La Crónica

Armisticio en Carranza para un Granada fuerte atrás

Adrián Ramos toca de cabeza en el área cadista con Pozo atento al desenlace, anoche en el Carranza. / LOF

Partido flojo con la pelota de los rojiblancos, sobre todo en la segunda parte, aunque salvan un buen punto en Cádiz

RAFAEL LAMELASGRANADA

El prudente lema del 'pasito a pasito' ha trocado en 'puntito a puntito' en las tres últimas jornadas, aunque el de Cádiz hay que valorarlo como si fuera un retoño porque se consiguió con fórceps. Fue un partido más de entrenadores que espectadores, de análisis sesudo más que seductor por estético. Diego Martínez y Álvaro Cervera mutaron a soviéticos y replicaron las tensas partidas de ajedrez de Kasparov y Karpov en las que los riesgos se medían al milímetro. Tras alguna apertura ambiciosa, los estrategas pactaron las tablas, ideales para ambos ante las precauciones dispuestas. Un armisticio en un campo de batalla casi siempre fértil para los locales, que no encontraron la forma de magullar a Rui Silva. El Granada sigue sumando aun con trancos cortos, lleva seis jornadas sin inclinar a su rey y aguarda a lo que ocurra en los campos de los perseguidores para ver si luce la ornamental corona del rey del invierno tras concluir la primera vuelta.

0 Cádiz CF

Cifuentes, Correa, Mauro, Kecojevic, Brian Oliván, Edu Ramos, José Mari, Álex Fernández (Perea, m.85), Jairo, Manu Vallejo (Romera, m.79) y Lekic (Salvi, m.60).

0 Granada CF

Rui Silva, Víctor Díaz, Germán, Martínez, Quini, Fede San Emeterio, Montoro, Pozo (Puertas, m.61), Vadillo (Rodri, m.70), Fede Vico y Adrián Ramos (Nico Aguirre, m.86).

goles
No hubo.
ÁRBITRO
Pulido Santana (colegio canario). Amonestó al visitante Martínez.
incidencias
Partido de Liga disputado en el estadio Ramón de Carranza ante 12.538 espectadores (cifra oficial).

Adrián Ramos recuperó su papel de boya en ataque, mientras que el Cádiz apañó la ausencia de Garrido en el centro del campo con la presencia de Edu Ramos. Puertas en los rojiblancos y Salvi en los amarillos quedaron a buen recaudo en el banquillo. Saltaron después, pero sin el rol revulsivo esperado, enredados en la maleza defensiva. No hubo muchas sorpresas en la puesta de largo. El conjunto de Cervera acechó el error ajeno y percutió con cierta insistencia en algunas fases desde las bandas, colgando 'bananas' que concluyeron fuera o en las manos de Rui Silva.

El Granada extremó la atención y tocó sin prisa, a veces con parsimonia. Montoro usó su catalejo para observar unos precoces avances de Pozo, pero la retaguardia cadista reaccionó con disciplina militar. En la otra orilla se ofreció Víctor Díaz, posiblemente el mejor centrador de la escuadra. Con fuerza y efecto, envió un regalo a Ramos, pero este se quedó a unos palmos de cabecear. Del lateral onubense siguieron sacando rédito en la vanguardia.

Brian Oliván, el último superviviente del puente que se estableció con la 'tacita de plata', generó preocupación en sus acometidas, con un punto de excitación que le llevó a malograr sus intentos de disparo. Un peligroso córner empezó a despertar ansiedad en las filas nazaríes. La pelota les duraba un suspiro, las conexiones se cortocircuitaban en la medular y el Cádiz se crecía. No hubo mucho agobio para Rui y pronto se restauró el juego de control rojiblanco, a un ritmo quizás lento, con alguna pérdida tonta. El orden prusiano de los anfitriones se partió cuando apareció el talento, con cuentagotas. Fede Vico templó hacia la derecha para que de nuevo participara Víctor Díaz. Recortó, la puso de zurda y Vadillo acudió con el ariete, pero con la testa no es un especialista. Los amarillos trataron de bloquear a Montoro, pero a pesar de ello el equipo mejoró sus prestaciones y llevó su propuesta al campo contrario, pero con poca agilidad. Pozo originó el primer roto y Quini abrió un surco en la izquierda, con un toque atrás hacia Ramos que se le quedó atrás al cafetero. El impostado lateral zurdo agarró el taladro y acompañó varias ráfagas pomposas, aunque en la más llamativa no intervino. Fue una de 'tiki taka' entre Ramos y Vadillo, que acabó en la red al finalizar Montoro, pero que quedó anulada por fuera de juego del portuense.

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Montoro escapó del cerco tras un robo de Fede Vico y filtró un pase por una tubería inesperada, que Ramos punteó con dureza, en la que Cifuentes mantuvo el vigor con brazos fuertes. Brian, en el otro sector, sirvió hacia Lekic, pero este quedó deslumbrado por los focos cuando tenía un cabeceo centrado. Álex Fernández encauzó un eslalon desde su pradera a lo Alberto Tomba, que halló una valla insalvable en Martínez al aproximarse al área. Brian malogró este tiro de falta a las puertas del descanso.

La segunda mitad deambuló entre trincheras. Apenas un conato de tángana alteró el ambiente, cuando Manu Vallejo se topó con el colosal Germán, que le cerró siempre el paso, y el Granada no echó el balón fuera ante sus quejas forzadas. La discusión activó al Cádiz, que con un centro de Mauro a Álex Fernández divisó la gloria. El esférico se marchó fuera, como Lekic, sustituido por Salvi. Puertas también apareció en una pradera minada, aunque su presencia en ataque resultó escasa. Proporcionó equilibrio al menos.

Balas de fogueo

Crecieron las protecciones en torno a Rui y la sinfonía con balón siguió desafinando. Tanta imprecisión animó la presión amarilla, aunque todo quedó en fogueo. Rodri salió a dar más fuste ante Cifuentes, pero tampoco encontró una rendija. A Montoro se le empañó la brújula, aunque al menos trató de disparar de lejos. Se protestó un lance en el que Germán cayó en área propia, ante el que se tropezó Romera, sin ser penalti para los amarillos. Al Cádiz quizás le falta un 'nueve'. Al Granada, algo de piernas para sostenerse en una segunda parte tediosa. Nico Aguirre extendió su argamasa y Diego pidió plegar las velas y no repetir lo de Tenerife. Sin más ambición, primó reflexionar sobre las bondades de un empate en el Carranza. El encuentro más feo de la temporada no emponzoña una primera vuelta sobresaliente.

 

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