Granada CF

Los volantazos de la era Jiang

Kangning Wang (iz), vicepresidente del Granada, y John Jiang, presidente./Alfredo Aguilar
Kangning Wang (iz), vicepresidente del Granada, y John Jiang, presidente. / Alfredo Aguilar

La inestabilidad en el organigrama del Granada desde que llegó se une ahora a las conjeturas sobre una posible venta del club. La oficialidad le quita crédito

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELASGranada

El Granada busca serenar los ánimos en medio de una erupción volcánica. Es la dimensión dramática que propicia cualquier crisis deportiva, sobre todo cuando se marca como objetivo subir de categoría de manera directa y a siete fechas para el final de Liga el equipo ni siquiera está entre los seis mejores, con la opción de promocionar. No hay alegrías sólidas para John Jiang, el empresario chino que con tantas ganas y buenas (e ingenuas) palabras desembarcó hace menos de dos años y que se ha tragado, desde entonces, un descenso a Segunda división. Ahora se topa con la posibilidad de quedarse estancado un curso más en la categoría. Lo de llegar a Europa, en el limbo.

De poco le está sirviendo preocuparse y visitar la ciudad al menos una vez al mes, viajando desde su país natal. Tampoco lo de recibir reportes diarios, despachar con sus subordinados y estar encima de ese día a día todo lo que puede, aunque sea telemáticamente. El fútbol es un negocio inestable, que va conociendo bien desde la óptica de la gestión y el marketing, pues en buena parte es de lo que vive, pero que se le escapa cuando de lo que se trata es de que el balón entre en la red. Esta es una 'ciencia' confusa.

Hay un ambiente de conjeturas en torno a la situación e incluso se desliza la posibilidad de que pretenda vender. No es sólo un chisme de calle, sino que gente que se mueve bien en este ambiente observa que esta opción está en sondeo desde hace unos meses. En la dirección del club no le dan crédito a estos comentarios. Trasladan que todo sigue adelante y hay detalles que corroboran su continuidad. Lo que parece muy complicado, en caso de prosperar algo así, es que exista cualquier atisbo de que amortice los 37 millones de euros que desembolsó a Gino Pozzo por el 98% del accionariado. Tal y como está el mercado, ni por la mitad encontraría un interesado.

No hay ninguna certeza de que esto vaya a ocurrir. El Granada institucionalmente es viable, incluso en la delicada circunstancia de estancarse una campaña más en Segunda. Otra cosa es que no revertir la inercia actual provoque el hartazgo del dueño. Poco beneficio ha sacado Jiang hasta ahora de esta aventura. La única entrada de capital para él, indirectamente, es a través del contrato de promoción que tiene el equipo con Desports, su empresa de marketing, con el fin de explotar la imagen del Granada en China. Las especulaciones sobre que va a su cuenta personal cualquier ahorro en la inversión en plantilla se adentran en la ficción.

El club ha tenido un gasto alto en salarios aunque no abonara traspasos a otros equipos. Los pequeños accionistas tuvieron acceso a las últimas cuentas (y lo tendrán a las futuras). Pueden conocer cifras globales de gasto. En caso de reparto de dividendos ante cualquier superávit (el último, el de la 2016-2017, fue de unos seis millones), también se llevarían su tajada. Pero no lo ha habido. Queda en las arcas. Lo contrario, que se llevara a otro lado sin justificar, sería una estafa denunciable.

En este deporte, los llamados 'inversores' no suelen encontrar el retorno que muchos creen. Esto sólo pasó con Gino Pozzo porque fue capaz de apostar en un mal momento y vendió en lo más alto. El resto de 'mecenas' utilizan el fútbol como plataforma de imagen para abrir puertas en sus ámbitos. No quieren perder dinero en derroches y buscan la autofinanciación, salvo honrosas excepciones. El Granada es convencional en ello. Su principal propietario no compró deuda, como sí hizo su paisano del Espanyol, ni ha ampliado capital, una medida que repercute levemente en el techo de gasto en plantilla, apenas un 25%.

