presagie su confirmación como pieza clave en el engranaje del equipo. Lo acompañó un Alberto Martín cumplidor mientras estuvo en el campo. Fue sustituido por Fede San Emeterio al cuarto de hora de la segunda parte, y el debutante con la rojiblanca demostró saber posicionarse y tener personalidad, por lo que puede ser un elemento interesante para el equipo en el futuro.

Si el mediocampo siempre se mostró superior al de Osasuna, controlando el partido con solvencia, buena parte de culpa de ello la tuvo la tranquilidad que muestra el equipo en el repliegue y en las acciones defensivas. Víctor y Germán estuvieron en el centro de la defensa intachables, confirmándose como una pareja fiable para dicha demarcación. Quini lleva dos muy buenas actuaciones en el lateral derecho, tanto en lo defensivo como en lo ofensivo. Ante el equipo navarro estuvo incluso cerca de inaugurar su cuenta goleadora con un tiro ajustado que obligó al meta Rubén a realizar una gran intervención para evitar el tanto. Álex Martínez esta vez no tuvo despiste alguno, e incluso cerró contraataques osasunistas con velocidad y convicción. En la meta, poco exigida gracias a la sobriedad de la línea trasera y la concentración en las jugadas a balón parado, Rui Silva resolvió con oficio la única clara que tuvieron los visitantes en los noventa minutos, cerrando a Juan Villar las opciones de disparo hasta escorarlo y hacerle imposible el gol.

El partido también permitió el debut del joven Pozo, una esperanza para una afición rojiblanca insatisfecha con la difícil conclusión del mercado veraniego. Saltó en su debut como granadinista sobreexcitado, lo que le valió una tarjeta amarilla, pero demostró un gran dinamismo y mucha hambre de fútbol. Dio muestras de ser un jugador eléctrico que causa zozobra en las defensas rivales, y de sus capacidades fue ya víctima el propio Granada en su comparecencia la campaña pasada enrolado en las filas del filial sevillista.

El inicio de la temporada ha mostrado en tres partidos a un equipo muy solidario, rocoso en la defensa de su meta, que ha quedado impune en dos de los tres partidos, con sus jugadores muy implicados en los repliegues y las ayudas, y que está evolucionando claramente en su capacidad de creación de fútbol. Mejor sinfonía y juego colectivo, en principio, que la temporada pasada. Las sensaciones en casa en estos dos primeros partidos deben considerarse, en principio y en el cómputo general, positivas. Pero la temporada es larga, y parece evidente que la plantilla no lo es y presenta lagunas aparentes en su confección, si bien el trabajo desde la dirección del banquillo y la polivalencia de algunos de sus miembros pueden deparar posibilidades que en principio no se consideraban. Ojalá los próximos partidos confirmen la línea ascendente que desde el arranque en Elche culminó el domingo noche con la primera victoria de la temporada ante Osasuna y que el equipo adquiera una deseable velocidad de crucero para seguir puntuando en su tránsito por esta dificilísima temporada en Segunda.

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