Granada CF

Solvencia

Encuentro entre el Granada CF y el Real Oviedo./Alfredo Aguilar
Encuentro entre el Granada CF y el Real Oviedo. / Alfredo Aguilar

El Granada recuperó a Pedro Sánchez y Montoro en su once titular e hizo debutar a Chico Flores en sustitución de un Menosse señalado tras los dos tantos de Uche en tierras catalanas

EDUARDO ZURITAGRANADA

Tercera victoria consecutiva del Granada en casa. Desde que se encontró la senda de los tres puntos ante el Córdoba, el Granada ha resuelto con solvencia sus envites como anfitrión, con un balance de tres victorias con siete goles a favor y sólo uno en contra. Están los rojiblancos en el camino correcto como equipo local, mostrando capacidad de generar peligro y sobre todo una buena dinámica defensiva, consiguiendo en los dos últimos encuentros en Los Cármenes concluir con su portería a cero.

CRÓNICA

No hay que olvidar la tremenda igualdad de la división de plata, donde sin solución de continuidad muchos equipos concatenan actuaciones convincentes con decepciones inesperadas. Así, tras el varapalo en Tarragona de un Granada que entregó el partido al Nástic tras dos jugadas puntuales donde se erró gravemente en defensa, el partido ante el Oviedo se presentaba como una piedra de toque para medir las auténticas potencialidades del equipo.

El Granada recuperó a Pedro Sánchez y Montoro en su once titular e hizo debutar a Chico Flores en sustitución de un Menosse señalado tras los dos tantos de Uche en tierras catalanas. El gaditano en su debut dejó siempre sensaciones de saber posicionarse, ser férreo en el juego aéreo y experimentado en la trifulca donde sabe sacar ventaja. Sólo algún exceso de confianza con pérdida peligrosa del balón cerca de su propia área enturbió un debut donde claramente hizo suficientes méritos para mantenerse en el once de partida.

El encuentro se puso de cara en una jugada a balón parado. Un córner sacado en corto hacia Álex Martínez, que éste llevó en centro hacia el área sin excesiva precisión, terminó envenenándose para llegar hasta la posición de Joselu que, como siempre, porfió con entusiasmo para rematar haciendo que el defensor del Oviedo Christian desviase el esférico hacia el interior de su propia meta.

La ventaja temprana del Granada sirvió para templar al equipo de Oltra que, aunque en la primera parte no fue dominador del juego, estuvo bien plantado en la contención para evitar que los ovetenses se acercasen con peligro a la meta de Varas. A la seguridad de la pareja de centrales conformada por Chico Flores y Saunier se unió la labor encomiable de Baena en el corte por la zona central, auxiliado de un Montoro que iría a más en la segunda parte.

El primer periodo tuvo escasos acercamientos con peligro real. Sólo un remate a balón parado de Toché exigió algo a Varas, y por parte del Granada, a pesar de los esfuerzos continuados de crear peligro de Machís, el último pase siempre fue fallido y no pasó excesivos apuros tampoco el cancerbero carbayón Juan Carlos.

La segunda parte comenzó de nuevo espléndidamente para el Granada. Una jugada trenzada que acabó en los pies de Baena incorporado al ataque permitió al de Torrox un medido pase para que Joselu batiese la portería rival por segunda vez. Buena jugada, magnífico pase final y meritorio remate del punta, de lo mejor en elaboración visto en el curso por parte rojiblanca.

Con el segundo tanto el Oviedo se diluyó y el Granada fue a más, con un centro del campo ya dominador de cabo a rabo, donde Baena seguía siendo un gran perro de presa y Montoro destapaba el tarro de su buen fútbol acomodando con inteligencia el ritmo de juego a lo que se requería.

Además Pedro y Machís empezaron a sumarse a la fiesta, y las ocasiones de ampliar el resultado fueron numerosas: un disparo en semivolea de Pedro tras una nueva buena jugada trenzada; un remate de cabeza a bocajarro de Espinosa con todo a favor tras una gran asistencia de Machís; un disparo seco de Rey Manaj, que había suplido a un desfondado Joselu, que no alcanzó en el segundo palo Espinosa; una penetración de Machís que Juan Carlos solventó en última instancia; y sobre todo, una gran acción individual de Machís tras balón ganado por alto de Manaj, que acabó en el palo cuando nuevamente se cantaba el gol en Los Cármenes.

El resultado se antojaba corto dada la superioridad mostrada por el Granada en este segundo periodo, donde no hubo más equipo que el de Oltra sobre el césped, con los visitantes una vez tras otra rebasados y superados. No obstante, pudo haber algo de zozobra en última instancia tras la mejor ocasión ovetense en una jugada a balón parado que salvó con reflejos Varas cuando ya se saboreaba el gol por los azulones.

El Granada demostró ante el Oviedo lo que no supo hacer ante el Nástic. Del equipo desnortado de Tarragona se ha pasado a un conjunto convencido de sus posibilidades y sus armas. A ello contribuyó sobremanera la vuelta al equilibrio en el centro del campo, con la mejora incuestionable que supuso el regreso de Montoro a la medular, que hizo a Baena mejor. Y sobre todo con una capacidad de resolución en la parte trasera donde la aparición de Chico Flores aumentó las prestaciones defensivas, donde Saunier estuvo nuevamente en modo imperial.

El Granada demuestra, sobre todo en casa, capacidad para llegar y generar ocasiones suficientes para conseguir gol. La fortaleza como local se va consolidando a medida que pasan los partidos. Queda que el equipo se convenza de que las potencialidades que está demostrando ante los suyos pueden también exhibirse a domicilio, donde es vital minimizar errores defensivos y evitar encajar goles evitables. Entonces la solvencia demostrada en los tres últimos choques como local podrá llevar a aumentar la obtención de puntos fuera de casa y adquirir la velocidad de crucero necesaria para estar definitivamente arriba de la tabla.

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