Una coherencia como club tan importante como subir

El gran propósito en verano de la actual dirección no era el ascenso como objetivo prioritario, sino instalar una política coherente en la que se aprovechara a toda la plantilla para que se revalorice

RAFAEL LAMELAS

El gran propósito en verano de la actual dirección del Granada no era el ascenso. Podría ser una ensoñación, pero no un objetivo prioritario. De hecho, la cúpula sigue sin enarbolarlo con claridad a pesar de que el equipo está líder y la permanencia matemática en Segunda está a sólo once puntos. El desafío al que se enfrentaban los dirigentes se concentró en pasar página con respecto al aciago proyecto anterior, carcomido sobre todo por la exigencia, y ajustar la plantilla a un marco económico peor sin perder potencial deportivo. Emprender un camino coherente, algo tan importante como subir.

Todo empezó por el mensaje, que pasó a ser humilde y que interiorizaron todos. Luego se otorgó un papel preponderante a Diego Martínez en la planificación, el técnico al que se confió el proyecto tras romperse las negociaciones con Francisco, actual preparador del Huesca. Diego trabajó de la mano de Antonio Cordón, Fran Sánchez y Antonio Fernández Monterrubio, con la colaboración estrecha de los otros ojeadores del grupo Hope. El resultado de este trabajo en equipo fue una plantilla corta con muchas apuestas. Jugadores jóvenes que, en algunos casos, habían mostrado ramalazos de calidad durante sus carreras, pero que por circunstancias no habían terminado de despegar o llevaban un tiempo sin alcanzar su mejor nivel. Son los casos de Álvaro Vadillo, Fede Vico y Rodri. También vinieron tres que habían coincidido con el gallego y que venían de descender: Martínez, Fede San Emeterio y Pozo. Todo se conjugó con parte de la base del curso anterior y un puñado de chavales que habían apuntado maneras en el filial. Casi siete meses después de emprender el rumbo juntos, la mayoría de integrantes ha visto disparado su valor de mercado con respecto al ejercicio previo. Otro éxito.

El mercado de invierno, periodo incierto por antonomasia en la casa nazarí, una ventana a la que el equipo se ha obligado a ir con desesperación por sus errores estivales, se ha convertido en una ocasión de completar el vestuario sin romper el sosiego actual. El central Bernardo Cruz y el extremo Dani Ojeda mejoran a un plantel en el que existen esperanzas que Fran Rico pueda volver. La renovación de Germán se enmarca en el deseo de conservar una columna vertebral. Con Juancho ha habido un voto de confianza para que no baje los brazos en cuanto llegue Ojeda.

¿Vendrá alguien más?

La gran pregunta que se hacen muchos aficionados es si al final el Granada hará un esfuerzo extra en el mercado. La voluntad de la cúpula es que no. Esto significaría que de aquí a la conclusión del mes todo marcha a la perfección, se siguen ganando partidos y no hay lesiones graves. Se mira con lupa a Adri Castellano, que está llamado a ser una alternativa en el lateral izquierdo mientras Álex Martínez siga lesionado. Quini, que está cumpliendo bien, está a punto de cumplir ciclo de amarillas. Sólo si ocurriera una desgracia inesperada, el Granada sondearía futbolistas de esta posición, aunque también tiene al canterano Carlos Neva como alternativa.

En el centro del campo tampoco se presumen novedades, a pesar de que hay cierta corriente que demanda un sustituto para el constructor Montoro. Un rol difícil de cubrir y en el que se ha apañado Nico Aguirre hasta ahora, aunque con sus características. Como sucede en la zaga, tendría que aparecer una bicoca en el mercado para que en el club hiciera el esfuerzo económico. Para ello, llegar con margen salarial a las últimas semanas es clave. Lo tendrá, así que tocará prestar atención por si acaso.

 

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