Granada CF

Un tipo «discreto» que se gana a los jugadores «con el diálogo»

Portugal habla con Munitis en su etapa en el Racing/Celedonio
Portugal habla con Munitis en su etapa en el Racing / Celedonio

Desde Córdoba, Santander y Valladolid repasan la carrera de Miguel Ángel Portugal

Camilo Álvarez
CAMILO ÁLVAREZGranada

«Discreto, cercano, que nunca se sale del guion ni pierde los papeles», así lo definen los que lo han visto trabajar en los últimos años a Miguel Ángel Portugal. Sus últimas temporadas de jugador las pasó en Córdoba, donde fue «un líder en el vestuario» y donde coincidió con, entre otros, Paco Jémez, que por entonces empezaba su carrera como defensa. Allí echó raíces. Se casó con una chica de la tierra y comenzó a trabajar para el club en la dirección deportiva. Rafa Aranda, periodista del Diario Córdoba y amigo personal de Portugal, lo considera el «responsable de la modernización del club». Su conocimiento del mercado y sus vínculos con el Real Madrid le ayudaron a «traer a algunos futbolistas interesantes» al equipo blanquiverde.

De su estilo destaca Aranda que le gustaba tener el balón y que estudiaba al rival al milímetro. «Se sabía todos los detalles de cada partido». Su principal problema fue saber lidiar con un vestuario muy complicado que acabó con su temporada en Córdoba antes de tiempo.

El técnico burgalés tuvo su etapa más longeva en los banquillos al frente del Racing de Santander, donde estuvo en tres temporadas divididas en dos etapas diferentes. En la primera «todo le fue de cara», recuerda Marcos Menocal, periodista del Diario Montañés de la capital cántabra. El equipo santanderino acabó la campaña 2006/07 décimo gracias, en gran parte, a los goles de Zigic y el fútbol de Munitis.

Menocal lo recuerda como un entrenador «con mucha escuela», pues «pensaba más como un futbolista que como entrenador». Basaba su trabajo en gran parte «en su experiencia» en los terrenos de juego. Tampoco le gustaba variar entonces su sistema. Se aferraba al 4-4-2, rememoran desde Santander. Aquel Racing era un equipo al que le gustaba «armarse bien en defensa y esperar el fallo. No se atrincheraba y por fases le gustaba tener el balón o salir al contragolpe», explica Menocal. En su currículo puede ponerse la medalla de haber sido el primero en descubrir a Sergio Canales cuando solo era un juvenil.

El último reto en España lo vivió en el Valladolid, donde tampoco le fue fácil. Fue una temporada, la 2015/16, en la que tres entrenadores se hicieron cargo del equipo pucelano. Él era el segundo. «No fue capaz de hacerse con el vestuario», ya que «no supo o no pudo gestionar comportamientos impropios de varios jugadores», explica Arturo Posada, periodista del diario El Norte de Castilla. Y eso a pesar de que destaca que «se gana al futbolista con el diálogo».

Es un tipo «muy correcto, tranquilo. No suele perder las formas ni en el campo ni fuera», señala. Allí, en Valladolid, varió el sistema y apostó por un 4-2-3-1. Quiso implantar un «juego elaborado» que «por momentos consiguió» y su verdadera «obsesión» fue que el equipo «no se partiera», algo que ocurrió. Quizá por eso no llegaron los resultados y no pudo acabar la temporada, reconoce Posada.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos