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Cuando el aprendizaje va por un lado y los resultados por otro

El meta Unai despeja un balón que Fran Serrano y Samu Corral estaban preparados para disputar. //LOF
El meta Unai despeja un balón que Fran Serrano y Samu Corral estaban preparados para disputar. / /LOF

El Recreativo perdió en Talavera por un gol en el 93, el mismo minuto en el que también se quedó sin puntuar en Córdoba

Antonio Navarro
ANTONIO NAVARROGRANADA

Faltaban sesenta segundos para que el reloj marcase el minuto 94 y el árbitro del Talavera-Recreativo diese el partido por finalizado. El balón se fue a la grada y los jugadores del Talavera, que era el equipo al que le pertenecía el saque de banda, buscaron sus posiciones con cautela. Quizá demasiada, pensaría alguno, pero todo estaba estudiado. El saque se demoró y fue la última jugada del partido. Un balón al área que fue por alto porque el césped no permitía que el cuero rodara bien, y una pierna estirada de Cidoncha, jugador que empezó la semana lesionado, fueron los elementos que dibujaron el 3-2 final del equipo talaverano. Los blanquiazules vivieron una noche de ensueño y, en la acera de enfrente, los granadinos vivieron todo lo contrario: una nueva pesadilla.

La juventud del plantel que dirige David Tenorio da lugar a que cada partido de liga sea el colofón a una semana de aprendizaje. Es algo con sus virtudes y sus defectos para la institución, pero que suele acarrear disgustos como los que está viviendo el filial granadino en este inicio liguero. Una derrota sirve para aprender, pero la clasificación solo entiende de puntos sumados. En Córdoba, en la jornada uno, un evitable penalti dejó al Recreativo sin un punto que parecía tener en el bolsillo en el minuto 90. En Talavera el despiste fue en un saque de banda, uno de los aspectos en los que más había incidido el preparador rojiblanco en los días previos al encuentro.

Balones altos

El partido fue una guerra de balones altos y de buenas intenciones. Lo primero era lo que el terreno de juego obligaba a los futbolistas; lo segundo, lo que muchos jugadores de ambos equipos intentaban hacer: bajar la pelota al suelo y darle sentido. Sin embargo, pocos mandamientos tienen más vigor en este deporte que aquel que reza que una portería a cero es un punto asegurado. El Recreativo lo incumplió al quedarse la zaga anclada en el ecuador de la primera parte pidiendo un fuera de juego que el árbitro no apreció. Mientras tres rojiblancos levantaban su mano y miraban al colegiado, el veterano Samu Corral recogía el balón en el área y subía el 1-0 al marcador.

Entre ese primer escollo y el mazazo final, el equipo granadino mostró detalles interesantes como la inteligencia de Rui Pedro en el gol del empate a uno o los intentos de los mediocampistas por tejer rápidas jugadas a la contra, aprovechando la velocidad en las bandas. El 2-2 llegó en otra acción en la que fallaron las vigilancias y el atacante del equipo contrario remató a gol sin nadie que lo encimara. En la recta final, Tenorio quiso buscar los tres puntos, pero los jóvenes Butzke y Aranda no encontraron su lugar en el campo. Cuando el empate ya se daba por bueno llegó el balón llovido tras un saque de banda y las caras de frustración. Unos rostros que solo se pueden cambiar con trabajo, paciencia y aprendizaje. Mucho aprendizaje.