Granada CF

Colombia siempre tira para delante

El canterano Juancho y Adrián Ramos brindan con una taza de café colombiano durante la concentración que el equipo está desarrollando estos días en Alicante. /C. GUISADO
El canterano Juancho y Adrián Ramos brindan con una taza de café colombiano durante la concentración que el equipo está desarrollando estos días en Alicante. / C. GUISADO

Juancho y Ramos forman la conexión cafetera de esta concentración en Campoamor | El alumno y el maestro, el aprendiz y el veterano. El 'madrileño' ya admiraba al siete cuando lo veía jugar en la selección. Pero nunca soñó con asistirle los goles. Para conocerlos en corto, nos tomamos con ellos un café... O un tintico, dicho con más cariño

CÉSAR GUISADOORIHUELA

Juan David Victoria López y Gustavo Adrián Ramos Vásquez forman la conexión colombiana de este Granada CF dentro de la concentración alicantina. A Juancho y a Adrián se les ve unidos dentro del equipo. Como todos, pero la patria tira. El jueves, se hicieron fuertes subidos a un kayak sin que nadie pudiera con ellos, pese a que sus compañeros bien que lo intentaron. «Nadie puede con los colombianos, Colombia siempre tira para delante, siempre fuertes», presumía Ramos con media sonrisa.

El delantero tiene otra expresión en el rostro esta temporada. Ni mejor, ni peor. Simplemente otra. Contagia serenidad y alegría. Una fórmula que muchos artilleros aplican para el gol. Sobre el césped es el mismo, sacrificio como venga el viento. Dice que tener a un compañero colombiano cerca le ha venido bien. Extraña la tierra, como todos. A los amigos, a la familia, aunque «tengo el sazón colombiano en la casa», guasea.

Colombiano-Granadino
Serán las series de televisión que, de un tiempo a esta parte, han puesto de moda el colombiano en España
Qué más mi parcero, vamos a armar un parche y hacemos una vaca para unos guaros. Como todavía se nos hacen raras las expresiones y aprovechando a dos colombianos de mundo, hemos confeccionado un diccionario Colombia-Granada, para no meter la pata.

Juancho lo admira. Sabía quién era Adrián Ramos antes de llegar al filial la temporada pasada y conocerlo al fin en persona. «Lo había visto jugar en la Selección y ya sabía el gran jugador que era. La verdad es que compartir vestuario con una figura como Adrián es un orgullo». Preguntado por cómo lo ve, el aprendiz no duda, «siempre aplicado en su trabajo, por eso me fijo mucho para aprender todo lo que pueda de él», dice.

El fútbol es religión en Colombia. «El orgullo de la patria», dice el siete. Y es que, cuando juega la selección cafetera, «es como si todos jugásemos», asegura Juancho. Por supuesto que no se perdieron el mundial. Aquel para el que Ramos reunía unas ilusiones que poco a poco la suerte y las lesiones fueron apagando. Orgulloso de sus compañeros, dice que todo el país se quedó con el sabor amargo de poder haber llegado un poco más lejos. «Tenemos un buen grupo y confiábamos en que podíamos haber hecho más. Pero son cosas que pasan, en Colombia creo que hay demasiada pasión», reconoce.

Tampoco salieron bien las cosas en Granada. Pero los colombianos siempre tiran para delante. «Queremos llegar mucho más lejos y para eso hay que trabajar, para llegar siempre en la mejor forma posible a cada partido. La verdad es que para mí lo primordial siempre va a ser estar bien. Y estoy bien. Son situaciones (la del año pasado y este) diferentes. El año pasado surgieron otras y creo que hemos ido conociéndonos todos, mis compañeros saben cómo es mi forma de actuar y creo que todo va a ir mucho mejor este año», aventura.

Adrián Ramos, le pide la fortuna que lo acompañe y a la enfermería que se aleje. A la hinchada no le pide nada. «Es una afición que siempre respalda, siempre acompaña y que ha pasado por la desilusión del año pasado. Por eso creo que no hay que pedirle mucho, siempre nos apoyan y eso es lo que el equipo espera. Decirles que nos estamos preparando para una temporada larga, y que va a ser difícil», subraya.

Ilusión

Juancho, que por el momento es jugador del filial y con licencia sub23, es decir, que podrá promocionar al primer equipo cuando el entrenador lo estime oportuno, vive con ilusión su participación en esta concentración. Aquí brega como el que más para cambiar su futuro y ser uno del plantel esta temporada ¿Por qué no? Jugó ante el Marbella y fue de los mejores del equipo, haciendo el gol que encauzó la primera victoria, el día de su debut.

«Mis primeras sensaciones son buenas. Estoy muy contento por debutar con el primer equipo, haciendo gol y dándole la victoria. Esas sensaciones son las que te hacen tirar un poquito más para seguir con la pretemporada», asevera. Se zafa bien como un segundo delantero, llegando a desempeñar roles en la media punta que le exigen caer a las bandas cuando entran los interiores, Puertas y Vadillo, habitualmente. «La verdad es que todo lo que dice el míster, lo intento hacer para que me sirva a mí y a mis compañeros. Sé, que entrenar y aprender del primer equipo, es lo mejor para mí en estos momentos», abunda.

Ramos lo mira. Es el maestro, la figura a la que Juancho ya admiraba cuando creía en Madrid sin llegar a soñar todavía, asistirle los balones. «Va por buen camino, quiere ganarse el puesto y tiene muchas ganas. Siempre que puedo le hablo y le digo cositas. Me da alegría verlo con ese hambre, ojalá que pueda salir bien», le desea.

Juancho y Ramos, el pupilo y el maestro, el aprendiz y el veterano. La conexión colombiana de Granada, de una ciudad que quiere disfrutar de ellos. Y ellos con Granada. Con toda Granada, excepto con su invernal frío. «Para mí siempre va a ser algo terrible, siempre extrañaré mu calorcito», bromea Ramos con una sonrisa dándole un sorbo a su tintico. A su café.

¿Qué chimba? Juancho: Depende de cómo lo digas... pero puede ser qué bien ha estado eso.

¡No, qué paira! Ramos. Si a una persona se le cayó algo y no se dio cuenta... ¡Paira!, Lo perdió.

La Chucha. Ramos. Hay un animal que se parece a la rata pero más grande y se come, a mí me gusta mucho. También es cuando tienes más olor en la axila. Y lo usamos en otros términos... pero es más reservado.

Hacer una vaca. Ramos. Si estamos tomando cervecitas y queremos comprar una botella de guaro (aguardiente), pues decimos ¡Manolo (a Lucena), pon para una vaca!

¡Qué más parce! Juancho. Qué tal amigo. Ramos. Pero si son amigos de confianza.

Está enguayabado. Ramos. Es cuando estás de fiesta, si te has pasado de tragos, al día siguiente estás enguayabado.

No des papaya. Juancho. Aquí sería como, no des el cante. Ramos. También, si vas a un sitio peligroso te dicen que no des papaya, ¿Para qué vas a ir?

Armar un parche. Juancho. Es como quedar con tus amigos para tomar algo. Ramos. Pero no a una fiesta, es como ir a la playa, una quedada.

Tinto. Ramos. Es un café. O tintico, con cariño.

Arrucharse. Ramos. Esa es buena, cuando te arruchas con la mujer.

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