Granada CF

El último adiós del avión venezolano

Darwin Machís celebra uno de los goles que le marcó al Almería en Los Cármenes./A. AGUILAR
Darwin Machís celebra uno de los goles que le marcó al Almería en Los Cármenes. / A. AGUILAR

Machís fue el mejor atacante rojiblanco en una Liga en la que los delanteros no rindieron al nivel esperado. 14 goles ayudan a explicar su temporada. Ayer se despidió de la afición

Machís se despidió ayer del Granada con una emotiva carta dedicada sobre todo a la afición. «Gracias al club, por la confianza depositada en mí desde el primer momento; a mis compañeros, por acogerme como uno más; a la afición, por su calor, su apoyo incondicional, por cada grito de ánimo... El nacimiento de mi hija ha hecho que esta temporada con vosotros haya sido aún más especial. Siempre llevaré un trocito de Granada conmigo», expresó en su misiva, difundida por redes sociales. Su destino será el Udinese, como parte de los futbolistas del fondo relacionado con la familia Pozzo.

Descaro, desborde, velocidad, potencia y gol. Machís fue la estrella del Granada en la ya concluida temporada 2017/18, pero él solo no pudo cargar sobre sus hombros toda la responsabilidad de un equipo que se hundió anímica y deportivamente en el último tercio de la competición. El atacante de Tucupita regresó a Granada ilusionado con ayudar al equipo rojiblanco a retornar a Primera.

Con muchas ganas y con la calidad que atesora, Machís completó el mejor año de su carrera en el equipo con el que debutó en España: el Granada. Le costó arrancar al principio de la misma manera que a sus compañeros, pero cuando se estrenó como goleador lo hizo a lo grande: dos tantos que sirvieron para encarrilar la primera victoria de la temporada ante el Córdoba (jornada 6). El venezolano continuó dando muestras de su calidad en los siguientes encuentros, en los que ninguno de sus rivales por el puesto pudo poner en duda su titularidad en la banda izquierda. Fue el socio perfecto de Álex Martínez y un futbolista clave en la racha de seis victorias en siete partidos que experimentó el Granada tras el citado arranque a medio gas.

Con tres goles suyos en un partido cuya actuación fue digna de matrícula de honor, el Granada goleó en casa a un Lorca peleón (4-1) y se aupó a la segunda plaza en la duodécima jornada. Los rivales ya sabían perfectamente que el equipo rojiblanco era 'Machís y diez más' así que Osasuna, el siguiente adversario, tejió una tela de araña para que el no brillara en el siguiente encuentro (0-0) y el Sevilla Atlético se aprovechó de su ausencia por un compromiso internacional para asaltar Los Cármenes contra todo pronóstico (1-2). Ahí se empezó a hablar de 'Machisdependencia', una dolencia que el Granada sufrió a lo largo de todo el campeonato. Machís acabó la primera vuelta con siete goles y el Granada la terminó en zona de promoción. Ahora bien, en la segunda vuelta Machís comenzó rindiendo mucho mejor en casa que fuera y eso se tradujo en que el Granada era letal como local, pero muy vulnerable como visitante. No mejoraron las cifras a domicilio hasta que el propio Machís se inventó una jugada 'maradoniana' en Córdoba y encaminó con un soberbio gol la remontada que su equipo (1-2). El Granada se beneficiaba de su buen momento, pero lamentaba sus partidos malos, como por ejemplo ante el Nástic (jornada 30), en el que fue poco determinante y hasta falló un penalti. Tampoco estuvo acertado en Oviedo, donde se autoexpulsó por agredir a un rival. Le cayeron cuatro partidos de sanción y en ellos el Granada se desmoronó y perdió casi todas sus esperanzas de luchar por el ascenso.

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