Granada CF

Cambio de 'nueve' que tiene el efecto más positivo para los dos

Rodri, en pleno vuelo al festejar su gol, segundo del Granada, con una acrobática voltereta/LOF
Rodri, en pleno vuelo al festejar su gol, segundo del Granada, con una acrobática voltereta / LOF

Ramos recuperó la titularidad con gol y asistencia en un partido muy completo;Rodri aprovechó a la perfección el efecto del revulsivo

Camilo Álvarez
CAMILO ÁLVAREZGranada

La falta de gol de los delanteros acabó de un plumazo en Las Palmas. Allí marcaron los dos, que además compartieron escenario juntos y juntos provocaron el segundo tanto rojiblanco, el que le dio el empate y el meritorio –y merecido– punto en el estadio de Gran Canaria. Cambió la forma de proceder, porque esta vez fue Adrián Ramos el que ejerció de titular y Rodri el que tuvo que actuar como revulsivo. Y vaya si lo hizo.

Tras tres jornadas consecutivas (Almería, Zaragoza y Numancia) en las que Rodri jugó como referente ofensivo titular, en la noche de ayer le tocó al cafetero. Se le vio con muchas ganas. Con ímpetu desde el inicio para alejar las dudas de su entrenador en este debate del 'nueve' que se alarga con el paso de las semanas. Ya en la primera parte pudo haber engrosado sus números. Primero en un remate con la pernera cuando ya le había ganado la posición al defensa tras una gran acción de pizarra en una falta lejana. Se fue la pelota fuera cuando tenía todo a favor. Luego con un violento disparo que se marchó muy poco por encima del larguero de Raúl Fernández.

Para la segunda parte confirmó que era su noche. De nuevo se movió con inteligencia dentro del área en una jugada a balón parado, esta vez mediante córner, para rematar en el primer palo a gol el gran servicio de Vadillo. Ni el pase ni el remate fueron casualidad. Todo entraba dentro del guion.

La entrega de Ramos no cesó ahí pero su protagonismo se vio comprometido con el empuje local. Las Palmas se fue metiendo en terreno granadinista y a los delanteros del equipo visitante le tocó correr detrás de la pelota. En uno de esos esfuerzos por recuperar una bola Ramos pareció incluso tener problemas musculares, nada extraño en un jugador acostumbrado a lesionarse. No fue así. Aguantó hasta el final, y para bien de su equipo, porque estuvo en la jugada decisiva. Fue esa en la que un rechace que nadie confiaba en que tuviera valor lo pescó al filo del final del campo para cedérselo a Rodri, que estaba donde tenía que estar para rematar a gol el merecido empate.

Rodri había entrado cinco minutos antes en busca de revolucionar el ataque de un equipo que perdía en ese momento. Antes de marcar ya había provocado un penalti que Antonio Puertas no supo aprovechar. Cuando marcó lo celebró como la ocasión merecía, con una pirueta más propia del Circo del Sol que de un futbolista.

Once partidos

Con este suma dos goles el soriano que se siente sevillano. Igual que Ramos. Los dos andaban escasos de números. Al cafetero no se le veía festejar un tanto desde la tercera jornada, en la que le marcó al Osasuna. Once partidos han pasado desde entonces. Mucho tiempo. A Rodri le costó unas semanas más estrenarse. Marcó el cuarto tanto de la goleada frente al Córdoba en la jornada 7. Desde entonces andaban los dos delanteros del Granada con más intención que puntería. Esta vez los dos marcaron.

El debate con los dos en forma seguirá, aunque ayer se vio una fórmula que puede funcionar. Ramos, a partido completo, ofrece mayores alternativas. Necesita espacio y tiempo para entrar en el partido y ofrecer su mejor versión. Rodri tiene esa chispa que el equipo necesita cuando las cosas no andan de la mejor manera. Es eléctrico e impulsivo, y eso se contagia. Los dos en el campo, en determinadas fases, también crecen juntos. En Gran Canaria funcionó la fórmula.

 

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