Granada CF

'Candi' cumple 90 años: «No estoy cómodo cuando se meten con el equipo»

'Candi' cumple 90 años: «No estoy cómodo cuando se meten con el equipo»
Alfredo Aguilar

Treinta años dedicado al club profesionalmente y toda una vida como socio para este gallego granadino

Camilo Álvarez
CAMILO ÁLVAREZGRANADA

El socio número 6 del Granada es un tal Cándido Gómez Álvarez (Porriño, 1928), aunque todo el mundo lo conoce como 'Candi'. No puede pasar desapercibido porque defendió la portería rojiblanca 12 temporadas y fue presidente en la mejor época del club en la élite. Luego volvió al cargo, ya en Segunda B, una etapa más cruda. El lunes cumplió 90 años, 30 de ellos de dedicación granadinista.

¿Cómo comenzó la relación?

–Vine con 19 años. Entonces había muchos agentes, pero actuaban por libre, no como ahora, que son sociedades. Mi hermano se puso en contacto con alguna persona de Granada porque ese año jugué en el Valladolid después de estar en el Athletic. Era la temporada 1947/48. Ascendió a Primera el Valladolid pero no jugué mucho y me vine a Granada.

Aquí completó una carrera dedicada al club.

–Doce temporadas. Hasta la fecha el jugador que más años ha estado en el club y sigue vivo soy yo. Millán estuvo también 12 años pero desgraciadamente ya murió.

¿Cómo recuerda aquella etapa?

–En 12 temporadas hay muchos vaivenes. Hay temporadas que se dan bien, otras regular y otras mal. Tuve unos comienzos muy buenos. En mi primera temporada fui el portero menos goleado de Segunda. No ascendimos por el 'gol average'. Ascendieron la Real Sociedad y el CD Málaga, aunque empatamos los tres a puntos (35). Aquí le ganamos 1-0 y allí perdimos 5-0. La primera vez que me metían cinco goles. Había un trío defensivo fantástico: Millán-Lesmes-Rey aquella temporada, la mejor del fútbol español.

Una carrera que alternó buenos y malos momentos...

–Ascendí dos veces con el Granada y también descendí. Se va asimilando. Se va dando uno cuenta de cómo funciona esto. El Barcelona o el Madrid son otra historia. Ahora, cuando uno jugaba con otros equipos en igualdad de condiciones hace mucho daño si se gana o si se pierde el partido. Equipos como el Deportivo, el Málaga o la Real Sociedad, por ejemplo.

En su época no había entrenador de porteros, ¿cómo era la preparación? ¿Hubiera sido aún mejor en su puesto de haberlo tenido?

–Teníamos el entrenador principal y había un ayudante, pero nosotros entrenábamos con el mismo técnico que el resto. El ayudante se centraba más bien en aspecto físico, pero eso era en los equipos de un nivel más alto. Los de mediana estructura como el Granada tenían menos recursos, no es como ahora. Lo más fácil era entrenar a un portero, además de lo más divertido, porque al ayudante le gustaba chutar. Es necesario tener un preparador de porteros, aunque yo creo que di todo lo que tuve en el Granada.

Muchas experiencias que contar como jugador.

–Estuve dos años en el Zaragoza. Allí también se portaron muy bien conmigo. No comparable a Granada, por supuesto. Me siento más que un granadino, estoy muy unido a la ciudad y a su gente. Cuando uno viene siendo un crío está sin madurar. Si da con buena gente, bien. Encontré a muy buenos amigos y familia fuera del ámbito del fútbol que me ayudaron a ser una persona seria, no una persona de andar de acá para allá. Había que tener cuidado porque los jugadores no teníamos las libertades que tienen ahora. Se viven etapas difíciles porque el jugador que es joven no está maduro. Por muy bien que tengas asentada la cabeza, se cree que el mundo es suyo, y ese es un error enorme. Mi hermano me controlaba mucho para que fuera por el camino correcto.

¿Encuentra mucha diferencia entre el fútbol de entonces y el actual?

–No ha cambiado tanto. Ha cambiado la forma de jugar. Lo demás es igual. El jugador que tiene categoría y clase aguanta bien un partido. El balón es el mismo, un poco más bonito si acaso. Hay que llegar a la portería y meter los goles y defender para que no te los metan. Como en la vida, todo se transforma y va evolucionando, yo creo que favorablemente. Lo que sí es cierto es que el fútbol de entonces le llegaba más al aficionado, a sentirse más cerca de su equipo. Se convivía mucho. Ahora viene un chino, un japonés, un alemán... no hay gente de la tierra. ¿Qué sentimientos tengo hacia esto? Llevo unos días sin ir al fútbol por el mal tiempo, pero cuando voy siento que lo único que me queda es la camiseta. Y no todas (risas). Es el sentimiento.

¿Cómo se planteaba el futuro cuando se acercaba su retirada?

–En la vida hay muchas circunstancias. Como jugador tiene que tener uno muy bien asentada la cabeza porque eso se acaba. Acostumbrado a vivir muy bien, con dinero, llega la retirada. ¿Qué hago? Acaba en la edad más peligrosa de la vida, con 34 o 35 años. Los jugadores manejan dinero y si no se está preparado mentalmente se estrellan. Hay muchos jugadores que no saben hacer nada más allá de jugar al fútbol. Conozco a cantidad de futbolistas que tras retirarse lo han pasado muy mal. He sido capitán del Granada y presidente. Once futbolistas que defendemos a un club y a una ciudad. Muchos no maduran los suficiente para pensar que esto se les acaba. Se gana mucho pero se gasta mucho.

Y llegó a ser presidente...

–Es como cuando uno es soltero y luego se casa. Ya tiene una responsabilidad y piensa en lo que hay al lado, a no ser que sea un golfo. Cada uno en la vida tiene lo que se busca, no lo que merece, porque a veces mereces mucho y por circunstancias no lo alcanzas.

¿Por qué regresó a la presidencia unos años después?

–Eso es como la familia. Cuestión de sentimientos. Y de agradecimiento. Yo ganaba más dinero con mis negocios que lo que me daba el fútbol, pero me abrió puertas. Me enseñó a ser una persona seria y agradecida. El fútbol era mi guía y mi apoyo. Como jugador y presidente he tenido nada más que satisfacciones. También malos momentos cuando perdíamos, claro. Algunos jugadores me adoran. Otros dirán que era muy rígido. Sigo siendo el mismo y soy así con mis hijos. Era el responsable de 20 muchachos jóvenes, convivía mucho con ellos.

¿Qué le está pareciendo la temporada actual del equipo?

–Hay buenos jugadores, faltan otras cosas. Jugadores que tenían que estar sobrados.

¿Qué mejoraría del actual club?

–Contar con gente de Granada, que sepa lo que es esto. El Granada ha estado y está en manos ajenas. Voy al fútbol y disfruto mucho, pero a veces no estoy cómodo cuando se meten con el equipo. Me duele, no puedo evitarlo. Ves al jugador harto de correr por el campo y le dan un homenaje metiéndose con él. Es mi sangre, llevo el fútbol dentro y al Granada. Los demás clubes no me importan. Si acaso el Celta por ser de mi tierra o el Zaragoza y Athletic, donde me trataron muy bien. También estuve en Valladolid pero allí no me fue muy bien, por eso no me tira tanto.

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