Granada CF

El café molido de Adrián Ramos

Adrián Ramos conduce el esférico durante el partido. /J. M. B.
Adrián Ramos conduce el esférico durante el partido. / J. M. B.

Pese a no sufrir lesiones y jugar con regularidad durante todo el verano, el delantero colombiano se mostró a un nivel físico preocupante en el Martínez Valero

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELASGRANADA

Parece más tranquilo, risueño e implicado. No ha sufrido ningún percance durante la pretemporada y actuó con regularidad en todos los amistosos, si bien sólo marcó gol en el encuentro a puerta cerrada ante el Real Jaén, tomado como una especie de entrenamiento. Adrián Ramos llegó a la primera jornada con el cartel de titular y con la obligación de convertirse, de una vez, en la esperanza goleadora que nunca ha llegado a ser en el Granada. Su actuación resultó deficiente.

Una serie de catrastróficos accidentes en forma de diversas molestias y su dispersión por el deseo frustrado de seguir en Primera condicionaron su rendimiento pasado. Aparentemente le fue imposible encontrar su mejor estado físico y mental cuando halló continuidad. Este verano no había excusas, pero lo cierto es que el colombiano sigue siendo café molido. Con una cachaza llamativa, débil en las disputas, se quedó sin fuelle a la hora de partido. Martínez le relevó, lejos de ser una amenaza a la altura de su prestigio.

El Granada se ha encomendado a Ramos y le necesita. La salida de Joselu para cuadrar los números presupuestarios le han dejado como principal estilete. El de Santander de Quilichao es un delantero atípico para la categoría, donde los puntas suelen ser feroces. A Ramos le gusta bajar a recibir, conducir el ataque, adivinar los movimientos de irrupción de los compañeros y buscar opciones hábiles para que ellos también marquen. Aunque no remató ni una vez, sí habilitó a Puertas en su acción de la primera parte.

Ramos se pierde sí todo se condensa en el juego directo. Se diluye si no llega el suficiente caudal ofensivo, pero evidentemente no todo está relacionado con lo que le rodea. Él tiene que hacer autocrítica porque no puede limitarse a apariciones esporádicas. Ha de ganar más duelos y generar desconcierto en la defensa contraria. Además, su estado asoma como preocupante y no tiene mucha explicación tras ejercitarse sin dificultades.

Rodri está despierto

Tiene 32 años, edad madura en fútbol pero que no debería de ser conflictiva con los cuidados actuales para rendir. Nadie quiere pensar que le haya llegado una vejez precipitada. Como ocurre con el resto de sus compañeros de vanguardia, quizás con mayor complicidad y en terreno propio, en Los Cármenes, se pueda ver mejores soluciones ofensivas del colectivo y, con ello, al mejor Ramos. Si no, habrá un problema.

60 minutos duró en el césped del Martínez Valero. Le relevó Rodri, que estuvo despierto para ofrecerse a los demás en desmarques de aproximación. Hay debate sobre si a la plantilla le falta otro delantero. El criado en Sevilla quiere ser esa alternativa clara o bien la pareja del cafetero, cuya 'taza' tiene sabor aguado de momento.

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