El corazón del Granada

El sentir cañarete que no entienden pero que predican

Miembros de la peña 'Los de Cáñar' posando durante un encuentro del Granada./R. I.
Miembros de la peña 'Los de Cáñar' posando durante un encuentro del Granada. / R. I.

La peña granadinista 'Los de Cáñar' cumplirá una década de existencia la temporada que viene, y lo aprovechará haciendo su puesta de largo oficial. El descenso no les aminora e incluso han crecido en número

GABRIEL S. CARACUELGranada

Ni ellos mismos se lo explican, pero en las calles de Cáñar «se respira un sentir por el Granada que nadie logra entender». Los peñistas del municipio alpujarreño son allí toda una institución, ya que representan prácticamente al 10% de la población total, que reúne 379 habitantes. Cuando han organizado encuentros y comidas en el pueblo toda la localidad hace acto de presencia; es una forma de plantearse la vida, no un hobby dominguero.

Un par de años antes de la oficialización como peña ya se juntaban unas 20 personas del pueblo, que se encuentra a más de 60 kilómetros de la capital. Se trataba de una época modesta para el club, cuando presidía Paco Sanz en torno a una Segunda B que resultaba un triunfo tras cuatro campañas consecutivas en Tercera. Carlos Mesa fue el ideólogo, aunque comenzó como vocal en vez de presidente, su ocupación actual: «Llegó un punto en el que sentíamos que organizarse era la mejor opción para ver los partidos. La idea resultó un éxito» admite.

La afición al club le llegó por culpa de sus hermanos mayores. Recibió una equipación del Granada cuando tan sólo tenía 5 años, y a raíz de ahí desarrolló el sentimiento granadinista que predica hoy en la agrupación.

Los componentes son de edades muy dispares, desde chavales hasta jubilados, y alguno de ellos cuenta con una historia detrás que deja sin aliento. Como José, que murió el año pasado con la camiseta del Granada puesta como última voluntad: «Él se sacaba el abono todos los años, aunque vivía en Barcelona y no acudía lógicamente a los partidos. Era un ejemplo de granadinista puro».

Sin jaleo

Lo cierto es que viven los encuentros desde el sosiego, animando pero sin ser jaleosos. Aunque el momento del himno a capela es un rito que les supera: «Uno de los peñistas, Ramón, vive con más pasión que nadie cada palabra del himno. La verdad es que es un momento mágico», señala Carlos. Precisamente el suegro de Ramón, José Moya, fue otra de esas personas a las que se les debe dedicar unas líneas; se le rindió un homenaje en el propio Los Cármenes hace unos años en la etapa de Paco Sanz como mandatario, pues llegó a ser el socio más antiguo, y cuentan de él todo el que lo conoció que fue un alma dedicada al Granada hasta su último día de aliento.

Previsiones de futuro

Aún no han hecho una puesta en largo oficial, aunque lo intentaron en su día con Lucena como anfitrión. Por motivos ajenos a ellos el evento no se desarrolló, pero es una cuestión que esperan solucionar pronto: el año que viene completarán una década de existencia, así que prepararán todo lo necesario para celebrar la fecha y, por qué no, invitar si es posible a alguna personalidad del club, siempre y cuando las circunstancias deportivas inviten a ello. Mientras eso sucede, Carlos lanza al aire su deseo de acompañar más al equipo en los trayectos, «ya que por la lejanía del pueblo creo que a la gente le cuesta arrancarse a viajar hacia otros lugares».

La noticia del descenso no les ha sentado tan mal, pues han crecido en número de abonados. Desde Cáñar la categoría del club es un dato que pasa desapercibido.

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