Granada CF | La crónica

Salir, perder, el rollo de siempre

Salir, perder, el rollo de siempre
AGENCIA LOF

El Granada cae goleado en el Miniestadi ante un Barcelona B que le deja jugar pero que se muestra mucho más acertado en tareas defensivas y ofensivas

ANTONIO NAVARRO

El Granada no sale de esa espiral negativa en la que vive atrapado cada vez que sale a jugar fuera del estadio Nuevo Los Cármenes. Tercera salida que afrontaban los rojiblancos en este 2018 y tercera derrota consecutiva. De nada le sirve al equipo de Oltra dominar el juego sino lo hace también en las áreas. Y de nada le sirve tener más posesión o más acercamientos al área si el bagaje final es tan pobre como el del partido ante el filial del Barça: un disparo a puerta en noventa minutos.

El duelo comenzó sin un dominador claro, pero el Barcelona mandó el balón a la red andaluza en la primera ocasión de peligro que fue capaz de generar. Fue Aleñá el que, sin ser bien presionado por Machís, soltó un certero latigazo desde lejos del área que sorprendió a Varas y se coló en su portería después de tocar en el poste izquierdo de la misma (1-0). Podría decirse que el tanto es más mérito del atacante que fallo de la defensa, pero también podría advertirse que en la primera vuelta Ruiz de Galarreta consiguió un formidable gol ante los granadinos con un disparo lejano que la zaga tampoco esperaba. En definitiva, dejar pensar a los chavales del Barcelona B no es una buena idea pero después del gol el Granada dominó en el centro del campo y tuvo en botas de Kunde sus dos ocasiones más claras: un disparo cruzado que atrapó bien Ortolá (m.20) y un remate tras un saque de esquina que el mediocampista camerunés envió por encima del larguero cuando lo tenía todo a favor para marcar (m.26). Con Pedro burbujeante y Machís poco participativo, el Granada intentó entrar también con peligro por las bandas, pero no lo consiguió ante un filial azulgrana bien ordenado.

3 Barcelona B

Ortolá, Martínez, Rivera, Choco Lozano (Marc Cardona, m.76), Aleñá (Cuenca, m.89), Palencia, Ruiz de Galarreta, Carles Pérez, David Costas, Abel Ruiz (Fali, m.64) y Miranda.

0 Granada CF

Javi Varas; Víctor Díaz, Chico Flores, Saunier, Álex Martínez; Alberto Martín (Joselu, m.62), Kunde, Peña, Pedro (Antonio Puertas, m.74), Machís (Rey Manaj, m.89); y Adrián Ramos.

goles
1-0, m.14: Aleñá; 2-0, m.61: Miranda; 3-0, m.88: Marc Cardona.
árbittro
López Toca (colegio cántabro). Amonestó a los locales Ruiz de Galarreta y Fali así como al visitante Víctor Díaz.
incidencias
Partido de liga disputado en el Miniestadi ante 2561 espectadores (cifra oficial).

La disciplina y la efectividad también acabaron marcando las diferencias en la segunda parte. El Granada siguió moviendo el balón por el césped en busca del empate, pero el filial azulgrana no mostró fisuras en defensa y tampoco perdonó en ataque. Un saque de esquina de los azulgranas fue desviado por Víctor Díaz hacia su propia portería, salvando Varas el gol de manera milagrosa en la línea de gol, pero Miranda estuvo atento para cazar el rechace y subir el dos a cero al marcador.

Ante la mala situación del equipo, Oltra decidió quitar del campo a Alberto Martín y dar entrada a Joselu, pero el atacante onubense no apareció en la casi media hora que estuvo sobre el terreno de juego. Tampoco Adrián Ramos, que luchó lo que pudo pero que, al igual que Rey Manaj en Albacete, estuvo bien vigilado y terminó el encuentro sin inquietar al guardameta rival. Fueron pasando los minutos con innumerables balones colgados al área por parte del Granada, que el filial del Barcelona fue despejando como pudo.

Mientras que al conjunto granadino le volvió a fallar el recurso del 'balón a la olla', el equipo catalán anestesió el partido hasta que Marc Cardona finalizó una rápida salida a la contra con un disparo raso ante el que poco pudo hacer Javi Varas (3-0). Nada más sucedió a partir de entonces. Este Granada se aturulla si no juega en el Zaidín. La circulación de balón puede ser magnífica, pero en este deporte en general y en esta categoría en particular lo que marca la diferencia entre un equipo y otro es la capacidad para marcar goles y no encajarlos. Lo demás es como una canción de Extremoduro en boca de Isabel Pantoja. Un producto alternativo cuyo resultado final no va a entusiasmar a (casi) nadie.

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