Granada CF

Antonio Puertas rubrica con un doblete su punto de inflexión

Antonio Puertas resolvió en el campo Francisco de la Hera./LOF
Antonio Puertas resolvió en el campo Francisco de la Hera. / LOF

El mediapunta da la victoria a su equipo y completa otro buen partido para dejar atrás un curso pasado en el que anduvo deprimido

José Ignacio Cejudo
JOSÉ IGNACIO CEJUDOGRANADA

El fútbol es un estado de ánimo que a veces depende de la suerte de una moneda, pero en este inicio de temporada a Puertas le sale todo de cara. El mediapunta tuvo una importancia tremenda en la victoria de su equipo en Almendralejo con dos goles, uno de ellos cuando nadie lo esperaba, con el Granada arrinconado y preocupado ante los balones a la olla del Extremadura. Como ya hizo ante el Lugo en Los Cármenes, Puertas celebró con rabia y reivindicación, pero sobre todo con felicidad. Toda la que le faltó en la pasada campaña y que ahora parece invadirle.

Antonio Puertas fue uno de los primeros y principales fichajes del Granada tras su caída a Segunda. Volvió a su otra casa desde la que lo fue siempre, Almería, habiendo sido fundamental en la permanencia de los suyos con un gran final de temporada, como uno de los futbolistas más en forma de la categoría. Antes, en Granada, fue importante en el filial y logró ir convocado con Lucas Alcaraz aun sin debut. El regreso se antojaba por la puerta grande pero, nada más lejos de la realidad, apenas contó para Oltra. Tampoco aprovechó los minutos que tuvo, sumido en depresión y falto de algo que él mismo reconoce que necesita, cariño. Mimos que sí intentó darle Pedro Morilla, uno de sus valedores, sin éxito en pleno hundimiento de la nave.

Puertas parece hoy un futbolista nuevo, rehabilitado para la causa. En la reconstrucción de una línea de mediapuntas ya sin Darwin Machís, tan protagonista la pasada campaña, Diego Martínez ha decidido darle galones al almeriense, que está respondiendo. Cómodo junto a dos futbolistas como Álvaro Vadillo y Fede Vico con características parecidas, móviles y asociativos, Puertas ha recobrado la confianza y disfruta. Mucho se ha hablado de su posición ideal, sobre lo que quienes mejor le conocen optan por alejarlo de la banda y centrarlo para acercarlo a portería, como ocurrió en el filial con Joseba Aguado. En este Granada de Diego Martínez goza de libertad de movimientos en los intercambios permanentes que buscan fluidez y alegría, que todos tengan su cuota de felicidad allí donde más a gusto se sientan.

Aquel Granada B que Puertas comandó ascendió a Segunda B precisamente en Almendralejo y ante el Extremadura, pero sin él. Se perdió el 'play off' por una expulsión estúpida ante el Martos en el último partido de la liga regular que le supuso seis partidos de sanción. Lloró muchísimo, hasta en el hombro del entonces presidente Quique Pina. Puertas pudo resarcirse ayer en el Francisco de la Hera con dos goles y un buen partido en su particular cuenta pendiente. Celebró con una sonrisa amplísima, atrás todos sus fantasmas.

El mediapunta tuvo mucho que decir en las pocas jugadas en las que el balón se raseó en Almendralejo, aunque uno de sus primeros toques fue directamente para embocar a gol con la cabeza. Entre Adrián Ramos y Montoro se recuperó un balón –presión con el sello de Diego Martínez y similar al gol ante el Lugo– que cogió al equipo local armando la jugada y fue Vadillo quien centró con precisión y suavidad desde la derecha para que Puertas, solo a la espalda del lateral desplegado, batiera con firmeza a Manu García.

Pozo deslumbra

No varió su discurso en exceso un Extremadura que ya salió agresivo y directo, más inglés que extremeño. Relativamente cómodo ante sus balones colgados al área con Víctor Díaz, Germán y Rui Silva inexpugnables, el Granada rondó el segundo en una acción de Puertas.

Todo se complicó en la segunda mitad con diez minutos de pájara. Enric Gallego marcó y pudieron hacerlo otros, incluso Vadillo tras un jugadón que acabó en el poste. El técnico granadinista ya se había decidido por Martínez para reforzar el dique cuando entre Pozo y Puertas extrajeron de la nada el segundo tanto, premio a la fe de un almeriense que luego definió con calidad, cerebral y seguro. Pozo, que se comería la hierba de las ganas que tiene de hacerlo bien, hizo magia para el tercero. Domó a sus rivales y al césped rebelde y la acomodó en la escuadra desde la frontal. El 'Giraldillo' la pide.

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