Granada CF

Un sólido defensa con músculos de cristal

Saunier, en su último partido. /Alfredo Aguilar
Saunier, en su último partido. / Alfredo Aguilar

Las molestias en el aductor derecho que impidieron a Saunier jugar en Soria 'abren la veda' de lesiones de un futbolista propenso

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELASGRANADA

Cualquiera que vea jugar a Matthieu Saunier, con su inteligencia en el corte y la manera en la que saca el balón con sutileza desde atrás, se pregunta que cómo es posible que ese futbolista haya acabado en Segunda división. El caso es que descendió con el Troyes francés, de donde salió con la carta de libertad, y también lo hizo el curso pasado con el Granada, en el que ha permanecido tras un verano en el que su agente, Franck Peslerb, estudió diferentes salidas posibles, sin culminar ninguna. Un vistazo a sus estadísticas alertan de un hecho que quizás tirara para atrás a sus pretendientes.

El central galo no encuentra temporadas sin lesiones en su historial, que han frenado siempre su trayectoria. Ninguna reciente es fruto de un traumatismo, sino de gestos que le han producido molestias musculares, leves o graves, desde contracturas a roturas. El caso es que no hay manera de que encauce una línea favorable. Su caída del último partido, en principio por un malestar de corto alcance, ha frenado una secuencia de llamativa salud, que le permitió enlazar tres partidos en seis días, debido a la jornada entre semana. Los servicios médicos del Granada sufren con la situación de un futbolista que se cuida y se ajusta a los registros de peso establecidos, con el que aplican amplios trabajos preventivos, que no terminan de evitar los percances.

En este caso actual, se junta la acumulación de minutos con un carácter aprensivo ante el dolor, que tras todo lo que le ha angustiado le hace ser precavido cuando nota señales anómalas. No tiene nada que ver con lo sucedido la temporada pasada, en dos momentos claves.

Uno, en aquel partido que cerró 2016, de Copa del Rey ante el Osasuna, cuando unos problemas de aductor le alejaron de la competición en el mes de enero, en el que el equipo dirigido por Lucas Alcaraz bajó muchos enteros. Se restableció posteriormente en aquella racha que atrajo un puñado de triunfos en casa, pero el rumbo no culminó en reacción. Destituido el granadino, Saunier siguió bajo la confianza de Adams, hasta que en el segundo partido del inglés su pierna derecha dijo basta. La rotura muscular resultó monstruosa. De hecho, a la pretemporada llegó todavía ligeramente afectado.

Como pasó con Adrián Ramos, su preparación estival fue un poco 'sui generis'. Durante julio anduvo con el grupo pero luego quedó relegado ante la intención del club y de su agente de buscarle una salida. A él, sin embargo, le habría gustado seguir entrando en los amistosos con normalidad, pero la entidad y el propio entrenador prefirieron dar oportunidades a los que seguro se iban a quedar.

'Indulto' con el Córdoba

Una vez que se confirmó que seguiría, aún estuvo un tiempo en la grada, hasta que fue 'indultado' ante el Córdoba. Desde ese día había disputado todos los minutos celebrados, en los que el Granada amasó cuatro victorias en cinco partidos, con el único lunar de Tarragona. Saunier fue protagonista en agregar seriedad y aseo con la pelota a la zaga, con relevancia en Alcorcón. Hizo el penalti que adelantó a los locales pero contrarrestó después, tras el gol de Pedro, con el 1-2, de cabeza a la salida de un córner, que a la postre supondría los tres puntos para los nazaríes.

Saunier lleva un régimen especial a diario y es habitual que se entrene con tiento en las primeras sesiones semanales. Además, pasa bastante tiempo en la camilla de los 'fisios'. Ahora habrá que ver si lo que tiene en el aductor derecho se queda en algo escaso, que no le impida volver el lunes que viene ante el Lorca, o si se le alarga en el tiempo. Para consuelo rojiblanco, la recuperación de Germán parece un hecho. Saunier ha sido sólido en su propio rol, aunque sus fibras parezcan endebles.

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