Saunier se quiere ir y sigue lesionado

Matthieu Saunier, en una disputa con Morata, en el partido ante el Real Madrid.
Matthieu Saunier, en una disputa con Morata, en el partido ante el Real Madrid. / FERMÍN RODRÍGUEZ

El agente del jugador le busca ubicación en un equipo de Primera, aunque prevé iniciar la pretemporada si no encuentra destino, sin recuperarse de la rotura sufrida en Sevilla

RAFAEL LAMELAS | JULIO PIÑEROGRANADA

El único jugador de campo de la plantilla del año pasado que parecía no tener el cartel de transferible también podría marcharse. Matthieu Saunier no formaba parte de esa particular 'lista negra' en la que sí estan Mehdi Carcela (cuya salida al Olympiacos aún no se ha oficializado) y Rene Krhin (al que no acaba de salirle nada en campeonatos que le gustan, como el inglés o el italiano), ambos por su fuerte salario. Sin embargo, el defensa francés tampoco está por la labor de acometer una temporada en Segunda división. Al menos, en un principio.

Su representante, Franck Peslerb, comentó a esta redacción que el futbolista «quiere jugar en LaLiga, en la Primera española», pero que es una persona «disciplinada y que sí no surge nada nuevo, se presentará a hacer la pretemporada con el Granada y será uno más del grupo». De momento, Saunier rechazó una oferta de regreso a su país, a la espera de que se le abra una oportunidad en España. En el club rojiblanco no han recibido ninguna oferta por sus derechos. Su cláusula es de diez 'kilos'. Si sale, siempre sería por menos.

Saunier llegó al Granada con la carta de libertad el verano pasado, una de las pocas operaciones sin traspaso y en propiedad de aquella época, junto a la de Tito. Cobra 500.000 euros brutos, un sueldo alto para Segunda división, pero asumible para un elemento que podría dar nivel a la zaga. El problema con Saunier son las lesiones. De hecho, su campaña terminó de forma abrupta, en la jornada 33, ante el Sevilla en el Sánchez Pizjuán, con una rotura «fibrilar isquiotibial en tercio medio de la pierna derecha». En palabras de un miembro autorizado del cuerpo médico nazarí, «un destrozo». Todavía está tocado.

Los problemas físicos han perseguido al galo, que cuando ha estado a tope en lo físico ha convencido con sus actuaciones. No contó con la confianza de Paco Jémez al llegar fuera de forma, con alguna molestia y la barrera idiomática a cuestas, pero sí para Lucas Alcaraz, aunque su trayectoria se cortó en aquella vuelta de Copa del Rey en El Sadar. Arrancó 2017 en el dique seco. Cuando retomó el ritmo, de nuevo se interrumpió su progresión en Eibar, aunque luego se restableció en aquella zaga de tres centrales del técnico granadino. Se hizo habitual, mantuvo la confianza de Tony Adams pero en la capital andaluza todo se truncó. Las estadísticas cantan. Sólo 16 partidos disputados, con precedentes en sus años en Francia poco alentadores por su fragilidad.

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