Trabados para caer

Se ha hecho habitual que los últimos minutos sean nefastos para el Granada en sus duelos ante los vallecanos en el feudo madrileño

Trabados para caer
EDUARDO ZURITA (AFICIONADO DEL GRANADA)GRANADA

No es Vallecas un campo particularmente afortunado para el Granada. Se ha hecho habitual que los últimos minutos sean nefastos para el Granada en sus duelos ante los vallecanos en el feudo madrileño. El “Tamudazo” en claro fuera de juego de la temporada 2011-12 no llevó al Granada a Segunda gracias a la acción salvadora de Falcao en Villarreal; Trashorras le clavó a Toño por la escuadra una falta directa cuando ya el partido estaba vencido en la campaña 2012-13; y esta vez fue un defensa, Dorado, el que protagonizó la jugada del partido, y quizá de su carrera futbolística en el plano ofensivo, para batir a Rui Silva y dejar los tres puntos para los locales cuando se acababa el tiempo reglamentario.

Crónica

Fue el enfrentamiento ante el Rayo en Vallecas de esta temporada un partido trabado, turbio, escasamente estético. Con poco fútbol bien ligado, sin prácticamente ocasiones en todo el primer periodo, y con varias acciones con marchamo de gol en la segunda parte para ambos contendientes. Un empate final no hubiera extrañado a nadie. El duelo fue parejo en cuanto a posesión, muy luchado por todos los contendientes, pero con escasa lucidez futbolística.

Rayo y Granada merodearon el gol sólo en el segundo periodo, si bien los de Madrid estuvieron bastante más cerca del mismo, como lo prueba que las intervenciones de Rui Silva fueran más decisivas que las de Alberto García, y que el portugués fuera a la postre el mejor de los granadinistas. Una clara muestra de que el dominio no estuvo casi nunca del lado del Granada, bastante desdibujado en el control de juego y en la creación en la tarde-noche vallecana.

No consiguió Oltra el dominio que pretendía aparentemente con la inclusión de la dupla Montoro y Kunde en el centro del campo, con Pedro y Machís por las bandas y Espinosa en la posición de media punta, dejando a Joselu en punta. Un dibujo habitual donde sólo el joven Kunde estuvo un poco más entonado, especialmente en la primera hora de partido, aunque terminó diluyéndose. Montoro fue de más a menos, con algún pase en largo destacable al principio pero muy mermado en sus funciones defensivas y de equilibrio tras una discutible amonestación recibida en la primera parte con la que cumple ciclo. El talentoso Espinosa no apareció, Machís brindó una de sus actuaciones más grises de la temporada, y Pedro sólo tuvo presencia a balón parado, donde propició una gran ocasión en la segunda parte al entonces recién incorporado Rey Manaj, que no acertó a conectar un perfecto lanzamiento de falta de su compañero. Bastaba empujarla de cabeza en el área chica, pero aunque el albanés se adelantó bien a sus defensores, parece que está reñido con el gol.

El Granada creó muy poco fútbol con el dibujo inicial trazado desde el banquillo, y se acercó mejor al marco rival con un fútbol más directo, cuando Espinosa dejo a Manaj su puesto y aparecieron dos puntas, Joselu y el propio Rey. Los balones por alto empezaron a ganarse gracias al albanés, y el onubense tuvo dos opciones de gol que no llegó a concretar. También es cierto que el equipo devino menos armado en la medular, y los locales empezaron a llegar con peligro evidente en varias ocasiones ante Rui Silva, que le sacó con grandes reflejos a Galán un remate a bocajarro y realizó otra gran intervención ante Javi Guerra.

El intercambio de golpes hacía presagiar que una sola acción acertada por parte de uno de los bandos decantaría definitivamente el marcador. Oltra dudó otra vez de la bondad de la segunda configuración que había implantado, y sacó a Machís del campo para dar entrada a Baena para teóricamente fortalecer la contención, adelantando a Kunde y abriendo a banda a uno de los puntas. Una tercera apuesta que tampoco resultó.

Al tanto de Dorado en el minuto 87 en una jugada derivada del rechace de un saque de esquina se trató de responder con un último intento a la desesperada de añadir pólvora con Adrián Ramos supliendo a Álex Martínez y apostando a la desesperada por una defensa de tres para sumar efectivos delante. No se llegó nunca al área rival en el escaso tiempo que quedaba, muy reducido dada la ridícula prolongación de dos minutos concedida por el árbitro.

No estuvo acertado el Granada en Vallecas. Pudo rascar un punto, pero el acierto de Dorado dejó la victoria en casa del equipo madrileño al final del encuentro, al que los granadinistas habían llegado con opciones de puntuar gracias en buena parte a la actuación de su cancerbero Rui Silva, que demostró capacidades suficientes para sustituir con garantías a Varas cuando se precise. Se está en un bache en la obtención de puntos, con sólo una vitoria en las últimas cinco jornadas y cinco puntos obtenidos de los quince disputados. Puede ser que ante Sevilla Atlético y Rayo pudiera haberse merecido algo más y que la fortuna no estuvo del lado rojiblanco en ambos duelos, pero también debe hacerse autocrítica sobre la incapacidad manifestad de imponer en el control de juego en las dos últimas visitas a domicilio, donde el Granada ha perdido oportunidades de dar sendos golpes en la mesa para fortalecer sus aspiraciones.

Habrá que trabajar en la recuperación de las sensaciones de equipo compacto demostradas en otras jornadas, y sobre todo avanzar en la capacidad de control efectivo de los partidos disputados fuera de casa. Cuando el Granada domina el ritmo del encuentro se ha mostrado casi siempre bastante eficaz, pero ha presentado debilidades manifiestas en partidos con situaciones trabadas donde el Granada nunca ha sido dominador claro del juego y que casi siempre han beneficiado finalmente los intereses del equipo rival.

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