Granada CF

Un capitán en la sombra, por ahora

Fran Rico durante uno de sus últimos entrenamientos en la ciudad deportiva. /P. V./GCF
Fran Rico durante uno de sus últimos entrenamientos en la ciudad deportiva. / P. V./GCF

Fran Rico regresó este verano a Granada y, pese a que no tiene fecha para volver a jugar, es un hombre importante en el vestuario

CAMILO ÁLVAREZGRANADA

Se abre el mercado de invierno. Los clubes buscan refuerzos y el Granada no es una excepción. Su corta plantilla y los visibles gestos de fatiga de algunos de sus jugadores en las últimas semanas invitan a pensar que el campeonato se puede hacer excesivamente largo si no aumenta el número de efectivos de la plantilla. Suenan algunos nombres para puestos determinados, incluso con posibilidad de jugar en el centro del campo. Montoro es un raro espécimen dentro del vestuario. No hay otro futbolista con su visión de juego y su capacidad de creación. Cuando el valenciano tose saltan las alarmas. El equipo se debe adaptar a otra forma de jugar. En realidad sí hay quien puede hacer ese trabajo, pero aún no está listo para ello.

Fran Rico sabe hacer a la perfección ese trabajo. Lo lleva haciendo muchos años en Primera división. Su problema no ha sido de capacidad futbolística, sino que la rodilla derecha le ha impedido avanzar mucho más de lo que quisiera.

Su historial de operaciones es largo. Habría acabado con cualquiera moralmente, aparte de que algunos médicos consultados aseguran que es sorprendente la capacidad de superación para haber vuelto a jugar al fútbol con todo lo que le ha ocurrido, pues médicamente era una opción complicada. Siete veces operado de su rodilla derecha. La última intervención fue en febrero de 2017. Hace 22 meses que no juega, pero sigue con la fe intacta. A sus 31 años no piensa en la retirada, como tampoco lo hizo en las anteriores ocasiones en las que se vio obligado a parar durante un largo periodo de tiempo. En 2008, cuando aún era jugador del Real Madrid Castilla, sufrió una rotura del ligamento cruzado y el menisco de su rodilla derecha. Estuvo casi año y medio sin jugar. Volvió a para completar dos cursos más con el filial madridista que llamaron la atención del Granada.

Con el regreso del club rojiblanco a la élite una de las firmes apuestas para reforzar la plantilla que entonces entrenaba Fabri González fue la de Fran Rico, por el que se pagó un millón y medio de euros. Su primer año fue irregular por culpa de las lesiones, aunque en este caso musculares. Pero comenzó a sentir de nuevo molestias en su rodilla derecha. En abril de 2012 se sometió a una artroscopia para limpiar la zona y evitar el dolor, algo aparentemente sencillo que acabó complicándose cuando se le formó una úlcera. La temporada 2013/14 la superó al completo en blanco, sin poder disputar un solo minuto. Regresó justo a tiempo para el inicio del siguiente curso. 473 días acumuló de baja antes de volver a competir. Enlazó un periodo de tres años en el que pudo jugar con un total de 91 partidos de Liga con el Granada. Se convirtió en un hombre fuerte en el vestuario y uno de los capitanes. El desembarco de John Jiang de la mano de Media Base Sport y la elección de Paco Jémez como entrenador le empujaron fuera del club.

Eibar fue su destino mediante la fórmula de cesión por dos temporadas. Parecía que todo aquel calvario quedaba atrás, sin embargo, en un partido frente al Sevilla en el Sánchez Pizjuán en febrero del 2017 recayó. Ya su rodilla le había avisado de que algo no iba bien, así que se operó de una osteocondritis. Llegó la pretemporada, pero la cosa no marchaba bien. Al final se resignó al quirófano. Fue en septiembre, por una condropatía. Posteriormente, nueva intervención. Tuvieron que limarle unos osteofitos el pasado mes de enero.

Se acabó su contrato de préstamo con el conjunto vasco, en el que se sintió, dicho por él mismo, muy a gusto, uno más en un club familiar. De regreso a su segunda casa, a Granada, se encontró con un club muy distinto. El propietario es el mismo que cuando se marchó, pero en su estancia fuera la estructura interna ha cambiado radicalmente. Le quedan dos años de contrato y la fortaleza suficiente para querer volver a jugar al fútbol. A pesar de que su sueldo (sobre los 700.000 euros) es complicado de asimilar esta temporada, en un año en el que los recursos se han reducido a la mitad, nadie le ha puesto reparos a su vuelta. Se respeta su decisión. Tan importante papel se le ha otorgado al del Portonovo que sin haber disputado un solo minuto es uno de los capitanes.

Nunca retroceder

Desde el este pasado verano se ha puesto en manos del servicio médico del Granada, ahora capitaneado por el fisioterapeuta Dioni González, aunque su seguimiento lo lleva el traumatólogo vasco Mikel Sánchez, el último que le intervino la rodilla. Se sometió a una neuromodulación y estuvo un tiempo trabajando sólo en el gimnasio y con los fisioterapeutas. Luego empezó a aparecer sobre el césped, siempre al margen del grupo. En las últimas semanas ha ido incrementado la carga de trabajo, una prueba más de que evoluciona. Nadie se pone fecha de regreso. El único objetivo es que vuelva a jugar al fútbol, da igual cuándo. Los pasos que ha dado son lentos pero seguros. Lo importante es no retroceder. Sumar aunque sea poco. Algunas fuentes apuntaban hace un tiempo que podría ser en enero cuando se le pudiera ver entrenando con el grupo. Eso puede ser una realidad o no. Sus sensaciones son las únicas que le van a señalar el camino que le llevará a volver a competir.

Cuentan algunos que le conocen y que han ido viendo su evolución que Fran Rico está contento con lo que ha ido superando desde el verano hasta ahora, pero que sigue manteniendo esa misma cautela con la que aterrizó de vuelta en Granada. Su 'fichaje' para la segunda vuelta sería la mejor noticia para Diego Martínez. Todos los esperan. Él también. Pero todo a su tiempo. No ha llegado hasta aquí para precipitarse en el momento más delicado.

Nunca ha pensado en la retirada. En 2013, cuando llevaba año y medio sin jugar, aseguraba que no se le había pasado por la cabeza «ni este año, ni el anterior ni nunca. Se han dicho muchas cosas de mi lesión pero no es para pensar en la retirada ni mucho menos». La clave estuvo en «creer siempre que iba a salir adelante, que iba a volver a jugar. Lo único que me ha fastidiado es el tiempo, pero mi familia me ha ayudado muchísimo y nunca he tenido ningún bajón». Esa filosofía es la que aplica hoy día. Mente fuerte.