Se sumaron pero no aportaron

Carlos Calvo intenta controlar el balón en un partido ante el Albacete./
Carlos Calvo intenta controlar el balón en un partido ante el Albacete.

Por haber formado parte de aquella plantilla también cuentan como protagonistas de aquel ascenso a Primera aunque no tuvieran apenas minutos. El bloque que ascendió en Alcorcón fue reforzado con futbolistas que en algunos casos rindieron por debajo de lo esperado inicialmente

José Ignacio Cejudo
JOSÉ IGNACIO CEJUDO

Aquel proyecto del Granada en Segunda fue atractivo para muchos futbolistas. Lo comandaban Quique Pina y Juan Carlos Cordero, con la fama trabajada de conocer el mundo del balompié. A la plantilla que ascendió a Segunda en Alcorcón llegaron futbolistas que no contribuyeron como ellos quisieran a un proyecto que volvió a ser ganador y que asaltó la Primera división. Cada uno rehizo su carrera de una forma.

Un jugador del que se esperaba mucho al firmar y que aportó poco fue Carlos Calvo. Venía de jugar en Primera con el Xerez, disputando un buen número de partidos y haciendo cuatro goles. Jugó con frecuencia pero casi siempre desde el banquillo, con alguna que otra titularidad si faltaba Orellana. El extremo recaló en el verano de 2011 en el Hércules de Segunda, donde marcó ocho goles para ganarse el fichaje por el Almería. Con estos logró un nuevo ascenso a Primera en su currículo tras ya lograrlo en Jerez, pero terminó saliendo.

Hizo las maletas hacia el Xanthi griego, conjunto de media tabla que le puso un buen sueldo por delante. A una buena primera temporada siguió una mala que provocó su marcha. Sin equipo, estuvo entrenándose con el Cádiz hasta que firmó por el Huesca. Allí exhibió su irregularidad de la misma forma en que lo haría a partir del siguiente mes de enero en el Carranza, esta vez sí como cadista de pleno. Quique Pina llegó a calificarlo de «estorbo» el verano pasado. Se fue cedido al Badalona en invierno y le queda un año de contrato en Cádiz.

También apuntaba maneras la joven promesa murciana Pedro Barrancos, que llegó con 22 años del Murcia B. Nunca tuvo oportunidades y en invierno se fue al Logroñés. De ahí al Cádiz, a la Unión, al UCAM Murcia, al Iraklis griego, al Arroyo CP, al Orihuela y a su actual equipo, El Palmar, de Tercera.

Un caso parecido a los de Álex Cruz y Goku. El primero aterrizó en invierno como promesa del Nástic y al segundo se hizo ficha del primer equipo tras la baja de Muriel en abril, llegando a debutar en Huelva con el equipo ya clasificado para los 'play offs'. Cruz decepcionó y fue encadenando cesiones por el Sabadell, el UCAM Murcia y la Llagostera, hasta llegar libre al Burgos. Tras un paso por el Jaén, descendió a Tercera con el Mensajero el pasado mes de abril.

Goku se marchó en verano al Burgos tras renovar dos temporadas más. Fracasó y jugó en el Alcalá madrileño antes de volver al filial granadinista, al que ascendió a Segunda B. Firmó por el Murcia con la decepción de no quedarse en el primer equipo y a los pocos meses volvió a su Almuñécar 77. Ha vestido las camisetas del Comarca del Mármol y del Formentera antes de enrolarse en el Motril.

Juande aprende italiano

Uno de los más exitosos de esa terna es el motrileño Juande, que fichó en invierno cedido por el Betis como reemplazo de Kitoko. No tuvo protagonismo y al salir rescindió para marcharse al Westerlo belga. En el verano de 2012 fichó por la Ponferradina en Segunda, convirtiéndose en un jugador clave por dos años. Marchó con la carta de libertad al Spezia de la Serie B italiana y tras otros dos buenos años volvió a España para jugar en el UCAM Murcia el año pasado, con el que ha descendido.

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