Granada CF

Tres generaciones cuidando del Granada

José Luis Martín Gómez (izquierda) y José Luis Martín Alguacil (centro) operan de la rodilla derecha a un paciente en el quirófano de Vithas La Salud./Alfredo Aguilar
José Luis Martín Gómez (izquierda) y José Luis Martín Alguacil (centro) operan de la rodilla derecha a un paciente en el quirófano de Vithas La Salud. / Alfredo Aguilar

La familia Martín cumple tres décadas como traumatólogos de referencia del club rojiblanco, siempre que los futbolistas le dejan

Camilo Álvarez
CAMILO ÁLVAREZGranada

La tradición manda. La familia Martín se ha dedicado a la medicina desde hace generaciones. Concretamente seis. José Luis Martín Alguacil representa el último eslabón de esta cadena. Desde hace tres, esta familia de traumatólogos granadinos ha cuidado de los jugadores del Granada CF y de muchos otros deportistas, profesionales y amateur, de la provincia y del resto de España. La relación con el club rojiblanco comenzó en la época de Cándido Gómez, cuando decidió contar con los servicios médicos del especialista José Ignacio Martín Guerrero, ya fallecido. «Entró en el club como médico traumatólogo. Estuvo prácticamente toda la época de Candi en la presidencia» en aquellos gloriosos años setenta, recuerda su hijo, José Luis. El Granada le resultaba un asunto «familiar» porque «desde pequeño iba al vestuario, los jugadores iban a la consulta...».

Ha cambiado mucho la cosa. «Por aquí han pasado jugadores importantes como Aguirre Suárez, Jaén, Fernández, Ñito... jugadores muy buenos, entonces se notaba la repercusión que tenían. Aunque no al nivel de hoy, porque entonces sólo veías al equipo en Los Cármenes cuando jugaba y una o dos veces al año por la televisión».

La presión de querer ver a un jugador lo antes posible sobre el terreno de juego existe, aunque no precipita de ninguna manera su forma de proceder. «Hay mucha presión, con los entrenadores y los plazos de recuperación», admiten.

«Hay mucha presión de los entrenadores para recuperar a los jugadores y acortar los plazos» José Luis Martín Gómez

«Entré por primera vez a un quirófano en la operación de Molina, la única vez que me mareé» José Luis Martín Alguacil

«La artroscopia y las técnicas poco invasivas, así como la figura del readaptador, favorecen la vuelta temprana al trabajo del futbolista» Avances

Años más tarde Martín Gómez se convirtió también en «el traumatólogo del Granada en la segunda época de Candi, pero ya cuando el Granada estaba en Segunda B. El médico del club era muy amigo mío así que la relación fue muy estrecha, con Lucas Alcaraz de entrenador». La operación más conocida de aquella época fue «la de Molina, que era el alma de aquel equipo. Tuvo una luxación de tobillo, una lesión muy grave. Se recuperó». Por entonces su hijo ya pululaba, como lo había hecho él años antes, por allí aprendiendo el que en un futuro sería también su oficio. Aquella operación fue «la primera vez que yo entré en un quirófano. Tenía catorce años y me mareé. Ha sido la única vez que me he mareado en toda mi vida. Vi a mi padre sudando, los focos...», reconoce el hijo Martín. Una vez que Cándido Gómez se marchó «mi relación contractual con el Granada acabó, pero no con el deporte», rememora José Luis padre. Por sus manos han pasado muchos jugadores de baloncesto, entre ellos Andrea Pecile, Curtis Borchardt o el internacional argentino Juanpi Gutiérrez. También se encargó durante años de la cantera del Granada 74.

Lejos de Granada

Las cosas han cambiado mucho, admite el médico granadino. «Entonces el futbolista de Primera división se dejaba tratar por el médico. Ahora cuando se tienen que operar, como mínimo se van a Barcelona o Madrid, y si es extranjero el jugador, fuera de España», señala. Admite que «no» le molesta, «a mi edad ya nada me molesta». Su hijo, también José Luis, apunta que «muchas veces es el representante el que decide este tipo de cosas. Muchos de ellos no son de Granada y tienen fuera su propio médico de referencia». Ambos recuerdan el caso de Fran Rico como ejemplo: «Se fue a Vigo a operarse, a un doctor (Juan Cota) que ya le había operado antes y que era de su confianza». Martín Gómez admite que «después de aquella lesión y de sus antecedentes pensé que no iba a tener una vida deportiva muy larga, sin embargo, ha podido jugar varias temporadas, aunque ahora se ha vuelto a lesionar. Esa rodilla ya estaba muy tocada».

José Luis Martín Alguacil se encarga ahora junto con su padre de continuar con la labor de colaboración con la entidad granadinista desde el hospital Vithas La Salud y en la Clínica Martín Gómez, además de ser el traumatólogo de la Federación Andaluza de Fútbol en la provincia. «Hay lesiones que para hacer una práctica deportiva amateur uno se recupera sin problemas, pero no para competir al más alto nivel. Puyol se tuvo que retirar por una lesión de cartílago», por ejemplo.

En estos años de relación con el deporte de la familia Martín «más que el tipo de lesiones, lo que ha cambiado ha sido el tratamiento. Antes un futbolista se rompía el cruzado y podía significar el final de su carrera. Ahora se recuperan prácticamente todos». En parte ha sido gracias a técnicas poco invasivas como la artroscopia, «que ha supuesto un cambio muy importante». Produce menos daños en los tejidos y, por lo tanto, favorece la recuperación del paciente.

Sobre si el trabajo de prevención ayuda a evitar lesiones, no lo tienen muy claro: «Se está investigando pero hay pocas certezas». Ahora existe la figura del readaptador, que funciona en cualquier equipo profesional. Ademas, con estas técnicas poco invasivas, se favorece la vuelta temprana al trabajo. «Antes se colocaba el yeso o una fédula, ahora cuando se opera la idea es cuanto antes empezar a mover la zona. Ese es uno de los grandes avances de los últimos años».

Aunque muchos pueden pensar que la rotura del ligamento cruzado, la temida lesión, es la más grave a la que se puede enfrentar un futbolista, los doctores matizan: «Es la más grave en cuanto al tiempo de recuperación, pero es más probable que un futbolista deje de jugar por una lesión de cartílago que por esta. Con las técnicas que usamos hoy día, conseguimos que la rodilla quede prácticamente como estaba antes de la lesión».

Todavía no han tenido que decirle a ningún profesional que no va a poder seguir jugando. «Los profesionales, es su vida, van a intentar llegar hasta el final. Por ejemplo, a Fran Rico si no hubiera sido deportista profesional se le habría dicho que dejara de jugar al fútbol y practicara deportes menos invasivos como el ciclismo o la natación. Los futbolistas son los mejores pacientes porque quieren llegar hasta el final para recuperarse, no pueden aceptar un 'no'», dicen.

Consultores granadinistas

Martín Alguacil, que trata con los futbolistas del club en los últimos años, explica que «son gente bastante sana en general. Sin ir más lejos, este año tanto Germán como Rubén (Sánchez) -delantero del Granada B que este verano se produjo la rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha- en el trato han sido tíos bastante agradables».

Sobre su actual relación con el Granada, explica que «nosotros somos consultores. Con los médicos actuales del Granada, Antonio Fernández (primer equipo) y Felipe Segura (Granada B), hay muy buena comunicación. En la mayoría de los casos no recurren a los traumatólogos y solucionan el problema ellos mismos. Pero cuando hace falta cirugía sí acuden a nosotros. Con Felipe Segura la relación viene de lejos, pues fue médico del CB Granada. El trato con él es excelente».

El fútbol tiene mucha más repercusión que cualquier otro deporte y quizá por eso, y por la atención que suscita desde fuera, se podría pensar que son pacientes especiales, pero ambos doctores matizan: «Sería un error tratar de forma distinta a un futbolista que a otro paciente. Los plazos son los que son. Cambia sólo que es gente que necesita estar cuanto antes jugando, así que no puedes especular y debes acudir a la técnica más práctica para que vuelva a jugar lo antes posible. Una vez que entra en quirófano, no cambia nada. Lo que es bueno para un futbolista lo es para cualquier paciente».

Además de traumatólogos del Granada desde hace años, los dos se confiesan aficionados al equipo. El padre, Martín Gómez, afirma tajante: «Este año va a subir a Primera». Le gusta cómo ha conformado esta temporada la plantilla. Comparte su pasión rojiblanca con el Barcelona, algo que no puede remediar, aunque no le gusta en absoluto el uso político que se está haciendo del club azulgrana.

Mourinho y el médico que lleva dentro

El carácter acaparador del entrenador portugués José Mourinho no es noticia a estas alturas. Tanto sabe de todo que llegó a llamar «iluminado» a uno de los mejores traumatólogos de España. El portugués aseguró, jugando a ser médico, que Higuaín se tenía que operar de una hernia de disco, mientras que el doctor recomendaba evitar la cirugía. Al final el futbolista se operó y el entrenador portugués pensó que se había perdido un mes en el proceso. A partir de entonces 'Mou' decidió que las lesiones de gravedad, sobre todo las que afectaban a futbolistas de su cuerda, se trataran fuera de España por doctores y fisioterapeutas de su confianza. Los desencuentros del actual técnico del Manchester United con los médicos del Real Madrid fueron habituales y en ese pulso salió mal parado Juan Carlos Hernández. El caso lo conoce de primera mano Martín Alguacil: «Coincidí con el médico del Madrid (Juan Carlos Hernández) haciendo un máster. Me contó su difícil relación con Mourinho». «Aquello sí era presión», admite entre risas.

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