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Atajar el 'déjà vu' del gol a balón parado en el Granada CF

Atajar el 'déjà vu' del gol a balón parado en el Granada CF
P. V. / GCF

Diego Martínez quiere que su equipo encaje menos tantos de estrategia que el año pasado, cuando recibió 18 dianas por errores de marca

CÉSAR GUISADO GRANADA

La plantilla del Granada se esmeró durante el entrenamiento de ayer en el ensayo de la defensa de jugadas a balón parado. En el posicionamiento de las líneas, en los marcajes al atacante, atención a las segundas jugadas y en cómo aprovechar las salidas al contragolpe. Lo hizo bajo la supervisión de Diego Martínez, muy pendiente sobre un terreno de juego de espacios limitados porque a estas alturas de la pretemporada no se trata de lo físico y sí de los conceptos.

De los 50 goles que el Granada encajó la pasada campaña, dos fueron de penalti y 18 a consecuencia de jugadas de estrategia en contra. Para hacerse una idea de la magnitud de esta grieta, basta con atender a que de no haber encajado bajo esta situación más o menos evitable, los rojiblancos hubieran sido el segundo conjunto menos goleado de la categoría, sólo superados por el Cádiz.

Uno de los primeros equipos en señalar el año pasado la fragilidad rojiblanca en esta faceta fue el Sevilla Atlético, visitando al líder en Los Cármenes e interpretando el papel de 'farolillo rojo' de la categoría. Aquel encuentro de la jornada 14 ya hizo saltar algunas alarmas, aunque el crédito del entonces entrenador José Luis Oltra era más que sobrado.

Aquel 12 de noviembre, Curro Sánchez había adelantado a los hispalenses después de transformar un penalti cometido por Víctor Díaz en la primera parte. En la segunda empató Joselu rematando al primer palo un saque de esquina dándole aire al partido, pero la alegría duró apenas diez minutos. Tras un córner botado desde la derecha, Fede San Emeterio sacó oro rematando con la cabeza a la red. Desilusión por el liderato perdido en el Granada, que no volvería a gozar de esta posición de privilegio. Cayó hasta la cuarta plaza. En la jornada 31 los nazaríes se dejaron remontar por el Oviedo (2-1) después de haberse adelantado con un gol de Kunde. Esto le costó la destitución al valenciano y el club designó al técnico del filial Pedro Morilla para reconducir la nave. Para entonces, el equipo ya había encajado catorce goles nacidos del balón parado. El sevillano se estrenó con victoria ante el Numancia y el equipo aguantó en la quinta plaza para visitar a un Lorca a 17 puntos de la salvación y con Fabri en la cuerda floja. Aquello fue otra debacle. El Granada recibió dos tantos más a balón parado y acabó cayendo 3-2 ante un equipo que había perdido la ilusión por la salvación y que, como el filial sevillista, finalmente acabó descendiendo.

El entrenador como rival

Morilla no fue capaz de sellar la fuga. Fue testigo directo de uno de los goles de estrategia en contra más curiosos de casi esa veintena recibida porque su ideólogo fue precisamente el hoy entrenador rojiblanco, Diego Martínez. El ejecutor fue Xisco, para el Osasuna, en la jornada 34. Antonio Puertas cometió una falta a siete metros de la esquina izquierda del área rojiblanca y Fran Mérida botó el saque con la zurda, con mucha rosca, atajando muy mal Varas, que permitió que el balón se le escapara de las manos para que el 17, atento, lo introdujese en la portería.

En El Alcoraz se vivió un 'déjà vu', repitiéndose la historia acaecida seis jornadas antes en el Carlos Tartiere. En Huesca se adelantó el Granada, esta vez con gol de Adrián Ramos, y el equipo dejó volar su ventaja recibiendo un gol de Cucho Hernández en el remate con la cabeza de una falta botada desde la izquierda, y otro de Gonzalo Melero, transformando un penalti cometido por Machís. Tan fiel fue el paralelismo que el entrenador resultó destituido de manera fulminante. A Miguel Ángel Portugal, que llegó para las cinco últimas jornadas, también le dio tiempo de entrar en esta lista 'gracias' al gol de Barba en El Molinón que rematando con la cabeza un saque de esquina le daba los tres puntos al Sporting.

Fueron situaciones calcadas a estas sobre las que el entrenador quiso incidir ayer. Diego Martínez enfatizó sobre las marcas, recomendando cubrir al par con la cintura para que sus jugadores se hicieran una idea de lo aferrados a la posición que deben estar en estas opciones. Siempre de cara a la portería contraria, porque tras un rechace llegan las segundas jugadas, sobre las que también avisó para estar muy atentos. El gallego marcó las líneas. Dónde hay que dibujarlas en función de en qué lugar se encuentre el balón que se pone en movimiento. Exhortó a los porteros para que administraran el orden de las coberturas y les encargó la resolución de problemas cuando atisbó cierto descontrol entre los jugadores, que todavía andan asimilando los conceptos.

Para esta parte de la sesión, que se alargó durante una hora, el plantel se dividió en dos equipos. Los porteros Rui Silva y Javi Varas se alternaron en el conjunto de los amarillos con Quini, Germán, Adri Castellano, Fede Vico, Héctor, Alberto, Nico Aguirre, Juancho, Puertas y Adrián Ramos. Con peto azul, jugaron Aarón Escandell en la portería, Álex Martínez, Víctor Díaz, Joselu, Vadillo, Baena, Montoro, Jean Carlos, José Antonio, Pablo Vázquez y Rodri. Andrés García actuó como comodín.

Antes, la plantilla se ejercitó durante cuarenta y cinco minutos en el gimnasio y seguidamente se esmeraron en una segunda parte del entreno, de media hora, dividida en tres facciones para ejercicios de rondo, con transiciones de balón rápidas, jugándose la posesión a dos toques y subiendo la intensidad. Fueron veintiún futbolistas los que saltaron al campo. Saunier y Fran Rico continúan lesionados.