Las dos caras de la verdad

Las dos caras de la verdad

El Granada alargó ante el Málaga la sensación de que es un equipo sólido atrás y con mucho margen de mejora ante la meta rival

ANTONIO NAVARROGRANADA

Siete partidos amistosos ha jugado el Granada durante la pretemporada 2018/19. Tres de ellos han sido contra equipos de su misma categoría y no ha perdido ninguno. Es imposible que un equipo sea derrotado si no encaja goles, pero también es difícil que se corone vencedor si no introduce el balón en la portería contraria. Así se explica que en los tres partidos citados ante Extremadura, Elche y Málaga los guerreros de corazón rojiblanco hayan obtenido una victoria (0-2 ante los extremeños) y dos empates a cero.

El último de ellos, en casa ante su afición y ante el vecino Málaga, sirvió para comprobar que los de Diego Martínez cumplen con nota en tareas defensivas, pero necesitan irradiar más energía del centro del campo hacia adelante. Es este Granada un equipo que por momentos parece más italiano que español por su manera de desarrollar el fútbol, con contundencia atrás y generosidad en las ayudas, pero con limitaciones a la hora de ofrecer una apuesta de juego bonita desde el puto de vista estético, algo que habitualmente no deja de ser secundario cuando los resultados de los partidos son positivos.

La afición que se congregó en Los Cármenes para ver el derbi dio síntomas de madurez y a pesar de que el equipo rojiblanco evidenció que tiene mucho margen de mejora ante la meta rival fue generosa con los aplausos, agradeciendo el esfuerzo de todos aquellos que este año intentarán borrar las heridas de años anteriores. Mandando a su vez un mensaje de ánimo a Fran Rico y de apoyo a la cantera, pues también tuvieron una calurosa acogida con aquellos jóvenes que hasta ahora han defendido la elástica rojiblanca del filial y que este año pueden tener mucho que decir con 'los mayores' en una Segunda división que será de todo menos fácil.

Uno de los que se espera mucho es de Aarón Escandell. El buen año del Granada B no se explica sin las paradas del guardameta valenciano, que ayudó a conseguir un buen número de puntos al equipo de Pedro Morilla primero y Rafa Morales después. Ahora que está terminando de recuperarse de la lesión muscular que lo ha mantenido sin jugar las últimas tres semanas, deberá disputarse el puesto con un Rui Silva convincente ante los malagueños, aunque poco exigido. Será un reto muy bonito para Juan Carlos Fernández, entrenador de porteros, el intentar sacar lo mejor de ambos.

En la línea defensiva Diego Martínez empleó en el once inicial a los que teóricamente forman el cuarteto de gala: Víctor Díaz, Germán, Pablo Vázquez y Álex Martínez. Tres de ellos pertenecieron al primer equipo rojiblanco la pasada campaña, así que a muchos de los granadinistas que desafiaron al calor para arropar a su equipo centraron sus miradas en Pablo Vázquez, que cumplió con buena nota y que ha conseguido el premio de ser confirmado como uno más de la primera plantilla por su actual técnico. Cuando José Antonio Martínez se recupere puede intentar competir por ese puesto en el centro de la zaga, lugar en el que puede actuar Víctor Díaz y en el que aún falta un fichaje por llegar.

De Nico Aguirre también se habló mucho. El ex del Chonqing Lifan es un jugador de un perfil diferente a los que había ahora en el Granada. Un mediocampista más de brega, de recuperar balones y de asociarse con un compañero, en este caso fue Montoro, que tendrá la responsabilidad de asociarse con los llamados a ser los referentes ofensivos del equipo. Fue en este punto en el que el Granada demostró más deficiencias. Si Montoro saca su brújula y encuentra atacantes con los que conectar, el equipo será respetado pero el mediocentro tiene que elevar sí o sí su rendimiento respecto al ofrecido la pasada campaña.

En bandas, Vadillo demostró desparpajo y dejó destellos interesantes, incluido un medio gol que finalmente no pudo celebrar Antonio Puertas porque una parada del portero malaguista, el internacional marroquí Munir, lo impidió.

Quizá Fede Vico fue el que cuajó una actuación más discreta. Ni encontró su lugar en las inmediaciones del área ni logró conectar con Adrián Ramos, fuera de combate principalmente por esta circunstancia: recibió pocos balones. Al colombiano le falta un aliado que lo surta de pelotas y que le ayude a encontrar el camino hacia el gol. Si es un punta, mediapunta o dos puntas es una responsabilidad que cae sobre los hombros de Diego Martínez, que en el último ensayo antes de que comience la Liga volvió a experimentar con su pizarra, empezando el partido con un 4-2-3-1 que mutó a un 4-3-3 en el segundo tiempo. El duelo lo finalizaron Andrés García, José González y Alberto Martín en la media con Fede Vico, Juancho y Rodri en punta. No desapareció el problema de la escasez de ocasiones, así que los rojiblancos tendrán que seguir insistiendo.

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