Granada CF

Revulsivos del banquillo que causaron efecto

Revulsivos del banquillo que causaron efecto

La mayoría de los entrenadores que llegaron al Granada con el curso en marcha consiguieron el objetivo fijado

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELASGRANADA

A nadie se le hace extraño que el Granada recurra a entrenadores para que ejerzan de revulsivos con la temporada en curso. En los últimos tiempos, sólo en la campaña 2010-2011, la última en Segunda división, con Fabri González a los mandos; y en la 2013-2014, de la mano de Lucas Alcaraz, se completaron ejercicios completos sin relevo en el banquillo. Curiosamente tanto el gallego como el granadino venían de campañas en las que sí habían ejercido como sustitutos, causando el efecto buscado. Retrocediendo casi una década, con la mayoría de estos ‘bomberos’ se cumplió el objetivo, con la sangrante excepción del año pasado.

El repaso empieza en Segunda división B, temporada 2009-2010. La arrancó el leonés Miguel Ángel Álvarez Tomé, que dirigió al Granada hasta la jornada 30. Una derrota en Marbella, que dejaba a los rojiblancos segundos a cuatro puntos del Melilla, precipitó su despido. La elección fue Fabri, que había entrenado en casi una veintena de escuadras sin haber logrado ningún ascenso. Las críticas del entorno fueron feroces. Encima debutó en casa con un empate. Pero en ocho encuentros como nazarí no sólo consiguió que el equipo quedara campeón, sino que luego triunfó en la eliminatoria ante el Alcorcón, lo que le valió para afrontar el reto en la ‘división de plata’, que completó, en otra promoción, en Elche.

Fabri arrancó el ejercicio en Primera división pero el asunto se le torció. El Granada medró por la parte baja y el lucense cayó tras una derrota ante el Espanyol (3-0), que era su partido 19 aunque correspondía a la jornada uno, aplazada en agosto por la huelga de futbolistas, con un punto de ventaja respecto a los tres últimos.

El entonces presidente Pina recurrió a Abel Resino, que estaba en el paro tras salir del Valladolid, eliminado por el Elche en el ‘play off’ que sonrió al Granada. El toledano instauró un estilo antagónico al de Fabri, más ofensivo. Comenzó fuerte, con dos triunfos, para luego ir alternando resultados, que suscitaron una última jornada cargada de emoción. Los rojiblancos se presentaron en el estadio de Vallecas con muchas bajas –entre ellas, las de Benítez y Siqueira, el primero por un botellazo al árbitro Clos Gómez tras un encuentro ante el Real Madrid–. Pese a la derrota ante el Rayo, el Granada se mantuvo en la élite, debido a que el Atlético de Madrid se impuso en Villarreal sin nada en liza, enviando a los amarillos al pozo.

Resino no renovó y el elegido para empezar la campaña 12/13 fue Juan Antonio Anquela, actual preparador del Real Oviedo. El jienense tuvo que esperar a la jornada seis para sumar su primer éxito, pero medró por la parte baja durante toda esa vuelta. Pareció coger aire con una victoria en Pamplona en el último encuentro del año. Pero enero, en medio del mercado invernal, se convirtió en una cuesta abajo para él. La puntilla se la dio un 3-0 ante el Sevilla, en una actuación bizarra, con maniobras extrañas. Pese a todo, acabó esa jornada 21 fuera del descenso, con dos puntos de ventaja. La directiva confió en el granadino Lucas Alcaraz, que estaba en Grecia, en el Aris de Salónica, con una cláusula de salida si le llamaban de España. La ejerció y debutó ganándole al Madrid en Los Cármenes. Desde entonces no pisó las tres últimas plazas. Reordenó tácticamente al equipo y disfrutó del despliegue de los fichajes de invierno. El Granada se salvó con una fecha de margen.

Sumó una nueva salvación en la 13/14 y dejó el cargo. En la 14/15 volvió el trasiego interno. El sucesor de Alcaraz fue Joaquín Caparrós. Aunque el arranque resultó prometedor, con dos victorias y dos empates, ya no volvió a ganar un partido en Liga. Le cesaron tras la eliminatoria de octavos de final de la Copa, humillado con un 4-0 ante ‘su’ Sevilla.

Malas segundas partes

Resino tuvo una oportunidad para retornar pero como suele suceder con las películas, la segunda parte no fue buena –también pasó luego con Alcaraz–. Resino sólo ganó en dos partidos y fue el capataz en una histórica goleada encajada en el Bernabéu (9-1). El destino parecía la Segunda división tras la derrota en casa ante el Espanyol por 1-2 en la jornada 34.

Pero Pina asombró dándole los bártulos a José Ramón Sandoval, que había sido técnico del Rayo en su salto a Primera y en su posterior salvación. Con un discurso motivador, el mismo que está empleando ahora en el Córdoba, consiguió un hito: en cuatro duelos disputados, tres victorias y un empate. Suficientes para cumplir el reto.

El de Humanes sí recibió el refrendo de la cúpula para continuar pero el asunto se le fue enredando mucho. Perdió el puesto en la jornada 25, tras caer en Mestalla por 1-2, con el conjunto último clasificado, a cuatro de la salvación. La entidad apostó por José González, ex del Cádiz, con una experiencia añeja en Primera con el Albacete y algunos cursos en Segunda. Mejoró la defensa, gran lastre del ciclo anterior, y se congratuló de cumplir el reto de la permanencia en la fecha 37, con un 1-4 en el Sánchez Pizjuán.

El efecto se rompió el terrible año pasado, ya con John Jiang como presidente. Pedro Morilla tiene la tarea ahora de fraguar lo que conquistó Fabri en su momento. Por el camino corto, el sueño, o por el largo.

La gran excepción, los sustitutos de la temporada pasada

Los precedentes más inmediatos de sustituciones en los banquillos suponen la gran decepción en el club rojiblanco. La pasada temporada, ninguno de los dos entrenadores que trataron de ejercer de revulsivos tras el arranque con Paco Jémez pudo abrazar el objetivo de la permanencia en Primera. El que más tiempo estuvo fue Lucas Alcaraz, que cayó en la jornada 31, tras una derrota ante el Valencia en Los Cármenes. No le mejoró el inglés Tony Adams en nada. Siete encuentros, siete derrotas para cerrar ciclo en la élite.

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