Granada CF

Alta tensión en el césped y en los banquillos tras un partido frustrante

Enfrentamiento entre ambos entrenadores al final del encuentro/Pepe Marín
Enfrentamiento entre ambos entrenadores al final del encuentro / Pepe Marín

Los dos entrenadores acabaron expulsados tras el enfrentamiento que se vivió tras el pitido final, muestra de lo vivido durante el encuentro

Camilo Álvarez
CAMILO ÁLVAREZGranada

Antonio Puertas quedó algo aturdido tras un choque. Juan Carlos, portero del Numancia, lanzó la pelota fuera del terreno de juego para que el rojiblanco fuera atendido. El Granada, concretamente San Emeterio, inició una jugada de ataque en la acción siguiente sin devolver la pelota. Segundos después el colegiado pitó el final del partido y todo se precipitó. Juan Carlos salió corriendo, como alma que lleva el diablo, en busca del cántabro para recriminarle su supuesta acción antideportiva. Jugadores de uno y otro lado se enzarzaron en una discusión en la que, lejos de templar los ánimos, los entrenadores de Granada y Numancia echaron gasolina a la hoguera.

Ambos acabaron expulsados por el colegiado, que recogió en el acta el mismo escrito para los dos: «En el minuto 90 el técnico (Martínez Penas, Diego y López Garai, Aritz) fue expulsado por el siguiente motivo: Entrar al terreno de juego una vez finalizado el partido, encarándose de forma agresiva y discutiendo a voz en grito (sin llegar a escuchar sus comentarios), con los brazos en alto y realizando aspavientos durante bastante tiempo con el entrenador adversario teniendo que ser sujetado por varios jugadores y miembros del cuerpo técnico».

La discusión fue la respuesta a lo vivido minutos antes. En el minuto 78 desde el banquillo del Granada, hartos de las evidentes pérdidas de tiempo de los jugadores del Numancia, anunciaron a los representantes del equipo soriano que no iban a devolver ni una sola pelota más para así evitar alimentar este tipo de acciones. La 'fiesta' continuó camino de los vestuarios, aunque no llegó a más. «No quería que hubiese más expulsados ni más pérdidas de tiempo, así que desde el minuto 78-80 comunicamos a su banquillo (del Numancia) que no íbamos a tirar el balón fuera. La tensión del partido, nada más». Así resumió Diego Martínez lo ocurrido.

Fue la muestra de todo lo vivido ayer. Un largo ejercicio de paciencia granadinista para intentar penetrar en el tupido entramado dispuesto por López Garai. El Numancia, acostumbrado a manejar la pelota, vio que su rival lo había estudiado bien y le apretaba muy arriba en la salida de balón para inducir al error. Activó entonces el plan B, el de acomodar la estructura para cerrar todos los huecos y encomendarse a una acción de contragolpe aislada para lograr el triunfo, aunque para ellos el punto ya era una gran victoria.

Ante tal tesitura, al Granada le tocó mandar sin apenas espacios y se le nublaron las ideas. Jugadores como Vadillo o Pozo, acostumbrados a inventar, quisieron desbordar como de costumbre pero se encontraron con un sistema de ayudas defensivas del conjunto soriano que les hizo jugar en desventaja numérica en cada acción individual. Tampoco la movilidad con la que acostumbran a desdibujar a las zagas rivales emergió esta vez.

La figura del 'nueve' no funcionó. Rodri fue de nuevo la apuesta, pero apenas rondó el área, y cuando lo hizo le anularon el gol. Ramos mejoró a su compañero pero todo se precipitó con la expulsión.

 

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