La Resaca

Autoridad como forastero

Fede San Emeterio intenta agarrar a James Igbekeme durante el partido disputado en La Romareda. /LOF
Fede San Emeterio intenta agarrar a James Igbekeme durante el partido disputado en La Romareda. / LOF

El Granada iguala ya el número de victorias fuera de casa del curso del ascenso y de la temporada pasada. El equipo actual es ligeramente peor en lo goleador a la misma altura de la campaña, pero mejor en defensa

RAFAEL LAMELASGRANADA

1. Apenas transcurre un cuarto de competición y la euforia ya tienta al entorno del Granada, asombrado por un equipo que parecía nacer para el vuelo rasante y que está maravillando por su autoridad a propios y extraños. Desprendido de la vetusta capa que envuelve a los obligados a ascender tras recibir el dinero de la ayuda al descenso, los rojiblancos se han desinhibido y presentan unos números magníficos. Generan admiración entre la crítica por su fútbol versátil y encantador, con una madurez tremenda para identificar las necesidades de cada encuentro. Saben usar la maza y templar gaitas. Retumbar los tambores y cantar una nana.

2. Las comparaciones son odiosas y es pronto para un análisis global de sus prestaciones frente a las dos experiencias más recientes del club en Segunda. Una, la más cercana, la del frustrante ejercicio anterior, terminó con un desagradable estrépito tras lograr el liderato justo como ahora, casi calcando la fecha, aunque entonces había pasado una jornada más. Duró menos que un caramelo en la puerta de un colegio, aunque la salida de los seis primeros puestos ocurrió tras el cese de Oltra. El otro Granada al que aspira a mejorar el de ahora sí tuvo un final feliz. Fue aquel que comandó Fabri y que alcanzó el hito de subir a Primera a través de la promoción. Tampoco parecía un objetivo factible en noviembre y acabó llenando de alegría la plaza del Carmen.

3. ¿Qué Granada es mejor? Es precipitado concluir algo sólido al respecto porque la consecución global sólo se puede alcanzar en primavera y calificar las sutilezas del juego es algo subjetivo. Va por gustos si uno u otro eran más atractivos para el espectador. No cabe duda de que el último dependió en exceso de la inspiración de Machís y se abrumó al exigirle que no bastaba con medrar por la zona de eliminatorias y le demandaron saltar a Primera por la vía directa. Aquel que sí abrazó el logro, el de hace siete años, reunió un ramillete de futbolistas con una enorme proyección gracias al impulso del Udinese, convertido en la nave de abastecimiento. Se decantó por un fútbol de contragolpe que sedujo a la afición, absorta ante el poderío ante ciertos contrincantes de altura. Para el recuerdo quedará aquel 3-0 al Betis que, a la postre, fue el campeón de la categoría, o la remontada 4-1 ante el Barça B de Luis Enrique en la primera vuelta.

4. Por proyección, el actual Granada empieza a batir muchas marcas positivas. La última se establece en que ya ha ganado los mismos partidos fuera de casa que aquel exitoso conjunto nazarí de la temporada 2010-11 y que el de la campaña pasada. Los triunfos ante Extremadura, Reus y Zaragoza coinciden con los que sumó el cuadro que dirigía Oltra –ni Morilla ni Portugal se impusieron a domicilio en sus etapas– ante Alcorcón, Numancia y Córdoba. A ello agregaron seis empates: Zaragoza (1-1), Tenerife (2-2), Osasuna (0-0), Cultural (1-1), Reus (0-0) y Sevilla Atlético (0-0, este último con Morilla.

5. Fabri, por su parte, concentró la fortaleza de su conjunto en Los Cármenes, pues lejos de su estadio sólo clavó la bandera ante Salamanca (1-2), Valladolid (2-3) y Nástic (0-3), firmando las tablas diez veces, ante Las Palmas (1-1), Celta (1-1), Tenerife (2-2), Huesca (0-0), Elche (0-0), Ponferradina (0-0), Rayo Vallecano (1-1), Xerez (1-1), Córdoba (1-1) y Recreativo (0-0).

6. El Granada de Diego sólo ha igualado fuera una vez, en Elche (0-0), y perdió por la mínima ante Deportivo (2-1) y Alcorcón (1-0), dos rivales que también están arriba. El otro empate llegó en el estreno ante su público, 1-1 frente al Lugo. Desde entonces, un reguero constante de éxitos al calor de los seguidores, bien aderezado como forastero. Ahora, ante una parte del calendario con complicadas salidas a Las Palmas o Málaga se comprobará la aleación de su coraza.

7. Es complicado mejorar los 26 puntos que le hacen líder en la jornada 12. Oltra necesitó una semana más para alcanzar el primer puesto. En aquel momento era segundo, con 22 puntos, a uno del Lugo, que era el que mandaba. En fase de ascenso estaban Sporting (22 puntos), Osasuna (21), Huesca (20) y Rayo Vallecano (20). Estos dos últimos ocuparon las dos primeras plazas al final de Liga. El otro que se marchó a la élite, el Valladolid, era séptimo (19). Los giros que da esta división se comprueban con este vuelco. Fabri, siguiendo la misma parada del calendario, se encontraba anclado en la séptima posición, con 18 puntos.

8. Un dato elocuente estaba en los goles: 21 a favor y 15 en contra para aquel recordado Granada. El de Oltra andaba aún mejor, con 22 tantos y sólo 13 dianas encajadas. El de Diego ha festejado 20, pero sólo ha lamentado 8 en su red. Seis veces ha dejado la puerta a cero, un rigor atrás que va de la mano del reparto a la hora de marcar. Mientras que el baluarte del lucense era Geijo y Machís el del valenciano, para el vigués no hay un rematador fijo. Ni siquiera es indiscutible el clasificado como mejor artillero. Puertas, que luce seis goles, pasó por el banquillo en La Romareda y el equipo no acusó su ausencia. Pozo y Vadillo asoman con tres. Montoro y Vico, con dos. Martínez, Ramos, Rodri y Víctor Díaz completan el registro.

9. El plan de Diego justificó la suplencia del almeriense. Sabía que el Zaragoza no empleaba extremos puros y que podía optar por un rombo en la medular. Como contramedida, abrió mucho a Pozo y Vadillo, animados para que se la jugaran en el uno contra uno, mientras que el cuadro refinó la salida de balón, con una participación coral de Rui Silva, los defensas y los medios, agregándose Fede Vico como un volante más. Agarrados a Rodri, fantástico en las aproximaciones y protegiendo el esférico. Poco a poco se tejió una tela de araña que anuló al Zaragoza. La presión para provocar el robo y el talento de los futbolistas, con Vadillo en estado de gracia, hizo el resto. Con 0-2 y uno menos, el Zaragoza parecía una víctima ideal para alcanzar una goleada ruidosa, pero el Granada manejó los acontecimientos con frialdad. Esperó en las cuerdas durante los primeros minutos de la reanudación y luego apostó por la posesión para rendir al contrario, sin proyectarse en exceso en ataque pero tampoco renunciando a ello.

10. Ahora le toca defender el primer puesto. Lo hará en el mismo horario en el que lo perdió el año pasado. Fue el colista, el Sevilla Atlético, el que rompió los pronósticos. Pero algo ha cambiado desde entonces. El equipo parece haber aprendido la moraleja del curso anterior. Y Pozo y San Emeterio, protagonistas del filial ese día, han cambiado de bando. Ni siquiera estará Montoro, al que expulsaron en aquella decepcionante matinal.

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