El vínculo fugaz del Cucho Hernández

Cucho Hernández, en acción./LALIGA
Cucho Hernández, en acción. / LALIGA
La Plazoleta

La revelación de LaLiga 1|2|3, con diez dianas, tuvo contrato rojiblanco, pero al pertenecer a la red de Pozzo, el italiano terminó por decidir su futuro, dejándolo en el conjunto oscense

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELASGRANADA

La primera vez que Manolo Salvador supo de Juan Camilo Hernández fue por boca de Adrián Ramos. El atacante, ya comprometido a hacer la pretemporada con el Granada, le solicitaba una mediación para que el que ya apodaban como el Cucho se quedara cedido hasta diciembre en el América de Cali, club donde se formó Ramos y con el que este verano llegó a ejercitarse informalmente para no perder la forma antes de volver a España. Su directiva le pidió este gesto. Lo desveló el cafetero en medios de su país, no es ningún secreto.

Salvador se puso en contacto con Fran Sánchez, gerente deportivo rojiblanco, intuyendo que el futbolista al que se refería Ramos era uno de tantos que pertenecían a Gino Pozzo, el antiguo propietario del club, al que ya se le había comunicado la intención de ruptura del convenio con sus futbolistas por parte del vicepresidente Kangning Wang. Poco a poco fueron colocados, por decenas. Y así iba a ser en este caso también.

Sánchez confirmó el vínculo y los dirigentes nazaríes quedaron con las manos atadas aun en el caso de que se les hubiera despertado el interés. La prensa colombiana seguía refiriéndose a Juan Camilo Hernández como futbolista del Granada, pero resultaba inexacto. Era de Pozzo, que enseguida le agregó al Watford, en el que no podía quedarse al carecer del permiso de trabajo británico. Este se obtiene disputando un porcentaje de los partidos internacionales de su selección en los que haya podido ir convocado durante los dos años anteriores a la petición del permiso.

Carece del permiso de trabajo británico y no puede ir al Watford aún; le volverán a colocar

En el caso de Colombia, puesto 13 en el escalafón de la FIFA, sería un 45% de ellos. La otra vía, más excepcional, es que un tribunal deportivo le considerara como un 'talento joven'. Esto es, una futura estrella que, por su edad, no puede cumplir el requisito de participaciones con su país. El Watford logró sortear esta grieta con el brasileño Richardson, de 20 años, pero obligándose a colocarle un salario alto. Cucho no llega ni de lejos a semejantes emolumentos.

La cesión a España era una alternativa clara. Le encontró rápido acomodo en el Huesca, en un pase oficializado el 8 de julio, sin consultar al Granada, que nada podía reclamar pues Pozzo manda en relación a estos futbolistas. Lo aclaran siempre los abogados que han estudiado esta burocracia, aplicada en su día con Success o Peñaranda. La apuesta de los de su órbita era Darwin Machís, más reputado, que además tenía predisposición por enrolarse. Hernández acabó en una entidad con la que el italiano guardaba buena relación. Allí explotó precisamente Machís en su día. Allí está Cucho haciéndolo fenomenal. Diez goles en su haber.

La revelación de LaLiga 1|2|3 está asombrando no solo por su facilidad para el remate sino por sus maneras de delantero total. Pese a medir sólo 1,75 metros, es ágil para encontrar opciones de disparo, con una sobresaliente visión para el desmarque, rapidísimo. Como tantos otros sudamericanos, le descubrió la red de ojeadores del Udinese, escuadra matriz de la familia Pozzo. Rafa Monfort, captador jefe (de nacionalidad española), visitante frecuente en Granada en tiempos de Pina, le echó la red encima como ha hecho con tantos otros.

Le observó en el Deportivo Pereira, de la Segunda división colombiana. Cucho tenía 17 años y cuatro meses. Llevaba 21 goles en 34 encuentros. Pozzo usó al Granada, a través del registro habitual de futbolistas no inscritos en competición asimilados a las categorías inferiores, para rubricar el contrato de Hernández, indemnizando a su equipo con 1,5 millones de euros. A la espera de su mayoría de edad, abogaron por un préstamo en uno de los grandes conjuntos de su país, como es el América de Cali.

Le faltó continuidad, aunque sí la encontró con la selección sub 20, participando en el sudamericano de Ecuador. Colombia quedó última en el hexagonal con dos puntos, pero Cucho fue importante, aportando un par de goles. Esta progresión, unida a los conceptos que iba mostrando, motivaron que la directiva del América le quisiera retener hasta diciembre. Pero Pozzo no quería retrasar su salto a Europa y Emilio Vega, director deportivo del Huesca, tenía apuntado su nombre, pues estuvo viendo aquella competición de jóvenes. Pese a ser extracomunitario, se lo quería quedar.

Su futuro está muy abierto porque todavía no ha debutado con la selección absoluta y necesita continuidad en ella para poder obtener el permiso que le abra las puertas del fútbol inglés o bien una mejora contractual superlativa. Esto podría ocasionar que Pozzo decidiera cederle la temporada que viene otra vez, seguramente en Primera división para aumentar su cartel, o bien precipitara un traspaso. De la prisa o no que tenga en su avance, bien para que juegue en el Watford o para que mejore su precio en el mercado, se determinará el porvenir del Cucho.

Quién sabe, lo mismo contradice aquello que alegaba Adrián Ramos para marcharse en verano. Advirtió que José Pékerman, el seleccionador colombiano, acotó estar en su combinado nacional a futbolistas que militaran en Primera división. A Colombia no le faltan armas en ataque, pero veremos si Cucho, con sus 18 primaveras, 10 goles ya en quince partidos, es capaz de tumbar este dictamen tan categórico y acudir a Rusia. Al final, lo primordial es el rendimiento y, de momento, el de Hernández es magnífico. El de Ramos se ha visto nublado por las lesiones. En Los Cármenes, este domingo, se saludarán.

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