Sergio Peña y el problema de los extracomunitarios

Internacional. Sergio Peña luce la elástica de la selección peruana, en uno de los partidos que disputó./EFE
Internacional. Sergio Peña luce la elástica de la selección peruana, en uno de los partidos que disputó. / EFE

El centrocampista peruano del filial hará la pretemporada con el primer equipo, pero las dos únicas plazas que hay en Segunda para 'foráneos' están cotizadas

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELAS

La transición que supuso la venta del Granada de manos de Gino Pozzo a John Jiang acarreó una serie de vacíos públicos acerca de la pertenencia de muchos futbolistas en nómina del club, entre el primer equipo, filial y juvenil, más los jugadores que, bajo derechos federativos rojiblancos, pululaban por equipos de medio mundo. De entre ellos, había cuatro integrantes de las categorías inferiores que quedaron a recaudo completo, desvinculados económicamente de los fondos de inversión asignados a Pozzo, que utiliza para recoger plusvalías futuras de ventas. Este cuarteto lo forman Jafar, delantero del 'B' que lleva tiempo sin jugar por una lesión de rodilla; Walter Ponce, integrado en el División de Honor; Christian Bravo, extremo chileno que estaba cedido en el Universidad Católica y que pasó en junio al Unión Española en préstamo; y Sergio Peña, un fantástico peruano de 21 años, que ha actuado en la segunda vuelta con los entonces dirigidos por Lluis Planagumá, tras sendas estancias en el Alianza de Lima y el USM Porres.

Su rendimiento maravilló, integrado pronto en la estructura titular del de los 'cachorros' nazaríes, marcando goles. Aunque salpicó entrenamientos con el primer equipo, Lucas Alcaraz prefirió ocupar la plaza de extracomunitario que le quedó libre en invierno tras la salida de Gabriel Silva con otro lateral zurdo, el ecuatoriano Pervis Estupiñán. Una vez que fue inscrito, las puertas se le cerraron a Peña.

Este verano está ante otra gran oportunidad. En los últimos meses ha crecido tanto que ha llegado a debutar con la selección absoluta de su país. Ahora se propone convencer a José Luis Oltra durante la pretemporada o bien encontrar una salida mejor, si se diera el caso. Esto último puede ocurrir por un problema burocrático. En la 'división de plata' sólo se admiten dos extracomunitarios, en lugar de tres, como ocurre en Primera. Con la oficialización del regreso de Machís, venezolano, -que ayer celebró su paternidad- la otra plaza de momento corresponde a Adrián Ramos, que sigue mareando la perdiz sobre su futuro, ratificando que estará para el inicio de la pretemporada pero dejando abierto qué pasará, a pesar de que en teoría es John Jiang quien tiene la sartén por el mango, debido a que sus derechos los controla el Chongqing Lifan y la cesión al Granada está fijada, como poco, hasta el 31 de diciembre. Si al final se quedara, cosa que no es fácil, la dirección trataría de extender la estancia durante todo el curso. Cobra seis 'kilos', pero el Granada sólo se hace cargo de unos 500.000 euros.

Pendiente de esclarecer el futuro de Ramos, Machís también espera desde hace tiempo que se le acepte la doble nacionalidad, pues ya ha cursado todos los pasos para recibir el pasaporte español, tras llegar al país en 2012. De momento no abre el cupo para extracomunitarios, que permitiría alguna oportunidad de estancia con los mayores a Peña.

Pero no sólo tiene este frente el peruano. Inscrito en el filial, aunque sin debutar, está Caio Emerson, el cotizado delantero brasileño que el Granada contrató en el tramo final de la temporada pasada. Llegó fuera de forma y por eso no llegó a actuar con el 'B', pero quien le ha visto entrenarse habla maravillas de su capacidad técnica. En principio, Caio tendría licencia con el Segunda B, aunque sin opción de ascenso mientras haya dos 'extra' en el 'A'. Por el momento, la plantilla no tiene más futbolistas bajo esa situación, ya que el otro de los llegados que es de fuera, el uruguayo Hernán Menosse, posee el pasaporte italiano. Martin Hongla, del que no se ha aclarado si tendrá licencia con el primer equipo, es camerunés, con lo que se acoge, como todos los africanos, al tratado de Cotonú, y se asimila como los nacionales. Tampoco Krhin (esloveno) o Foulquier (francés) están afectados al ser europeos, aunque es más que probable la salida de ambos.

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