Jiang, es evidente, quería que esto no se convirtiera en un sumidero de dinero a fondo perdido y que fuera su lanzadera en España para otros aspectos. Ir a los palcos de los grandes estadios, abrir nuevas relaciones con gente poderosa del fútbol, expandir su propia empresa. Gracias a su posición ha tocado a la puerta de Gerard Piqué, con el que afrontará una apuesta con videojuegos de por medio, o se ha acercado hasta Andrés Iniesta, al que se coloca para la próxima campaña en el Chongqing Dangdai Lifan, la escuadra que también preside en su nación bajo el auspicio de DDMC, no solo.

Reinversión

Jiang inició todo esto cuando este conglomerado empresarial relacionado con la tecnología y lo inmobiliario que se quiso introducir en la industria del entretenimiento decidió comprar Desports, la agencia del empresario. La operación se gestó en 2015 y recibió unos 106 millones de euros, según el portal Palco23. Con ese dinero inició su desembarco en entidades deportivas.

Pagó 37 millones por el Granada a través de la mercantil Link International Sports Limited. Compró después el 60% del Parma italiano y se quedó con el 5% del accionariado de los Minnesota Timberwolves, equipo de baloncesto de la NBA. DDMC en su momento también adquirió el 46% de Media Base Sports, la agencia de Pere Guardiola, y así se gestó la alianza entre el hermano del entrenador del City y Jiang para buscar un club en España. Guardiola medió y le preparó el organigrama.

DDMC invirtió a su vez en la compra del Chongqing Dangdái Lifan, dejando a Jiang también con su presidencia, corriendo con los gastos. Desde el pasado verano esta supervisión de DDMC se rompió en el Granada. Jiang voló solo y montó una nueva empresa, Hope, junto a una de las personas que sí seguía en su círculo, David Belenguer. Hombre influyente en el equipo rojiblanco aunque no tenga cargo nominal. Es el impulsor de este nuevo ciclo. El que recomendó la llegada de Antonio Fernández Monterrubio a la dirección general.

Tantos vaivenes provocaron situaciones llamativas, representadas en la figura de Tony Adams. Fue primero miembro del grupo que aconsejaba a Jiang. Después asumió la dirección deportiva cuando Javier Torralbo 'Piru' fue despedido. Acabó de entrenador. En medio, eligió al nuevo director deportivo, Manolo Salvador, a quien le aseguró por contrato la elección del entrenador. Después cayó en desgracia y meses más tarde no renovó. Ya no le escuchan.

Belenguer y su gente, sin embargo, querían a Fernando Hierro en el banquillo. Esto provocó un choque con Salvador, que inicialmente apostó por Luis García Plaza (que quería un contrato largo) y al final optó por José Luis Oltra, quien aceptaba firmar por un año. Llegó a amenazar con su dimisión. Las aguas al final se apaciaguaron pero en septiembre el nuevo grupo contrató a Antonio Cordón, ejecutivo deportivo que pasó por el Villarreal y el Mónaco. Aunque tampoco tiene puesto señalado en el Granada, se tornó en una especie de jefe para Salvador, visualizándose una bicefalia que ha alterado el funcionamiento diario. Salvador, contratado por tres años, se encontró con un escenario inesperado con el que ha transigido, pero veremos si continúa a futuro, sobre todo si no se logra el objetivo del equipo.

Jiang, durante su etapa en rojiblanco, ha contado con tres asesores directos (Pere Guardiola, Tony Adams y David Belenguer); tres directores deportivos (Javier Torralbo 'Piru', el propio Tony Adams y Manolo Salvador); seis entrenadores (Paco Jémez, Lluís Planagumá, Lucas Alcaraz, el 'factotum' Adams, José Luis Oltra y Pedro Morilla) y dos directores generales (Sergi Vieta y Antonio Fernández Monterrubio). En menos de dos temporadas, toda una vida con muchos volantazos.

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