Consistente

Existe en el Granada un espíritu de equipo, de solidaridad en los momentos complicados de los encuentros, que hacía tiempo no se veía por estos lares

ALFREDO AGUILAR
EDUARDO ZURITA. AFICIONADO DEL GRANADAGRANADA

Que el fútbol, aparte de estrategia y técnica, es un estado de ánimo, no hay quien lo dude. Y si no, basta con observar a Antonio Puertas en lo que va de temporada. Tras una campaña en la que fue un jugador inocuo que cada vez que saltaba al terreno de juego parecía perdido, en la presente ha arrancado como un cohete y todo le sale bien. Evidentemente hay mucho de su parte, pues el esfuerzo no lo escatima desde el pitido inicial al final, pero algo más debe haber ocurrido para que parezca otro jugador. Quizá sentirse estimado y con confianza total de su técnico, que lo ha hecho habitual e indiscutible en sus onces titulares. Está tocado además por la varita mágica del gol, cinco ya, que a la postre es el culmen de cualquier propuesta futbolística.

Pero el Granada no sólo se beneficia del estado de gracia del que se ha convertido en su goleador en estos primeros partidos ligueros. El equipo es otro, aunque en el once titular aparezcan hombres y nombres que ya estuvieron enrolados la pasada temporada en las filas rojiblancas. Casi todos parecen transmutados, y lo que es más trascendental, existe un espíritu de equipo, de solidaridad en los momentos complicados de los encuentros, que hacía tiempo no se veía por estos lares, acostumbrados a fundamentar las esperanzas de victoria en acciones individualidades, como pasaba con Kunde y, sobre todo Machís, justamente el campeonato anterior.

El Granada de Diego Martínez -y parece cada vez más justificado el nominarlo así, pues es evidente que la mano del preparador tiene mucho que ver en la progresión del conjunto-, no depende de un solo jugador y depende de todos. No se amilana ante la adversidad, aunque el control sea de principio del rival, como sucedió en la visita del Rayo Majadahonda, que tuvo unos quince primeros minutos de claro dominio donde se acercó incluso al gol. La fortuna también está hasta ahora del lado de los rojiblancos y un remate franco de Rafa salió cerca de la meta de Rui Silva sin llegar a batirlo.

El equipo madrileño, un novato en la categoría, mostró desparpajo en el dominio de la pelota, pero apareció dubitativo en muchas salidas de balón desde atrás y débil en sus posicionamientos defensivos. El Granada había avisado con sendas ocasiones de Adrián Ramos y Vadillo, pero fue una interceptación de una salida de balón desde atrás por parte de Ramos -otra vez muy participativo en la presión mientras estuvo sobre el césped-, la que permitió al colombiano avanzar y asistir con sabiduría a Puertas para que éste, con convicción en su disparo, batiese a Ander mediada la primera parte.

No se volvió loco el Granada, aunque a renglón seguido del primer gol tuvo una nueva buena oportunidad para ampliar el marcador. Decidió contemporizar ante los ataques de los visitantes, que poco a poco fueron diluyendo su claridad inicial en la llegada a la meta de Rui Silva. Además, tras una gran acción de Vadillo que otorgó una perfecta asistencia a una penetración de Víctor Díaz en la que Ander evitó el gol, en la última jugada de la primera parte un saque de esquina a favor del Granada botado largo al segundo palo fue cabeceado por Germán hacia el área chica, para que José Antonio Martínez, que debutaba como titular, empujase también de cabeza el balón al fondo de la portería rival. Al descanso se premiaba la eficacia y el cuajo como equipo de los locales frente al desparpajo y bisoñez de los visitantes.

Iniciada la segunda parte sobrevino la lesión de Ramos. Cuando lo habitual hubiera sido hacer saltar a Rodrigo en sustitución del mismo, Diego Martínez maniobró colocando a Puertas en punta y dando cabida a Nico Aguirre en el centro del campo. La superioridad en el trato de la pelota del Rayo Majadahonda en la zona central cesó con este movimiento, y además Puertas, a gran pase filtrado con sutileza por Montoro, cerró el partido con el tercer gol. Montoro es otro ejemplo de transformación a mejor en relación con la campaña pasada, y partido tras partido, destaca por su capacidad de control del ritmo del encuentro y de mando, acompañado además por un San Emeterio cada jornada más convincente, inasequible al desaliento en sus labores de barrido, cierre y cualificado para el inicio de las jugadas.

Desde el banquillo se demostraba que a pesar de las adversidades y de lo corto de la plantilla, se trabaja en alternativas. Antonio Puertas jugó de nueve con soltura y creando muchos quebraderos de cabeza a los centrales rivales, y además aumentó en dicha posición su cuenta goleadora. Del equipo, tras el tercer tanto, salió Montoro, entrando Pozo a un extremo y volviendo Fede Vico a la media punta, y se siguieron generando ocasiones: un intento fallido de chilena de Rodrigo, - que había suplido a un exquisito Vadillo; en sus pies las jugadas adquieren casi siempre dimensiones de categoría superior-, y un magnífico contragolpe tras un pase largo de Puertas a Pozo, que el vivaz extremo rojiblanco dejó en bandeja a Víctor, quien en su intento de ajustar el esférico a la escuadra no encontró la suerte del gol que merecía la acción.

El Granada progresa adecuadamente, mostrándose como un equipo cada vez más consistente con el paso de las jornadas. Algunos podrán objetar que los rivales hasta ahora han sido equipos que se encuentran en la parte baja de la tabla, pero habría que recordar que precisamente fueron esas escuadras las que alejaron a los rojiblancos de metas mayores en la campaña pasada. Toca ahora enfrentamientos con equipos de más nombre, caso del recién descendido Deportivo de La Coruña de la próxima jornada. Pero no hay que olvidar que en la liga de Segunda el nivel es muy parejo y por ello hay que ponderar en su medida la contundente victoria conseguida ante el Rayo Majadahonda, que venía alto de moral tras dos victorias consecutivas en liga y eliminar a la Unión Deportiva Las Palmas en Copa en el estadio de Gran Canaria el pasado jueves. Queda un mundo de competición, llegarán derrotas y malas rachas, sin duda, pero nadie podrá ya quitar estos once espléndidos puntos conseguidos por el Granada sobre un total de quince posibles.

 

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