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Granada CF

Lío en las colas para la venta de entradas para Almería al volar los pases sueltos

Algunos aficionados encendieron las linternas de sus móviles para animar durante el partido. /R. L. P.
Algunos aficionados encendieron las linternas de sus móviles para animar durante el partido. / R. L. P.

El club sólo dispone ya de tiques con bus debido a que son de los cedidas por las peñas y ha tenido que improvisar una lista de espera por si acaso

RAFAEL LAMELASGRANADA

La enorme demanda por la cercanía del destino y la boyante situación del equipo, más una confusión derivada de la nota oficial del club en relación a las entradas sueltas, han propiciado un lío considerable durante la venta de pases disponibles por el Granada CF para el partido frente al Almería. El caos generado en las taquillas ayer por la tarde ocasionó que desde el club se tuviera que llamar a la policía para disolver la tensión creciente por la indignación de algunos aficionados, sin llegar a mayores.

En concreto, de una que se quedó sin nada tras esperar por la mañana y que tampoco lo logró por la tarde. Al final, desde la entidad se tomó nota de los nombres y apellidos de algunas personas que no pudieron conseguir su tique suelto –porque con bus sí hay disponibles aún–, por si alguno lo devuelve al final o si consiguieran más por parte del club almeriense. Parece complicado.

El embrollo deriva de la distribución de las 623 entradas. 300 de ellas estaban destinadas a la federación de peñas, fruto del acuerdo de estas agrupaciones en el ámbito nacional con LaLiga. El llamado 'G19' cedió 54 de su cupo al Granada, aunque de las que conllevaban el transporte organizado, ya que al final cada agrupación se hace responsable del abonado que se desplace. A quien va en otro vehículo no se le podían dispensar.

Del total de entradas del club, 377, se destinaron 195 a colectivos como la Grada 1931 (de animación), 80 para la asociación You´ll never drink alone y 25 para la 5001. Restaron 182 que son las que se pusieron en taquilla ayer. El Granada quiso hacer un reparto equitativo entre la mañana y la tarde, supuestamente 91 en cada turno. Sin embargo, los empleados no tuvieron en cuenta que algunas de las entradas disponibles implicaban el bus obligatorio, así que en la franja matutina volaron los tiques que tenían un coste único de 10 euros, pero no tantos de los de 20, que implicaban el transporte. Lo que era algo optativo se convirtió en una restricción.

Hubo personas que aguardaron más de cuatro horas hasta el mediodía. Otras fueron emplazadas a la tarde para probar suerte, pero ante la posibilidad de que un abonado pudiera retirar entradas para otros cuatro presentando su justificante, todo fue volando sin pasar mucho tiempo, ante la crispación de quien estaba en la cola y veía que, a pesar de no estar muy lejos del mostrador, se quedaba sin nada.

Antonio Jiménez, un aficionado allí presente, objetó que «no me salen las cuentas, estoy indignado», al ver que se quedaba con la miel en los labios. Desde las oficinas se entiende el cabreo de los seguidores, pero insisten en que siguieron el protocolo habitual. La otra fórmula, el sorteo de entradas, se emplea en otros equipos. La paradoja es que todavía quedan opciones siempre que se vayan en el bus de alguna peña.

Hay que recordar que los requisitos para viajar a otro estadio son estrictos por motivos de seguridad e implican la identificación plena del que se desplaza, sin poder prestar el pase. Son sentados en una zona habilitada del campo ajeno que es vigilada por los agentes de la ley. La astucia de algunos hinchas les lleva a sacar entradas allí, ya sea en la antesala del partido o por internet, en las cercanías de esa zona. En el caso de los Juegos del Mediterráneo, el precio de tribuna es de 30 euros, que es donde se ponen a los visitantes. Lo normal es que si va gente de más del rival se la reubique cerca de ese sector. Presentarse sin la indumentaria horizontal también ayuda a 'integrarse' entre la parroquia local.

Cacheos en los accesos

Por otra parte, hay muchos abonados en pie de guerra por los retrasos en el acceso a Los Cármenes ante el cuello de botella que se forma en los tornos. El club pide disculpas a sus abonados por ello, que critican que no haya más abiertos.

El club justifica los retrasos en la necesidad de cachear a los adultos que acceden, que viene impuesto desde el coordinador de seguridad de la policía. En función de las reuniones previas con responsables de la entidad, éste evalúa y autoriza el dispositivo. Más que un número mayor de vigilantes para agilizar el trámite o de tornos accesibles, que según tienen estudiado mitigaría «poco o nada el problema», la solución que se esboza desde el Granada es habilitar más puertas con respecto a las ocho actuales en un futuro, dentro de la remodelación prevista en caso de ascenso. También desde dentro apremian al abonado para que llegue antes a Los Cármenes y ahorre tiempo de espera.

Se estima un tiempo de minuto y medio por persona para chequear que no acceda con objetos peligrosos. Es normal que se requisen tapones de botellas y, a veces, instrumentos cortantes. Todo esto ralentiza la entrada. En el club saben del malestar, pero se entiende como clave el respeto al plan contra incidentes y piden antelación. El 70 por ciento acude en el cuarto hora previo al arranque del choque y colapsa todo.