Crónica

Ramos erige al Granada en rey del verano

Ramos erige al Granada en rey del verano
ALFREDO AGUILAR

El equipo se lleva su trofeo ante el Sevilla e hila un pleno de siete victorias en esta pretemporada

RAFAEL LAMELASGRANADA

No es un título pero el Granada puede presumir de algo más que levantar su trofeo de presentación. Se convirtió en el rey de la pretemporada con un pleno de siete victorias, mejorando el registro de su rival, el Sevilla. Los goles llegaron en la segunda mitad, todos de cabeza, los dos primeros de córner. Germán adelantó a los locales y Diego Carlos hizo lo propio para los hispalenses. Cuando todo se abocaba a la rueda de penaltis, apareció Adrián Ramos para elevarse en el área y rematar un envío fabuloso de Víctor Díaz. Si el colombiano necesitaba redimirse ante la polémica de su denuncia de los impagos por lo adeudado por John Jiang, encontró la mejor manera de hacerlo. Acalló críticas.

2 Granada

Rui Silva (Aarón Escandell, m. 46); Víctor Díaz, Domingos Duarte (Neyder Lozano, m. 77), Germán, Quini; Yan Eteki, Montoro, Azeez (Antonio Puertas, m. 52); Vadillo (Carlos Neva, m. 63), Machís (Fede Vico, m. 52) y Soldado (Adrián Ramos, m. 63).

1 Sevilla

Vaclik; Corchia, Kounde, Diego Carlos, Escudero; Gudelj, Banega, Óliver Torres; Pozo (Bryan Gil, m. 46), Munir y Dabbur (Ben Yedder, m. 75).

GOLes
1-0, m. 57: Germán Sánchez, al cabecear un córner botado por Montoro; 1-1, m. 85: Diego Carlos, al rematar un balón tras un saque de esquina de Banega; 2-1, m. 89: Adrián Ramos, peinando un centro de Víctor Díaz.
ÁRBITRO
Soto Grado (comité riojano). Amonestó por el Granada a Soldado (m. 42) y Víctor Díaz (m. 66) ; y por el Sevilla, a Gudelj (m. 15) y Banega (m. 38).
INCIDENCIAS
Trofeo Ciudad de Granada, disputado en el estadio de Los Cármenes, ante unos 11.000 espectadores.

Más allá de presentaciones y reencuentros, el trofeo tuvo la finalidad de cerrar la pretemporada y servir de boceto para la inminente competición. La alineación de Diego Martínez se escrutó bajo la óptica de si será la que emplee en Villarreal el próximo fin de semana. El portero fue el esperado y la zaga y el ataque resultaron bastante acordes a las previsiones. Fue el centro del campo el que llamó la atención por la colocación de un 'trivote', una de las soluciones tácticas utilizada por el preparador gallego durante este periodo estival. De alguna manera premiaba el buen hacer de Ramón Azeez, intenso y goleador durante los minutos disputados, acompañando al líder Montoro y a quien está llamado a ser su socio habitual en las cañerías, Yan Eteki. Les costó encontrar fluidez y tal vez esto levante la duda del técnico de cara a la jornada inaugural.

Aunque los ladrillos nuevos reposen sobre una pared ya levantada, la obra no se dará por concluida hasta dentro de unas semanas. Ya veremos si gusta o no y, sobre todo, cómo afronta el desafío que le aguarda. Algunos elementos están aún por llegar y los que se encuentran de corto se irán habituando al patrón del entrenador, ayudados por una base que repite. La pregunta es qué querrá ser de mayor este Granada. Sus primeros pasos establecen algunas evidencias, al menos iniciales. Quiere un cuarto trasero bien armado. Dos jugadores de fuerza se ubicaron alrededor del arquitecto, Montoro, aunque el equipo experimentó mejoría cuando apareció un conector en la mediapunta, ya en la segunda mitad.

Montoro fue el primero en colocar un balón al área de Vaclik en una falta lateral. A partir de ahí, del pasillo de seguridad con los de la retaguardia, se desplegó un ataque que se pretendió fulgurante, con Machís y Vadillo como llamaradas y Soldado de ejecutor. Todo requiere engrase aún.

Los primeros minutos fueron de ajuste y tanteo. Respeto al dibujo, toque a un ritmo creciente y presión, mucha presión, de unos y otros. Los destellos salieron de la bota del sevillista Óliver Torres, pura clase, selecta. Por el Granada intentaba acelerar Machís, aunque le costó afinar en la conducción. Cuando lo fue logrando, se construyeron algunos contragolpes peligrosos, de final precipitado. Tiene que ir ganando en confianza, sin obsesiones.

El Sevilla quería el balón, amasarlo, pero los locales acecharon furtivos, prestos para salir con pies en polvorosa. Machís demostró en una acometida que también tiene freno, retrasando un pase a Vadillo para que este conectara a Azeez. Su disparo se estrelló en la defensa. Vadillo se probó con un lanzamiento directo un poco más tarde.

El vértigo ofensivo de estos rojiblancos se percibió en una rápida salida que comandó Montoro y en la que participó Soldado, dejando un balón al espacio para que Vadillo saliera a toda mecha. Tras serpentear, detectó a Machís, pero el venezolano no pudo colocar bien su derecha para patear a gol.

El brío fue animando a los anfitriones, que se manejaron más que bien en la prisa. Escenario ideal para el de Tucupita. Pugnó hombro con hombro con Kounde en una diagonal frenética, con un córner posterior que Vadillo enroscó a meta. Vaclik tocó lo justo, pero el árbitro no concedió el saque de esquina.

Machís, en constante intervención no siempre precisa, se lanzó de nuevo por el costado zocato para colocar un envío que le salió despedido pero que Vaclik mandó a córner por precaución. El Granada siguió escapando con dificultad de la maleza pero todos los servicios por fuera se marcharon largos, para desesperación de Roberto Soldado, que apenas pudo participar, mucho menos disparar.

Atrás, sólo hubo que lamentar una pérdida de Germán que casi aprovecha Munir para marcar. Regateó a Rui pero luego disparo con mansedumbre. Domingos Duarte apareció para rebañar la clara ocasión.

Diego sólo varió los porteros en la segunda mitad, dando salida a Aarón. Lopetegui tampoco meneó el árbol, sacando a Pozo, aplaudido en los prolegómenos, para que se insertara otro talento de la cantera hispalense, Bryan Gil, flamante campeón de Europa sub 19, con un aire a Messi no sólo en lo físico.

Machís volvió a incendiar la izquierda, aunque con un punto de ansiedad que le perjudicó a la hora de concluir el peligro. Fue sustituido un rato después, al igual que Azeez, para que el Granada retomara el patrón de la campaña pasada, ya con Vico de mediapunta y Puertas penetrando desde la derecha. La composición devolvió a Vadillo a la izquierda, desde donde se mostró incisivo y zigzagueante. Fueron minutos brillantes, con mucho movimiento arriba que comprometió al Sevilla. Llegó un córner que habilitó Montoro muy cerrado. En el área pequeña se despegó Germán para rematar ante Vaclik, en una situación en la que los visitantes protestaron una posible falta. No hubo VAR, así que no se pudo verificar.

Los de Lopetegui exploraron en busca de una reacción inmediata, pero el Granada supo poner obstáculos a sus llegadas. La coreografía rojiblanca arriba continuó, con Soldado muy generoso en las descargas hacia las bandas, con pies ligeros para atacar.

Diego no quiso quemar la munición del valenciano y le dio relevo pasada la hora de encuentro para que ingresara Adrián Ramos, recibido con algunos tímidos silbidos. También salió Carlos Neva por el mago Vadillo, para recomponer la partitura: Quini se fue del lateral zurdo al extremo derecho. El cordobés se soltó en ataque tras una nueva irrupción de los locales, con una pelota templada por Vico que peinó su paisano de cabeza.

El calor hizo mella en ambas tropas y lo único que hubo que lamentar fue un pelotazo en la cara de Bryan Gil a Domingos Duarte. Con la nariz taponada fue sustituido por otra de las de las incorporaciones, Neyder Lozano. Germán se ocupó entonces del sector derecho de la zaga.

Cuando todo parecía que se cerraría con un triunfo local, llegó un córner botado por Banega que remató con vehemencia Diego Carlos con la testa. Desde las esquinas brotaron los goles.

El tanto espoleó al Sevilla, que volvió a soltar a Bryan Gil por la corona del área, con un tiro afilado que escupió Aarón. Sin embargo, el Granada no se descentró, consiguió acometer con intensidad y en un centro fantástico de Víctor Díaz, Adrián Ramos, el hombre en el ojo del huracán, se alzó como un albatros para poner su frente al servicio del gol. Celebración ahogada primero, luego con manos al cielo y abrazo a los compañeros. El cafetero está envuelto en un debate que decantará a su favor de cara al aficionado si siguen llegando las dianas.

Todo acabó así y el 2-1 dejó un poso de alegría entre los aficionados. Falta mucho, lo importante está por comenzar pero la sensación es que la escuadra mantiene la seriedad de siempre, que no es poco.