Arranque discreto

No pueden extraerse de un primer partido conclusiones definitivas, pero parece claro que el Granada se está construyendo desde la solidez de su parte trasera, desde la obsesión por dejar su marco a cero

Arranque discreto
LOF
EDUARDO ZURITA. AFICIONADO DEL GRANADA

La temporada liguera arrancó para el Granada en el Martínez Valero con una imagen que no puede calificarse más que de discreta. Una vez más, como desde hace ya ocho años, el cuadro ilicitano no pudo superar a los rojiblancos, a pesar de llevar a su cargo el control del juego durante buena parte del encuentro. Recordó el empate sin goles a aquel anodino partido de la temporada 2010-11 donde ambos rivales se vieron las caras también acabando empatados a nada. Militaba por entonces en el Granada un joven Muriel que con los años se convertiría en el fichaje más caro del Sevilla CF; y en las filas del Elche un descontrolado Wakaso que terminó en el vestuario por expulsión y años después vestiría la rojiblanca en el aciago primer año de Jiang Lizhang al frente de la presidencia granadinista. El Granada del lucense Fabri no supo aprovechar entonces la superioridad numérica de que gozó; el de otro gallego, Diego Martínez, en la tarde del sábado ante el Elche tampoco mereció pasar del empate.

El equipo granadinista fue fiel en el arranque liguero a su trayectoria de pretemporada. Con el de ayer son ya cuatro los empates a cero cosechados por la escuadra granadinista, fiel reflejo de su disciplina y buenas hechuras en el aspecto defensivo, y de sus graves carencias ofensivas.

En el envite escasearon las ocasiones de gol. Quizás las más claras las tuvo el Granada, en botas de Álex Martínez tras asistencia de Vadillo, y sobre todo, en sendas oportunidades desperdiciadas por Puertas: una en la primera parte tras dejada de Ramos, en la única acción plausible del colombiano mientras estuvo sobre el césped; y otra tras una nueva asistencia que le dejó el esférico en posición franca de gol sin que fuese capaz nuevamente de acertar con el marco de José Juan. El Elche las tuvo por desaplicación de los propios granadinistas, en especial de un Germán que marró en demasiadas ocasiones en la salida del balón desde el flanco izquierdo de la zona central de la defensa, facultando en una de ellas la oportunidad para el guineano Sory Kaba -que además con su poderío físico le dio más de un quebradero de cabeza-, afortunadamente para el Granada bien atajada por un seguro Rui Silva. También barajó alguna ocasión el equipo local ilicitano a balón parado, con buenos centros desde las bandas de Josan e Iván Sánchez, y acertadas incorporaciones por alto de su central colombiano Neyder Lozano que generaron situaciones de cierto peligro en el área de Silva. Pero a pesar de la insistencia de su dominio del balón, el Elche tampoco gozó de grandes ocasiones, en especial por la correcta aplicación defensiva de los de Diego Martínez, la nota más positiva del equipo en su debut.

El entrenador granadinista no confió en la opción más ensayada en pretemporada que colocaba de central izquierdo al canterano Pablo Vázquez. Víctor Díaz acompañó a Germán en la zona central de la defensa, desplazándolo al lado izquierdo, donde no se sintió cómodo. El Granada además perdió la capacidad de penetración y asistencias desde la banda del mencionado Víctor Díaz, con un Quini aseado en labores de achique pero nulo en ataque.

Nico Aguirre demostró oficio en el corte y ser un jugador aguerrido, aunque deberá refrenar la intensidad de sus acciones si no quiere verse en más de una ocasión sancionado y fuera de la cancha. Montoro le acompañó en el doble pivote, más metido en tareas de barrido y achique que de creación, a pesar de otorgar algunos buenos desplazamientos en largo.

La creación se confió a Vico, Vadillo y Puertas. Los dos primeros ofrecieron pinceladas de su calidad y se antojan fundamentales para que el equipo pueda creer en sus posibilidades de hacer daño al rival. Ramos volvió a tener una actuación muy gris en la punta, lejos de cualquier atisbo de recuperación del que se anunció como jugador diferencial para el ataque desde hace dos temporadas. El colombiano pudo estar desasistido, sin duda, pero tampoco mostró acciones destacables en el desmarque de ruptura o en el juego combinativo con compañeros que inviten a la esperanza de una mayor eficiencia por su presencia en la punta de ataque. Sus números de la pasada temporada fueron paupérrimos, no sólo de cara al gol, sino en cuanto a trascendencia en el juego de ataque del Granada. Y su arranque de esta temporada no es precisamente ilusionante.

La pérdida de Machís, Pedro y Kunde, que encabezaron los goleadores rojiblancos de la pasada campaña, aparece como uno de los grandes problemas a solventar por el Granada en la presente temporada. Además, se carece igualmente de los dos jugadores de enganche empleados en la anterior competición liguera, Espinosa y Peña. Vico parece tener cualidades para ello, pero en el planteamiento de Elche estuvo buena parte acompañando en ataque a Ramos sin conseguir conectar adecuadamente nunca con el colombiano. Puertas, otro que podría asumir la función de mediapunta, no termina de explotar, a pesar de que se le ve comprometido en el esfuerzo y bregó como el que más en Elche, pero aparece en principio más escorado ocupando las bandas. La ausencia de un jugador que canalice el juego en estático, que comande las contras y que rompa las líneas defensivas del contrario hacen que las potencialidades ofensivas del equipo queden relegadas a acciones individuales de algunos de sus jugadores más hábiles, donde Vadillo parece el más dotado, que reducen el número de llegadas y facilitan las acciones defensivas de los rivales al contrarrestar éstos los intentos individuales con marcajes escalonados a los hombres más peligrosos.

La Segunda es un torneo muy largo, donde las sensaciones de principio no coinciden en muchos casos con los resultados finales, y en la que aparecen periodos muy diferentes, unos propicios y otros dolorosamente negativos. No pueden extraerse de un primer partido conclusiones definitivas, pero parece claro que el Granada se está construyendo desde la solidez de su parte trasera, desde la obsesión por dejar su marco a cero. Pero en un torneo donde la victoria se premia con tres puntos hace falta mayor convicción en la construcción ofensiva y más capacidad de hacer daño al rival para optar por los triunfos. Con la plantilla aún sin cerrar, las próximas jornadas configurarán el plantel definitivo responsable del primer tramo de liga. Hace falta que se engrasen los engranajes perfilados por Diego Martínez y que las opciones que deben aportar calidad diferencial empiecen a asumir los roles esperados de ellas. Y sobre todo la definición de un patrón más fiable para el juego ofensivo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos