Granada CF | La contracrónica

Volver a empezar

Volver a empezar
Ramón L. Pérez

No puede tildarse el empate ante el Albacete de una catástrofe, pero sí es una llamada de atención de lo que será el duro devenir por la división de plata que espera a este nuevo Granada

EDUARDO ZURITA. AFICIONADO DEL GRANADAGRANADA

Tras el muy doloroso curso futbolístico pasado culminado con un merecidísimo descenso desde Primera, ha vuelto el Granada a la división de plata, por la que transitó hace seis temporadas de manera fugaz y gozosa culminada con aquel ascenso en Elche en junio de 2011.

Recibía el Granada en su estreno en Segunda al Albacete, un recién ascendido del averno de la 2ª B, y que otrora fue rival en dicha categoría de bronce del propio club rojiblanco, en tiempos en los que el equipo manchego iniciaba una ascensión meteórica hacia Primera bajo la batuta de Benito Floro, con aquel conocidísimo “queso mecánico” que llevó a los albacetenses hasta las máximas cotas de su historia futbolística.

Fue claro Oltra en sus manifestaciones de que el fútbol no tiene pasado ni futuro, y que sólo vive del presente. Granada y Albacete, aunque provenientes de orígenes recientes distintos, están ahora encuadrados en la misma categoría de competición. Los fieles granadinistas que se dieron cita en Los Cármenes se las prometían felices en el regreso a la división de plata después de las muestras de equipo compacto que había ofrecido la escuadra rojiblanca en el tramo final de la pretemporada.

Pero pronto la realidad tomó presencia en el feudo rojiblanco. Una primera parte donde las diferencias entre un recién descendido de la élite y un equipo que acaba de llegar de la dura travesía por la categoría de bronce desaparecieron de inmediato. Es más, el Albacete pareció mejor posicionado a lo largo de dicha primera parte, donde los locales no lograron más que hilvanar un par de jugadas en que sus centrocampistas decidieron rasear el balón y enlazar entre ellos con cierta coherencia.

El equipo visitante mostró lo complicado del nuevo reto que supone la categoría en que se va a militar. Su fútbol se caracterizó por la fuerza física, un buen posicionamiento, no dar un balón por perdido, minimizar fallos, no conceder un metro al rival. Y el Granada no supo deshacerse de la tela de araña urdida por el Albacete en el primer periodo, de tal manera que el único tiro entre palos correspondió a los visitantes que obligaron a Varas a intervenir con tino para evitar el gol. Los locales sólo amagaron en un par de ocasiones donde sus acercamientos tuvieron algo de sentido, pero sin inquietar en absoluto al meta visitante, un invitado de piedra en este primer periodo.

En los locales destacó sólo el trabajo estajanovista de Baena en la lucha por el balón, algunas gotas de calidad de Montoro -demasiado escasas en este periodo-, y la sobriedad de Germán en defensa, exasperando los pelotazos sin sentido desde atrás de Menosse y la inocuidad que mostró el enlace Espinosa.

Seguro que Oltra recriminó a los suyos en el descanso, pues el choque tenía unos derroteros que podían llevar directamente a la primera derrota. El equipo rojiblanco cambió de cara en la segunda parte, donde se hizo dueño y señor del juego y del partido, favorecido por un Albacete que renunció a cualquier riesgo y sólo se limitó a defenderse como pudo de las andanadas locales.

El balón bajó al suelo y Montoro se convirtió en el eje vertebrador del equipo, dando mayor sentido al juego ofensivo, donde los laterales Víctor Díaz y Alex Martínez empezaron a aparecer por bandas, tras haber estado inéditos en la primera fase del encuentro. Se produjeron llegadas con más sentido, poseyendo más tiempo el balón el Granada, cuestión en la que había fracasado en la primera parte. Fruto de ello empezaron a sucederse las ocasiones, si bien la mayoría fueron con disparos desde fuera del área, donde lo intentaron Pedro Sánchez, Machís -todo pundonor y todo desacierto en la noche de ayer-, Kundé y más tarde Antonio Puertas, que suplieron y mejoraron a un insípido Espinosa y a un pundonoroso Baena, respectivamente, ya avanzada la segunda parte.

La más clara oportunidad para desnivelar el marcador vendría en la agonía del partido. Joselu provocó una falta fuera del área, alejada para un tiro directo. Kuné, Pedro Sánchez y Montoro rodearon el balón. Cuando todo parecía que iba a resolverse con un disparo directo, Montoro picó hábilmente la pelota por encima de la barrera dejando solo a Joselu ante el portero rival, pero el goleador falló estrepitosamente yéndose al limbo la ocasión que podía haber otorgado la primera victoria.

Todo era nuevo ante el Albacete. De los trece que vistieron la rojiblanca ante el equipo manchego ni uno sólo provenía de la aciaga temporada pasada. El equipo demostró compromiso y lucha, pero estuvo desacertado de cara a meta cuando consiguió inclinar la balanza del dominio en el juego. Ya el primer partido ha mostrado la realidad de este volver a empezar para el Granada. Un campeonato donde va a haber mucha igualdad, equipos muy correosos y tremenda disputa física, y donde es evidente la necesidad de acierto en la definición y de contar con cierta superioridad en cuanto a calidad que permita al equipo imponerse en unos choques que se adivinan muy disputados. No puede tildarse el empate ante el Albacete de una catástrofe, pero sí es una llamada de atención de lo que será el duro devenir por la división de plata que espera a este nuevo Granada.

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